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El vicio puede conmigo
Escrito por Nenapeke

Salí del baño y me puse frente al espejo para intentar arreglarme lo máximo posible. Seguía muy excitada y solo quería volver a tener un rato con Carlos a solas. Volví con mis compañeros de universidad e Carlos hacía como que yo no estaba ahí. Intentaba llamar su atención a toda costa, bailando cerca de ella con miradas, pero no había manera. Llegó la hora de irnos a casa y recibí un mensaje que decía:

- Tú no te vas zorrita, te quedas aquí conmigo, que queda mucha noche por delante. Carlos.

Todos se fueron y nos quedamos él y yo, justo como yo quería. Se acercó a mi oreja y me dijo:

- Dame tu tanga, YA!

Hice ademán de irme al baño y me agarro del brazo impidiéndomelo.

- A dónde te crees que vas tú?
- Al baño Carlos, a hacer lo que me has pedido.
- Te he pedido que lo hagas ya, aquí y ahora, así que venga Carlota no me hagas de enfadar ya tan pronto.

Miré a mí alrededor para asegurarme que nadie me estaba mirando y volvía a mirar a Carlos suplicándole con la mirada que no me haría eso.

- Carlota... venga... o quieres que te deje aquí sola? Además llevan toda la noche viendo lo zorra que eres, no creo que ahora se escandalicen. Y empezó a reírse a carcajadas.

Cerré los ojos y saque el tanga por debajo de la falda y se lo di. Se lo metió al bolsillo me cogió de la mano y fuimos hacía la salida. Él había ido en coche, y pese a que estaba algo bebido decidió cogerlo con el fin de que fuéramos a su casa a terminar la noche. Abrió el coche y se sentó en el asiento del conductor y me hizo señas para que yo lo hiciera en el copiloto. Hice lo que me dijo y me miró fijamente mientras arrancaba el coche. Yo me quede quieta y sin hacer nada, y después de iniciar el camino para ir a casa de Carlos, este se desabrochó la bragueta y sacó su polla del bóxer blanco que llevaba. Llevó su mano hasta mi cabeza y la empujó hacia su miembro y yo sin decir nada me la metí a la boca y empecé a lamerla lentamente, pasando mi lengua de arriba abajo, saboreándola bien, quería hacerlo bien para él.

- Así vas a estar hasta que lleguemos a mi casa Carlota. De vez en cuando ponía su mano sobre mi cabeza y hacía presión. Yo intentaba decirle que me estaba ahogando pero hacía caso omiso a mis súplicas. Que dices putita? No te escucho bien. Y otra vez esa risa que me decía que él estaba disfrutando de verdad. Note como el coche se paraba. Para ya. Levanté mi cabeza y me quede mirándole. A qué esperas? Guárdala. Guarde su polla en el pantalón y me quedé esperando a ver que me decía. Venga para fuera zorrita. Salí afuera del coche y fui en dirección a su portal. Se puso detrás de mí y cuando llegamos al portal, antes de entrar, con una mano me saco las tetas del escote.

- Carlos para, cuando lleguemos arriba.
- Que pare? Tú me vas a decir que pare? Me dio un azote fuerte en el culo. Venga tira para arriba que estás tardando.

Subimos las escaleras y entramos en casa. Me guio hasta el salón. Se sentó en el sofá y me hizo señas para que me acercara. Fui hacia él y me senté a su lado.

- Abre las piernas.

Le hice caso y de repente sentí como me metía dos dedos de golpe por el coño. Empezó a moverlos despacio pero hasta dentro. Mírame, me dijo. Empezó a aumentar el ritmo y yo empecé a gemir. Poco a poco iba notando como iba mojándome más. Ya sabía yo que tú eras una zorrita desde el primer día que te vi… Y de repente paró, y sacó sus dedos de dentro de mí.

- Por qué paras? Sigue por favor Ivan…
- Que siga? Con una condición… A partir de ahora tienes que ser mía, harás todo lo que yo quiera para tenerme contento, obviamente tu boca, tu coño y tu culo me pertenecen. Si aceptas, aquí empieza tu nueva vida Andrea… tú decides…
- Hare todo lo que me pidas, pero sigue con lo que estabas haciendo por favor…

Se levantó del sofá, me cogió del pelo poniéndome de pie, cuando estaba frente a él me dio la vuelta e hizo que apoyara mis manos en el respaldo del sofá y saco mi culo hacia fuera. Oí como se desabrochaba el pantalón y de repente note como me metía la polla de golpe en el coño. Agarró mi pelo y echándome la cabeza para atrás se acercó a mi oreja y me dijo: Te gusta eh guarra? Aumentó el ritmo, cada vez me daba más fuerte y se volvió acercar a mi oreja: Te voy a reventar… esto es solo el principio zorra.


Licencia de Creative Commons

El vicio puede conmigo es un relato escrito por Nenapeke publicado el 19-05-2021 20:23:15 y bajo licencia de Creative Commons.

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