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Mi Transformación en CERDITA de granja
Escrito por jorgina

He sido entrenada en una granja. Fué en una casa de campo donde tres hombres y dos mujeres, de cultura alta, médicos endocrinólogos y psicologos quisieron hacer un experimento. Pusieron un anuncio en internet donde pedían lo siguiente:

Se solicita persona libre de cargas familiares para experimento científico. Duración, tres meses. Disponibilidad inmediata y total. Bien remunerado. Para mayor información: (y ahí había un teléfono).

No tenia trabajo y necesitaba dinero, así que sin pensármelo dos veces llamé y una voz femenina al otro lado me hizo unas cuantas preguntas básicas y concretamos una cita al dia siguiente, en el laboratorio donde trabajaban.

Cuando llegué, una secretaria me hizo sentar en una salita y me dejó sola. Miré a mi alrededor y nada parecía llamarme excesivamente la atención. Unas cuantas revistas, una puerta, un espejo grande y una ventana que daba a la calle. Me miré en el espejo y traté de parecer un poco más tranquila de lo que aparentaba.

Yo vestía una apariencia de hombre en este momento. No era especialmente masculino, pero no llamaba la atención con mis ademanes en mi condición de género. Yo me sentía más femenina que masculino, pero tenía mi doble vida disimulada tras una 'normalidad social masculina'. En este momento recuerdo que tenía 38 años.

Al poco rato, me llamaron y me hicieron entrar en una consulta donde cinco personas estaban sentados delante de mí con batas blancas y caras serias. Tres hombres y dos mujeres, que mas tarde se identificaron como médicos y psicólogos.

Buenos dias, puedes sentarte. - me dijeron, con tono tranquilo - ¿quieres tomar algo?. Pedí un vaso de agua y prosiguieron:

-Queremos proponerte algo muy importante para nosotros, queremos comprobar unas teorías y necesitamos una persona como tú que esté dispuesta a servirnos para desarrollar algo que puede ayudar a muchas personas.

Ante mi silencio, continuaron: - Tenemos un gen nuevo que deseamos probar en las personas, para mejorar nuestro sistema inmunológico y crear una nueva especie entre un animal y una persona.

El animal es un cerdo. -Yo salté de la silla- Iba a irme cuando les oí decir: - No te asustes tan pronto, tenemos todas las garantías como para que el experimento sea todo un éxito y al principio para saber si vas a poder sobrellevar los cambios, primero, te vamos a hipnotizar y te induciremos a experimentar todos los detalles igual que si los estuvieras viviendo de verdad, así sabremos si serías capaz de aguantar todo lo que te proponemos.

Me calmé un poco y les miré a los ojos, intentando adivinar si era una broma o un programa de cámara oculta de la televisión. Nada parecía sugerir que se tratase de una broma. Es más, cada frase parecía tener cada vez, más contundencia y seriedad.

Si consientes – continuaron diciéndome, habrás de pasar por diferentes fases hasta llegar a la final donde serás y experimentarás toda la identidad renovada. Si después de la hipnosis quieres realizar de forma práctica y real todo el proceso, podrás entrar en el programa y formar parte de este experimento.

De todos modos, tendrás unos buenos ingresos y nos habrás ayudado muchísimo. ¿Qué piensas?

Los miré como si estuvieran locos y ellos parecieron darse cuenta, por lo que creyeron oportuno calmarme con estas palabras: - Ya sabemos lo extraño que resulta esto, pero es una oportunidad única para experimentar algo que ningúna persona 'normal' ha logrado antes.

Una cosa más, el experimento ha de ser realizado con una transformación más. Hemos descubierto que una persona masculina tiene una potencialidad genética mayor si la hormonamos y la desarrollamos como a una hembra. Este será el caso, si aceptas. Te transformaremos primero en una mujer y luego en la hembra de los cerdos que estarán contigo en un corral durante tres meses seguidos. No podrás ir a ninguna parte salvo al mismo sitio que vayan todos los cerdos de la granja.

Algo en mí se agitó. Pensé por un momento en la posibilidad de sentirme dentro de un cuerpo de mujer por fin, así que sin saber muy bien lo que hacía, asentí con la cabeza y sin darme cuenta todos se habían marchado y me habían dejado sola en una silla esperando a la hipnóloga que habia de hacerme el tratamiento.

Nadie me esperaba fuera, no tenia prisa, así que entrando en una somnolencia muy agradable, cerré los ojos y me eché una cabezacita.
Al poco rato desperté. Estaba en una camilla estirada y desnuda. Con un montón de cables y electrodos desde la cabeza a los pies. Estaba atada con correas y empecé a preocuparme.

-¡Eh! Dije a una enfermera que había por allí. - ¡Yo tenía que ser hipnotizada, no tenian que hacerme todo el tratamiento!
La enfermera me miró indiferente y consultando unos papeles que tenía en la mano me dijo: - A mi no me consta. Yo sólo cumplo órdenes. No te preocupes, pronto vendrán los doctores y te explicarán lo que pasa. Tranquilízate.- Y diciendo esto, me pinchó una aguja en el brazo.

Empecé a asustarme. La cosa iba en serio y el proceso estaba en marcha. Grité y grité hasta que dos médicos vinieron hasta donde estaba.

¡Eso no es lo que acordamos! ¡Dijeron que primero me hipnotizarían! Y luego ya decidiría.
Se miraron, sonriendo y me contestaron: -Por supuesto, eso es lo que hemos hecho. En el vaso de agua que te dimos había un somnífero y mientras estabas dormida te hemos inducido una serie de premisas que ahora estás viviendo como si fueran reales. No te preocupes.

¡Pero yo siento las correas y he sentido el pinchazo de la aguja que la enfermera ha clavado en mi brazo!- girté de nuevo desesperada.

Evidentemente. En esto consiste la hipnosis. - dijo uno- Todo te parecerá tan real como si lo estuvieras viviendo de verdad. Ahora hemos empezado a hormonarte y notarás estados emocionales muy variados. Cuando te hayas tranquilizado, podremos soltarte y podrás pasear por las diferentes dependencias de la granja. Eso es porque ya no estás en el edificio que viniste al principio. Te hemos trasladado y ya llevas unos días aquí. Te hemos estado hormonando desde el primer momento. Espero que te guste lo que ves. - y me acercó un espejo.

Mi rostro se veía juvenil, suave, con un cutis terso. Mi cabello era lacio y casi rubio, mi boca sonrosada y una ojeada a mi cuerpo me hizo ver que mis pechos se habían feminizado. Mi cintura y mis caderas eran femeninas y mi colita parecía un esparraguito pequeñito y endeble. Mis piernas eran las de una mujer. Me gustaba. Me sentía bien. Era yo.

Estas hormonas son especiales. - Aclaró el otro médico- Van muchísimo más rápidas que las utilizadas por otros endocrinólogos. Como ves, en pocos dias, hemos logrado un resultado de meses. En poco tiempo esta colita no te servirá para nada, se secará y se caerá por si sola y poco a poco irá formándose en tí una estructura interna de mujer y podrás gozar de una vagina y clítoris perfectos, así como de un útero y todo lo que las mujeres tienen. - Una sonrisa traviesa asomó en la boca del médico.

Pasaron unos días más y yo me sentía ligera. Mi senos se veian hermosos, tiernos , blanquitos y muy sensibles. Tenía la carne blanca y con una cierta redondez. Me habían desatado y podía pasear por la granja, todos me conocían y eran amables conmigo. Había visitado los cerdos que estaban dentro de la granja y me parecían muy hermosos, robustos, grandes. El olor que les envolvía me acariciaba como si fuera una musica suave. De vez en cuando me gustaba estar allí y sólo olerlos. Ellos parecía que se volvían locos cuando me ceían, se agitaban y querían llegar con su hocico hasta donde yo estaba.

Empecé a tener sueños extraños. Un día soñé con rostros animales, no me asustaban, los encontraba hermosos. Luces y sabores extraños. Cuando desperté estaba sudorosa y ví la cámara que estaba arriba en el techo constantemente y por donde los doctores hacían el seguimiento de todo mi proceso. Una luz tenue parpadeaba.

Yo no sabia qué estaban haciendo conmigo, pero, al verme en el espejo, observé mi cuerpo con unas redondeces mas definidas que el día anterior. Mis caderas eran muy voluminosas y mis muslos eran sabrosos y blandos. Mis pechos se balanceaban cuando andaba y mi rostro tenia un nosequé indefinido que empezaba a gustarme especialmente. Mi nariz se volvía mas respingona y mis manos no las podia mover de la misma manera que antes.

La rabadilla me dolia un poco y al ver mi espalda pude apreciar una protuberancia que surgía en forma de colita. Sin embargo mi anterior colita yacía seca en la cama, como una algarroba pequeñita, seca y maltrecha. No me causó ningún espanto. Al contrario, lo encontré de lo mas natural, la cogí y pensé que estaría bien poner una pollita en mi vida aunque fuera la mia, me la puse en la boca y me la tragué. Habia un poco de morbo en esto, pero ¿qué era lo que no tenia morbo en toda mi historia?

Me toqué en la entrepierna y pude apreciar como del lugar donde estuvo la colita, ahora empezaba a salir un poco de jugo de una incipiente vagina. La olí. Era sabrosa. De repente me gustó la idea de ir a ver a los sementales y empujada por un deseo lascivo, salí de la habitación y me encaminé hacia la pocilga.

Siempre andaba desnuda y me gustaba notar las miradas lascivas de los trabajadores y me gustaba excitarlos, balanceando mis tetas y moviendo mi culo lechoso y grande. Cuando llegué junto a los cerdos, éstos me habian olisqueado desde lejos y estaban bramando de celo. Yo los miraba embelesada. Veía aquellos sementales enormes con unas pollas estrechas e inquietas moviéndose y salpicando todo lo que había a su alrededor, echando babas blancas de excitación.

Noté su olor característico y me entraba hasta lo mas hondo. Podía sentir como me llamaba toda la pocilga y deseaba revolcarme en la pútrida estancia donde estaban los animales.

Con una cierta vergüenza y una excitación sin límites, abrí la puerta donde estaban los marranos y entrando a cuatro patas llevé la nariz al suelo junto a una gran cantidad de purín, estriercol y meados. Me pareció gloria y refregué toda mi cara enrojecida por la pasión, en aquella masa blanda y pestilente. Los cerdos cuando me vieron entrar, callaron de golpe y me miraron con verdadera excitación, observando lo que hacía. Mi culo se movía mientras mi cara se sumergía en la crema deliciosa del suelo. Mis tetas se fregaban en la caca del suelo y mis manos y rodillas estaban totalmente embadurnadas en estiércol y purín.

Uno de los cerdos se atrevió a acercarse y yo le mostré mi culo, cuando fué a olerme, puse mi cara en su trasero y empecé a lamerle los testículos. Eran enormes, vigorosos, espléndidos.

Pasaba todo esto, cuando los doctores entraron en la cuadra y al ver lo que estaba pasando en seguida me tranquilizaron diciéndome:

-No te preocupes ni tengas vergüenza por lo que sinetes o haces. Es normal. Cada vez más sentirás lo que es ser una auténtica cerdita y podrás iniciar una nueva vida aquí con ellos. Quédate tanto como te plazca y deja que todo siga su curso. Te gustará, ya lo verás.- Y se fueron dejándome allí en medio de los cerdos, excitada y sucia por todos lados.

Después de dos dias de haber entrado en la pocilga, todavía no he sentido la necesidad de salir. Mis orejas son de cerdita. Caen a los lados de mi cara y tengo un morro precioso que sumerjo en toda la porqueria que hallo. Me agrada el olor de mis sementales. Mi colita es retorcida como la suya y me han salido dos reglones de pezones con sus respectivas tetitas blanditas, tiernas y sensibles. Tengo un cuerpo femenino y redondo. Me agrada ser así, me siento feliz retozando entre los cerdos y no tengo necesidad de nada más.

Mis caderas son amplias y mi culo de grasa blanca se bambolea cuando me revuelco en la caca. Mis piernas son de muslos grandes y sebosos, Toda mi carne es brillante y mojada de los orines y las cacas de mis machos. También yo hago mis necesidades allí y la mezcla es maravillosa.

Tengo pezuñas en mis extremidades y adoro vérmelas. Me gusta gruñir como los cerdos y chillo como una cerda cuando ellos me follan una y otra vez. Mi vagina palpita y suelta un jugo gelatinoso que atrae y vuelve locos a los machos. Me encanta cuando noto sus pollas largas y retorcidas metiéndose en mi chocho oloroso y mojado, repetida y febrilmente como serpientes nerviosas escupiendo esperma a borbotones durante muchísimo rato.

Quiero preñarme de ellos y sentir como este esperma me produce leche en mis múltiples tetas. Me excita sentir cuando un cerdo me folla montándome y notar sus gruñidos encima de mi cabeza, echándome todas sus babas y sacudiéndose una y otra vez empalándome con su polla juguetona y rojiza e inundándome de semen. Me gusta notar su peso encima mío y como su carne se mezcla con la mía. Balanceando su grasa y sus carnes junto a las mias.

Ahora hace tres meses que se inició el experimento. Sé que no me hipnotizaron, si no que directamente pasaron a hacer el experimento conmigo. Pero ya no me preocupa. Me gusta ser lo que soy y no me importa ni el experimento ni nada de lo de afuera. Soy una cerdita preciosa y no deseo ser nada más. Mi proceso es irreversible y lo acepto. Oink, Oink, iiiiiiii...

Si queréis tratar con una cerdita y queréis saber lo que es verme follada por vuestros cerdos, escribidme: jorgina


Licencia de Creative Commons

Mi Transformación en CERDITA de granja es un relato escrito por jorgina publicado el 29-05-2023 19:07:37 y bajo licencia de Creative Commons.

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