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La abuela sádica.Historia de dolor. CAP 3
Escrito por sumisso

CAPITULO III: LA DECISIÓN
Pasaban las horas allí encerrado en el oscuro sótano. Mis pensamientos se repetían constantemente. Pensaba en todas aquellas personas que había hecho daño y engañado robándolas. Rápidamente volvía a mis pensamientos, la vieja señora Pain, sus castigos sus humillaciones. Comprendía que era necesario aquel castigo .Me había convertido en un joven detestable que no le importaban nada los demás, ni el daño que producía, mi camino no era el adecuado. Deseaba cambiar, por primera vez en mi vida pensé que un cambio era necesario, sino cambiaba mi vida acabaría de una forma muy trágica.
Tras horas debatiendo con mi conciencia, la puerta del sótano volvió a abrirse. MistressPain entró de nuevo en el sótano siguiendo sus procedimientos y costumbres. Se enfundaba los guantes de goma gruesos y se acercaba a mí. ¿Porque siempre usaba sus guantes? Me sujetaba por el pelo con tremenda dureza que me hacían saltar las lágrimas y me reprochaba mi comportamiento recordándome el daño que había realizado.
- Te voy a castigar de una forma especial para mí, voy a disfrutar mucho haciéndolo, es algo que me encanta, por el contrario a ti no te va a gustar mucho – La señora se acercó hasta su armario y regresó portando un arnés con un enorme pene de goma incrustado. Observé el arnés, era muy grande, estaba compuesto de unas cintas de cuero largas para sujetar su enorme cuerpo a través de su cintura y un pene de dimensiones grandes.

- ¡¡ Me encanta penetrar a mis esclavos¡¡, pero pronto lloriquean, gritan y usan su palabra de seguridad. Contigo voy a disfrutar mucho, no voy a escuchar una sola queja de tu boca. Voy a penetrarte hasta que me plazca, te aseguro que puedo estar mucho tiempo haciéndolo y es lo que va a suceder. No hay palabra de seguridad. Pero….. antes…… - La señora me dejó aterrado y a la vez intrigado. Se dirigió hacia su armario y regresó con una bolsa de goma dura y un tubo de goma dura. Desconocía que era aquello pero pronto salí de mi ignorancia.

- Tu culo debe estar bien limpio para mi arnés. Primero te colocaré un enema para limpiar tu ano. Seré minuciosa, lo dejaré el tiempo que sea necesario, será muy doloroso pero eso a mí no me importa. –¡¡ Era un enema¡¡. No deseaba recibir un enema, pero no tenía opción ninguna.

La vieja y voluptuosa señora se enfundó de nuevo sus guantes. Detestaba sus guantes, solo provocaban dolor y humillación pero siempre llevaba un par de guantes en sus manos. Comenzó a realizar una serie de preparativos. Colocó la bolsa roja de goma repleta de líquido en lo alto sobre una barra que sujeta por una especie de percha. Colocó la goma larga a la bolsa y con el otro extremo de la goma se acercó a mí. Un tubo grueso de goma elástica donde el líquido circulaba a través de ella.
- Puedo hacerlo por las buenas o por las malas. Relájate y entrará la goma de forma fácil o….. habrá que introducirla por las malas y será muy doloroso. – Me advirtió la señora. Traté de relajarme, pero la goma era dolorosa y no entraba en mi ano. La señora se enfadó y desistió.

- ¡¡ No aprendes¡¡. Por las malas será mucho peor – La señora agarró la goma gruesa de goma que conducía el líquido en su interior y la acercó de nuevo a mi ano. Esta vez no fue nada delicada, la introdujo en mi culo sin piedad. Mis lágrimas volvieron a asomar por mi rostro tras introducirla de forma abrupta. Una vez dentro la goma en mi culo la señora me indicó que llevaría el enema una hora exacta y acudiría a sacármelo para dejarme completamente limpio.

Deseaba el regreso de MistressPain lo antes posible, el reloj no marcaba la hora, se había detenido y llevaba el enema en mi culo. Era un tormento que no terminaba, deseaba transcurriese el tiempo lo antes posible, pero se había ralentizado dejándome a solas con mi tormento. Finalmente la puerta se abrió, la señora llevaba sus guantes de goma enfundados, no se los había quitado. Se acercó hasta el armario y comenzó a colocarse su enorme arnés alrededor de su cintura. Diversas cintas de cuero rodeaban su cintura y sus muslos, dejando fuertemente sujeto su pene de goma a su cuerpo. Tras vaciar mi ano con un cubo, se acercó a mí con su arnés rodeando su cintura, comenzó a lubricar el gran pene de goma con sus guantes.
- Voy a penetrarte como te mereces. Voy a disfrutar como nunca antes. – La vieja señora acercó su cuerpo al mío, comenzó a introducir el pene de goma despacio y poco a poco fue forzándolo en mi interior hasta el fondo. El dolor era muy fuerte. Una vez introducido por completo dejó caer su peso sobre mí, se recostó sobre mi espalda y agarró mi pelo fuertemente. Comenzaron las envestidas de su pene mientras sujetaba mi pelo fuertemente hacia atrás. Fui penetrado una y otra vez de una forma muy severa. Era insaciable, me penetró durante mucho tiempo, hasta que quedó exhausta del esfuerzo y se tomó un descanso.

Se tomó un descanso sobre una silla. Agarró un cigarrillo alargado y se puso a fumar observándome. ¿La abuela fumaba? Fue mi sorpresa al comprobar como fumaba tranquilamente sobre la silla con su cuerpo desnudo a excepción de sus guantes de goma. Terminó de fumar sin mediar palabra y se dirigió de nuevo hacia mí. Apagó su cigarrillo en mi culo dolorido y magullado. Aquello fue tremendamente doloroso, pero no pude ni gritar estando amordazado.

La señora continuó penetrándome una y otra vez sin piedad, el dolor era muy fuerte pero eso no la detuvo. Tal como me advirtió era insaciable, estuvo durante mucho tiempo penetrándome una y otra vez hasta quedar de nuevo exhausta. Se quitó su arnés, estaba sudorosa del esfuerzo que había realizado tras de mí. Su cara era de satisfacción. Se acercó a mí colocándose frente a mi rostro y me habló de forma muy seria. Estaba a punto de indicarme una de las decisiones más difíciles de toda mi vida.

- Tu castigo ha concluido. Ahora has de tomar una decisión importante. Tienes dos opciones. La primera es que llamo a la policía. Les cuento todo lo que has hecho a tus vecinos y cuanto les has robado y pasaras una buena temporada en prisión recapacitando sobre tu comportamiento. La segunda opción es que aceptas ser mi esclavo. Me obedecerás en todo sin rechistar, te someteré a castigos muy duros, nada comparados con los que has recibido. Te prometo que te convertiré en un hombre decente. Ayudaras a todos tus vecinos desinteresadamente, les harás la vida más fácil y les recompensaras todo el daño que les has provocado. Tú decides que opción eliges. Te dejaré recapacitar, cuando regrese me indicaras cual es la opción que has elegido – La vieja señora Pain me indicó las dos opciones que disponía. Debía pensar cual elegir, cualquiera de las dos opciones sería muy dura.

MistressPain abandonó el sótano , se quitó sus guantes , dejándome allí encerrado. Ahora tenía mucho tiempo para reflexionar, sabía que la señora tardaría mucho tiempo en volver. Mis pensamientos comenzaron a reflexionar sobre las dos opciones y decidí tomar mi decisión. Estaba completamente seguro de la decisión que iba a tomar, es más, la matizaría añadiría una nueva opción, estoy seguro que aquello sorprendería a la vieja y voluptuosa señora.
Llegó el momento crucial. La señora entró en el sótano y se dirigió a mí. Comenzó a quitar las numerosas capas de cinta americana de mi mordaza dispuesta a escuchar mi decisión. Sacó sus bragas sucias de la boca y esperó pacientemente mi decisión.

- Señora, me merezco todos sus castigos. Deseo cambiar y estoy arrepentido de todo el daño que he provocado. He decido que quiero ser su esclavo. Deseo pedirla un favor….. Me gustaría fuese especialmente dura conmigo. Pagar por todo el daño que he hecho, no tenga ningún tipo de piedad conmigo, me castigue muy duramente y reciba el infierno que me merezco – Me sinceré ante ella. Noté la cara de asombro de la señora mirándome fijamente.

- ¿De verdad es lo que deseas ?... Pues así lo haré. Voy a ser muy estricta contigo, más de lo que nunca antes lo haya sido con nadie. Te castigaré duramente cuando me plazca, no será necesario ningún motivo. Estarás largas horas o incluso días encerrado en el sótano, atado y amordazado a mi antojo. Te colocaré una jaula en tu pene, no habrá más mujer que yo. Si obedeces quizás te masturbaré en alguna ocasión, si desobedeces llevaras la jaula en tu pene mucho tiempo tanto que no podrás andar del dolor de testículos. Y por supuesto serás mi comemierda… aquí solo comerás sobras y las aderezaré con mi mierda cuando desee, no te preocupes con el abrebocas y mis guantes comerás todo sin rechistar. Seré una pesadilla para ti si es lo que deseas. – Me advirtió la señora de lo que ocurriría si aceptaba sus exigencias y añadía las mías.

- Es lo que deseo y me merezco señora, quiero que sea muy dura conmigo, debo pagar por todo el daño que he producido, quiero ser mejor persona – Contesté educadamente y sincerándome a MistressPain.

La señora se dirigió a un lado de la habitación y agarró de nuevo sus guantes largos de goma gruesos. Comenzó a enfundarse una vez más sus guantes en sus carnosos y grandes manos. Se inclinó hacia el suelo y agarró las bragas con las que había estado amordazado durante todo este tiempo. Las introdujo de nuevo en mi boca para mi sorpresa y a la vez que pegaba muchas capas de cinta americana en mi boca, me habló duramente.

- Voy a comenzar ahora mismo a enseñarte modales. Cada vez que incumplas una norma o me desobedezcas te azotaré duramente con la correa. Puedo ser realmente dura azotándote, te lo voy a demostrar ahora mismo, va a ser una noche muy larga para ti, pero no tenemos prisa. Llora cuanto quieras, ya te quedaras sin lágrimas- La señora agarró su correa y se colocó de nuevo tras de mí. Tenía el culo magullado de sus castigos anteriores, la azotaina iba a ser muy dolorosa.

- A partir de este momento eres de mi propiedad. ¡¡ Puedo hacer contigo lo que quiera ¡¡. Lo has aceptado. Ayudaras a tus vecinos, te desvivirás por ellos ayudándoles y luego regresaras a mi casa donde serás atado y amordazado en el sótano. Ya sabes… castigos muy dolorosos y comer mi mierda una y otra vez, es lo que te espera. – La señora tiró del extremo de su guante para ajustarlo a sus dedos y agarró la correa con firmeza.

ZAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSS

FIN

Si les ha gustado habrá una nueva parte donde describiré como fue la vida en los primeros meses con mi señora MistressPain.

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La abuela sádica.Historia de dolor. CAP 3 es un relato escrito por sumisso publicado el 10-10-2023 13:03:17 y bajo licencia de Creative Commons.

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