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AVENTURAS Y DESVENTURAS DE V (III)
Escrito por Lena

CONVERSACIONES CON MONTSE

- Vamos Victoria, hace años que nos conocemos. No me vengas con rodeos; si me has invitado a tomar un café en tu despacho, es para hablar de Roberto.
Supongo y espero que te haya llegado por tu hijo. Pues bien, es verdad, Lo mío con él es cierto y no me digas que no lo entiendes, yo tampoco lo entiendo, pero no puedo prescindir de él.

Montse no solo una compañera de trabajo era su amiga, quizá su mejor amiga. Una mujer de treinta y cinco años, hermosa, soltera y hasta ahora, o así lo pensaba, con la cabeza en su sitio.

Pero con Roberto, justamente con él, un joven alumno… Y no solo es esto. Es lo que hace contigo: obligarte a ir con sus amigos. De verdad que es incomprensible. Tú no eras así. Nunca habías sido así.

- Obligarme no es la palabra exacta…. Me lo pide y yo acedo… Acedo para complacerlo. Solo deseo esto, complacerlo…

Pero estás poniendo en riesgo tu puesto de trabajo. ¿Sabes cómo te llaman los alumnos, ellos y ellas?

No. No lo sé, pero puedo imaginarlo y sí, sé el riesgo que corro, pero están en el último curso y solo queda un trimestre, luego se irán de esta escuela. Solo espero que él no me abandone, No sé qué sería de mí…

Hasta me da vergüenza decírtelo, te llaman “La puta de la clase” esto te llaman.

Y tienen razón en llamarme así… Espero que si bien te ha avergonzado decírmelo no te avergüences de seguir siendo mi amiga… Aunque lo entendería.

- Nunca dejaré de serlo. ¿Pero tan enamorada estás de él cómo para hacer esto?

¿Enamorada? Por dios; no estoy enamorada, no sé en qué mundo vives, pero en el mío se llama encoñada. Esto es lo que estoy y no soy la única.

- No. Claro. Está Andrea. Siempre pegado a ella.

- Andrea no tiene nada que ver con esto. Ella es su novia. La única a la que respeta, a su manera, pero la respeta y a ella no le importa lo que haga con nosotras. Más bien creo que le divierte.

La conversación se alargó hasta la hora en que tuvieron que regresar a dar clases. Fue entonces cuando supo que Roberto vivía con su tía, una mujer mayor a la que también satisfacía, así como, para escándalo de Victoria, hacía con su propia madre.

- Aléjate de él si no quieres caer en sus manos como yo…. Entregarte…. Someterte…. Una más sometida al semental.

Yo nunca iría con él, ni me sometería a ningún hombre. No temas por ello.

No estés tan segura. Además, a él le gustas, le gustas mucho. Es por esto por lo que se comporta como se comporta en tus clases; para llamar tu atención. Es su forma de acercarse a ti…

- ¿Te lo ha dicho él?

- Sí; me ha dicho que desea educarte…. Y sé lo que quiere decir con esto.

- ¡Dios mío, qué locura! Te aseguro que nunca lo conseguirá.

- Veremos…

FIN DE LA PRIMERA PARTE
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Hoy soy yo quien te va a invitar a tomar un café en mi despacho. Creo que debemos hablar.
A diferencia de ella fue directamente al tema.

- Veo que mis consejos no sirvieron de nada.

- Lo siento Montse… De verdad que lo siento… No sé lo que me ocurrió… No sé qué me ocurre. No quiero perder tu amistad…

- Por esto no te preocupes. Roberto tiene derecho a follar con quien quiera, a estas alturas no voy a sentir celos de ti, te lo aseguro, es más, esto aún nos hará más unidas. Lo que debe preocuparte es lo que será de ti. Vas a terminar como yo. Hará contigo todo lo que quiera, como hace con su tía, con su madre,

- Lo sé… pero me ha dicho que no dirá nada en la escuela y creo en su palabra. Pero lo de su madre… Esto es algo que se me hace difícil de creer.

- Pues créetelo. Pero las cosas a veces no son lo que aparentan. En descargo suyo ella fue su primera mujer y fue ella quien lo busco, aunque ahora sea tan sumisa como yo misma.

- ¿Ella?

- Sí. Roberto solo tenía diecisiete años. Quizá por esto es como es y trata a las mujeres como las trata. Un padre borracho y una madre que busca sexo con él. ¿Te lo imaginas? En el fondo no es más que el fruto de una familia desestructurada, pero lo cierto es que nosotras somos quienes pagamos las consecuencias y las pagamos con gusto.

- Su madre, su tía, tú, Andrea… Yo ¿Hay más? Quiero saberlo. Hace días que espero una llamada suya para que vaya a su lado y lo único que temo es que esta no llegue nunca.

- Llegará, llegará, ya te dije que le gustabas mucho,
En cuanto a tu pregunta, Andrea es aparte y solo hay alguna que otra relación esporádica que no va a más, con alguna de las de sus amigos de fuera de la escuela.
Victoria. Quiero que sepas bien donde te metes. Dónde te has metido ya.
Roberto vive con su tía y debes andar con cuidado con ella, es muy sumisa con él, con los hombres, pero con nosotras…. Con nosotras. Con las mujeres, es tan o más dominante que él, te puede aplicar un correctivo por cualquier memez.
Cobra una pensión de invalidez. No sé cómo la consiguió, por qué no tiene ninguna enfermedad ni deficiencia física. De esto, de los trapicheos que se lleva él y de lo que cobra de sus amigos por mí, es de lo que viven.

- ¿De qué me estás hablando? ¿Trapicheos? ¿De qué te prostituye? Me estás dando miedo…

- Y aun así volverás con él y te prostituirás si él te lo pide. Lo cierto es que estarás tan viciada que no tendrás ningún reparo en hacerlo, hasta esperarás que lo haga.

- Yo nunca….

- Igual que dijiste que nunca irías con él…

Victoria bajó la mirada, sabiendo que su amiga llevaba toda la razón y con las palabras entrecortadas quiso saber a qué se refería con trapicheos, aunque ya lo sospechaba.

- Vende algo de maría y de coca. Poca cosa, no creas, ni se puede decir de él que sea un camello, pero algunos le compran. Hasta tu hijo le compra maría de vez en cuando.

- Sí, ya sabía que fumaba alguna vez, pero no que se lo comprase a él.

Oyó abrirse la puerta y vio como su amiga bajaba la mirada.

- Vaya, mis dos zorritas preferidas, hace rato os he visto entrar. ¿Ya le has explicado lo que te dije?

- No, iba a hacerlo ahora.

- Pues date prisa, en nada vais a volver a tener que dar clases.

- Sí… Sí. Ahora lo hago…

- Espero que así sea.

Volvieron a quedar solas.

- Antes de que se me olvide. Cuando te llame para ir con él, cosa que por mucho que te dijera, seguro que harás, ve sin sujetadores, no le gusta que los llevemos cuando estamos en su presencia. Nos quiere dispuestas y accesible.
Ahora mira esto. Sacó tres plátanos de su bolso y le mostró cómo tragaba uno. Victoria abría los ojos sorprendida. A los pocos segundos sacaba entero de su boca aquel fruto y le dedicaba una sonrisa.
Le explico como lo hacía: Debía respirar por la nariz y relajarse completamente cuando entraba en contacto con su campanilla.

- Vamos, pruébalo tú. No se puede aguantar mucho rato, pero le encanta que lo hagamos, supongo que es una forma de sentirse poderoso ante nuestra sumisión.

Las dos primeras veces que lo hizo le dieron arcadas, solo hasta la tercera vez lo consiguió.

- Ya ves que es posible, que puedes hacerlo. Llévate este, compra más y ensaya estos días.
No me hagas quedar mal.

- No sé si podré… Ni siquiera sé si me llamará ni si yo iré.

- Te llamará y, mal me pese por ti, tú irás.

FIN DEL EPISODIO.


Licencia de Creative Commons

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE V (III) es un relato escrito por Lena publicado el 23-02-2024 19:57:31 y bajo licencia de Creative Commons.

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