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Mi Plaza Soñada IX
Escrito por Tutor

Llegó el día de la boda que, como no podía ser de otra manera, se convirtió en un acontecimiento en el pueblo.

Don Anselmo no reparó en gastos e invitó a todos los habitantes, el convite se celebraría en la plaza del pueblo y Amalia se encargaría de servir el banquete, para lo cual contaba con la ayuda de varios vecinos y amigos entre los que estaban su hijo Mauro, su amiga Carmen y su hija Jacinta.

Amaneció en casa del alcalde y comenzaron todos los preparativos para la novia. La noche anterior había llegado D. Joaquín, el cuñado de Doña Magdalena y padre de Juana. Nada más despertarse el cuñado se dirigió al vestidor dispuesto a ponerse su traje para ejercer de padrino de su hija…En ese instante entró Doña Magdalena en su cuarto y le dijo a D. Joaquin…¡tenemos que hablar!

Su cuñado se giró con cara de sorpresa y le dijo ¿Qué ocurre Magdalena?

La hermana de su mujer se dirigió a él con rostro serio y le espetó: hoy no llevarás a Juana al altar, lo hará Anselmo que es quien la ha criado

¡Eso Jamás, no lo permitiré! Juana es mi hija y yo seré su padrino de boda…

Joaquín, eres un pusilánime y te hemos dejado que vivieras sólo en la ciudad desde que enviudaste, jamás te has preocupado por Juana…nosotros nos hemos encargado de su educación y manutención…y nunca te hemos dicho nada de tu vida disoluta ¿o prefieres que le cuente a Juana los burdeles que frecuenta su padre? ¿Cómo quedaría ante tu niña tu imagen de abogado respetable y serio de la ciudad?

¡Eres despreciable Magdalena!

¡Mi hermana siempre decía que eras incorregible! En ese momento la mujer del alcalde agarró su zapatilla y con suma maestría tiró del brazo del pobre Joaquín que no pudo evitar que sus pantalones se deslizasen hacia los tobillos mientras era doblado sobre las rodillas de su cuñada.

PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS…

Casi sin darle tiempo a saber qué pasaba el pobre abogado comenzó a recibir una soberana paliza con la zapatilla por parte de la mujer del alcalde. No fueron menos de 24 zapatillazos y el trasero del pobre hombre ardía y palpitaba mientras la cuñada le decía muy seria…¡por encima aún tiene más que decir este desgraciado, así aprenderás a ser agradecido y ahora te adecentarás y le dirás a tu hija que crees que sería un gesto precioso que su tío Anselmo sea quien la lleve al altar ¿me has entendido bien Joaquin?

Si, Magdalena, pero no me pegues más por favor…

Mientras le decía eso Doña Magdalena noto algo duro sobre su vestido,… era la verga de Joaquín que se había puesto muy dura…la mujer del alcalde empezó a entender lo que su hermana había visto en aquel desgraciado…y, aunque era un día muy importante y con muchas cosas que hacer, no podía desperdiciar aquella oportunidad…

Vaya, vaya con mi cuñadito, así que esto es lo que les das a las mujerzuelas que visitas, y acto seguido echó la mano a la entrepierna del indefenso hombre…

Lo que no se esperaba Doña Magdalena era la reacción de Joaquin, que empalmado como estaba se soltó de la mano de su cuñada, se levantó como un resorte y volteó a su dura castigadora sobre la cama dejándola boca abajo, le levanto la falda, escupió sobre la palma de su mano y se dispuso a empalar por el culo a la mujer del alcalde…¡a mis niñas les enseño lo que es bueno! Y dicho esto la ensartó mientras la mujer mordía las sabanas para sofocar el grito de dolor por la violenta entrada de ese inmenso falo en su ano…

Con cada embestida Joaquin gozaba y Magdalena sufría…cada una era mas dura que la anterior…realmente tenía una verga gruesa y sabía manejarla, y el culo de la pobre mujer no estaba acostumbrado a semejante sufrimiento…sin saber muy bien como ni por qué se fue relajando su esfínter y comenzó a notar como la verga se deslizaba una y otra vez hasta que, con un espasmo de él, noto como se derramaba en su interior…¡eres una buena puta Magdalena! Dejare que tu marido lleve a la niña al altar, pero recuerda que yo te estaré mirando todo el día mientras intentas disimular el dolor de tu culo y estás pensando en mi verga…que seguirá dura pensando en tu zapatilla…

Magdalena se sonrojó, estaba dolorida y hasta humillada, pero en el fondo, muy en el fondo ya estaba pensando que tendría que ir a la ciudad a hacer unas compras de unas zapatillas nuevas en unas semanas…

Mientras tanto en la casa del novio Lucía estaba tumbada en la cama al lado de Martin, completamente desnuda, como casi todas las noches desde que Pilar había partido. El joven se despertó y levantando la sábana se dispuso a comprobar el estado de las nalgas de su criada. Éstas estaban ligeramente rosadas, recuerdo de los juegos nocturnos.

PLAS

PLAS

Dos sonoros cachetes despertaron a la moza, que soltó un leve quejido…agarrándola por el pelo dirigió su cabeza a su entrepierna y la muchacha enseguida supo que debía satisfacer al doctor, abrió todo lo que pudo su boca y se tragó la verga de su joven amo, quien disfrutaba de esa sesión mañanera…El movimiento continuo y las habilidades, cada vez mas desarrolladas, de la joven criada hicieron el resto…con un sonoro BUFFFF Martín se descargó en la boca de Lucía…la muchacha a duras penas pudo retener el semen en su boca que empezó a caer sobre las sábanas y el colchón…

¡limpia todo esto, que hoy es mi noche de bodas!

Si, si señor…¿pero qué pasará ahora conmigo? Inquirió ella…

No pasará nada, tendrás una nueva ama, a la que respetarás y obedecerás, pero seguirás siendo mi criada y te usaré cuando me plazca…

Está bien señor…dijo ella entre compungida y aliviada…

Espero que cuando termine el banquete y regrese a casa, ésta se encuentre en inmejorables condiciones.

Por supuesto señor

Martin se dispuso a desayunar, vestirse y dirigirse a la iglesia…cuando ya estaba llegando vio los preparativos para el banquete en una zona arbolada cercana al templo y allí estaba Amalia, meneando sin parar ese bonito trasero suyo…en ese momento hubiera deseado acercarse, pero ya había mucha gente esperándole ¡y era el día de su boda!

Carmen desde una zona mas alejada observaba como el apuesto doctor desfilaba hacia la iglesia y solo podía pensar en lo afortunada que era Juana…

La novia apareció acompañada de Don Anselmo y Doña Magdalena que, para extrañeza de todos (menos de D. Joaquin), caminaba con cierta dificultad. Juana iba muy hermosa, con un traje de princesa con una falda bordada con mucho vuelo.

La ceremonia fue breve y bonita, ambos se dieron el si quiero y Don Luis les dio la bendición. A continuación pasaron al banquete, donde todos comieron y bebieron, bailaron y cantaron hasta bien entrada la noche.

Llegó el momento de abandonar la fiesta para dirigirse a casa a consumar el matrimonio. Juana estaba nerviosa, pues era la primera vez que iba a catar varón…y ya había visto como se las gastaba su marido (la correa regalada por Don Anselmo le aterraba)

Camino de la casa del médico la joven pareja de recién casados no intercambiaron ninguna palabra. Nada más llegar Lucía salió a recibirlos. Rápidamente saludo a su nueva señora y le indicó que ya habían traído sus cosas y las había guardado en los armarios y cómodas de su alcoba. Martin se apeó del carruaje y ayudo a bajar a Juana, que no se dignó contestar a la joven sirvienta…

Los tres entraron en la casa y habitación a habitación Martín le fue mostrando lo que sería su nuevo hogar. Cuando llegaron al despacho del piso superior, el joven doctor hizo un alto, este es mi despacho privado y aquí no se puede entrar sin mi permiso, sólo entrarás cuando te lo ordene y será el lugar donde se ejecutarán los castigos mas severos por tus faltas…un escalofrío recorrió la espalda de Juana…

¡Lucía pala y en posición!

Acto seguido la joven criada se dirigió al armario y lo abrió, (Juana se quedó pálida al ver la colección de palas, varas y correas que tenía su esposo), cogió una pala de grosor medio y se dobló sobre la mesa del despacho, se levantó la falda y las enaguas, dejando a la vista su trasero desnudo y con signos evidentes de haber sido azotado recientemente y depositó la pala encima de la mesa a su lado.

¡observa querida, esa es la posición que deberás adoptar cuando te lo ordene!

Juana estaba horrorizada, pero no se atrevió a replicar y solo se atrevió a decir…si esposo mío…

Acto seguido se dirigieron a la alcoba y Martin le ordenó a Lucia que no los acompañara…

El joven matrimonio entró en la habitación y Martin cerró la puerta. Juana estaba temblorosa, su joven esposo la abrazó y le dijo que no tuviera miedo…lentamente la depositó en la cama, le quitó el vestido…la besó y acarició… con cada roce, con cada caricia, con cada beso, los miedos y temores de Juana se fueron disipando…Martin se incorporó, se desabrochó el pantalón y la chaqueta y su verga inhiesta asomó…su esposa estaba tumbada en cama con las calzas y el corpiño y miraba asombrada para aquel miembro viril…El joven doctor la agarró de las piernas y de un tirón la atrajo hacia si, quedando la punta de su verga apoyada en la abertura de las calzas de su esposa donde asomaban los pelillos de su vulva.

¿preparada querida?

Y sin darle tiempo a responder, la asombrada Juana recibió la fuerte embestida del falo de su esposo, que la obligó a arquearse mientras soltaba un pequeño grito, mas fruto de la sorpresa que del dolor por la ruptura de su himen…

Martin bombeaba con fuerza mientras Juana recibía un sinfín de sensaciones desconocidas…pero desde luego placenteras… con cada embestida notaba mas y mas como la verga de su esposo la iba abriendo el coño y haciéndola sentir un placer indescriptible…en un momento los movimientos se aceleraron y su respiración también, antes de que se diera cuenta notó un espasmo de su marido dentro de ella acompañado de una sensación húmeda y caliente y ella misma se estremeció ¡Diosssssssss! Y sintió unos espasmos de placer que jamás en su vida había experimentado…

Martín se dejo caer en la cama al lado de su esposa…estaba exhausto…ella miraba para el techo, todavía intentando asimilar lo que acababa de ocurrir…

Continuará…


Licencia de Creative Commons

Mi Plaza Soñada IX es un relato escrito por Tutor publicado el 09-05-2024 16:29:24 y bajo licencia de Creative Commons.

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