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AVENTURAS Y DESVENTURAS DE V (VIII))
Escrito por Lena

AL LÍMITE DEL PLACER

Roberto expresó su curiosidad frente a la composición de aquel grupo humano. Situados a pocos metros del banco en que él y Victoria estaban sentado, descansando en la Plaza Real y creando una especie de círculo se encontraban aquellos cinco hombres, aún jóvenes. Se les veía fuertes a pesar de cierta delgadez. La curiosidad, según Roberto, es que los inmigrantes suelen juntarse por países y por el contrario en aquel grupo coexistian hombres negros con morunos, aunque estos se encontraban en relativa mayoria, puesto que eran tres.
Seguro que aún andaban sin papeles, reflexionaba Roberto, dispuestos a cualquier trabajo por cuatro perras y a esta hora debian estar esperando que abrieran los comedores sociales.
Pero esto no era lo peor según él, lo peor es que deben haber dejado a sus hembras en sus países y seguro que llevan todo este tiempo pajeandose sin poder estar con una mujer, ni siquiera deberían tener dinero para ir de putas.

- Estaría bien que les hicieses un favor, además ya sabes que siento curiosidad por saber cuantos tipos te podrían follar hasta saciarte y que dijeses que no podías más.
- Por favor, Roberto, son cinco, me destrozan.
- De uno en uno, mujer. Los negros dicen que son muy dotados, seguro que te gustarían y más si son senegaleses JAJAJAJA.
Observa este, parece marroquí. Observa cómo no te quita ojo. Mirale la bragueta. vamos, mírasela y sonríe, que vea que tienes ganas.
- Pero…
-¿Ya empezamos con los peros? Haz lo que te digo joder.
Imaginatelos,tu esperando en una habitación, esperando que entrara el próximo, para follarte, así uno tras de otro. Seguro que los recibirías encantada. Te dirían palabras que no entenderías aun que si comprederías su significado: ¡Puta! ¡Perra! ¡Viciosa! ¿No te gustaría saber como suenan estos nombres en sus lenguas?
Con la fama que debeis tener para ellos las europeas…

Mientras le hablaba una mano acariciaba su muslo y ella ya no podía dejar de mirar hacia donde le había sido ordenado, conciente de que aquel hombre se había dado perfecta cuenta y quizá lo estuviese comentando con los otros.

- ¿Cuál te gustaría que fuese el primero? ¿Quién querrías que te desnudara? O, no, mejor aún; te haré entrar en una habitación y que te desnudes tu misma, tendrás que esperar un buen rato a que entre el primero, sin saber quién sera. Esto hará aumentar tu ansiedad.
Mira como se toca el paquete y estos dos como han girado la cabeza hacia ti.
¿Sabes que vas a hacer? Vas a ir hasta aquella farmacia a comprar condones, no quiero que te follen a pelo y después entrarás en el bar de al lado y te quitarás los sujetadores, te abrirás un par de botines de la blusa y volverás aquí. Mientras yo hablaré con ellos, seguro que viven en algún piso de por aquí.
¿Tienes cien euros en el bolso?
- Sí ¿Por qué?
- Se los voy a dar de parte tuya. Para ellos serás una madura dispuesta a pagar por ser follada.
- ¡Dios! ¿De verdad quieres hacerme esto?
- Sí.¿Algún problema?
- No….

Las escaleras olía a humedad y a ajo. La hicieron pasar delante de todos. Sentía aquellos ojos y aquellos deseos clavados en sus nalgas, era como una prostituta subiendo a las habitaciones de un puticlub, solo que en este caso, era ella la que pagaba, lo cual hacía la situación más humillante.
lo que en cualquier piso sería un comedor parecía más una jaima que otra cosa, suelo completamente alfombrado y cojines para sentarse. Victoria intuyo que en aquel espacio comían y se reúnen aquellos cinco hombres y sus posibles visitantes o invitados y rompiendo el escenario, la inevitable televisión colgaba de una pared.

- Vamos, siéntate a mi lado. Que alguien vaya a preparar té para todos y charlemos un rato para conocernos un poco, que no somos animales. ¿Cómo os llamáis?

Quien así hablaba parecía el cabecilla del grupo, alguien con cierta autoridad sobre el resto.

- El Roberto y yo Victoria, señor.
- Vaya, que bien educada pareces. Yo soy Alí y estos son Abdul, Mandla, Ola y el que está preparando el té Khalid.
Seguro que se te olvidarán nuestros nombres pero todo lo otro no.
¿Sabes que eres muy guapa?
- Gracias…Señor…
- No estés nerviosa. Tu amigo nos ha dado dinero para hacértelo pasar bien y aunque no nos lo hubiese dado lo haríamos igualmente si es tu deseo tal y como nos ha dicho.
Si…
- También nos ha dicho más cosas ¿Sabes? Que te gustan los hombres muy hombres y que eres muy ¿Como lo ha dicho? ¿Sumisa? Que haces todo lo que él te quiere y que ahora quiere verte con nosotros. Que eres su profesora y su esclava. ¿Es verdad eso? A mi, me sorprende que siendo él tan joven y tu tan guapa esto sea posible.
- Si lo es.
- Nosotros somos como hermanos ¿Sabes? y nos gustaría pasarlo bien todos juntos contigo pero él ha dicho que esto no podía ser que tenía que ser de uno en uno en una habitación. Es una pena. Pero tú dirás con quien quieres empezar.
- No se… Señor.
- Vamos no te hagas la vergonzosa ahora, que se como y que me has estado mirando en la plaza.
- Yo…
- Tu eres una viciosa como todas las europeas, una mujer de mi país nunca haría esto. Roberto ¿Quién crees que debe empezar con ella?
- Bueno. ¿Tú mismo no? Pero tenéis que decidir un orden. Muestrale la habitación que se vaya desnudado y espere a que vayas, mientras os diré que podéis hacer con ella.
- Sí, eso es. Que se desnude y me espere arrodillada.
Ven, es esta puerta de aquí al lado. Aquí hay una habitación que compartimos dos.

Victoria llevaba ya largo tiempo esperando y no podía evitar estar nerviosa y al mismo tiempo, como siempre que sabía que iba a ser usada, ansiosa.
Alí entró descalzo a la habitación y se dirigió a ella que, mostrando el respeto que se le suponía en tanto que sumisa bajó la mirada al suelo.

- Bésame los pies, perra cristiana.

Al poco rato se oían los suspiros de Victoría y el rostro de Roberto se llenaba con una sonrisa. pronto empezaron los comentarios entre los otros hombres, comentarios hechos en una lengua que Roberto desconocía, pero podía imaginar sus contenidos.
La temperatura del comedor parecía aumentar por momentos y los más próximos a entrar en la habitación no podían evitar evidenciar su impaciencia con tocamientos involuntarios a sus entrepiernas.
Transcurrieron unos veinte minutos hasta que Alí salió de la habitación, abrochando el cinturón y con cara de satisfacción.

- Tienes una buena puta, sí señor. muy buena, te felicito.
- Supongo que habrás usado el condón tal y como te he dicho ¿No?
- Claro. Aunque me he corrido en su cara.
- Ahora me toca a mí - Dijo uno de los presentes, levantándose.

Uno tras otro fueron entrando aquellos hombres a la habitación. Uno tras otro disfrutaron de ella.
Se oían sus suspiros, sus gemidos y, pasados los primeros envites, sus expresiones. “SÍ. SÍ” “SIGUE” “SIGUE” Y las palabras soeces y humillantes de ellos “ZORRA” “PERRA” “PUTA” “TE PARTIRÉ EL CULO” “CHUPA; CHUPA”
Y en el comedor, los comentarios inentendibles y las risas ahogadas.

Cinco, cinco hombres, sedientos de placer, habían gozado de aquel cuerpo y ella de ellos.

- !Oh! Roberto…No puedo más… No puedo más…
- Pués tendrás que poder - Dijo mientras se quitaba la camiseta- Levántate. Voy a ponerte el collar, que todos vean que sigues siendo mía, Mi perra. Y ahora cuatro patas que quiero descargar en tus entrañas.

Solo ella supo la vergüenza que pasó al salir de la habitación y encontrarse con todos aquellos hombres que habían usado su cuerpo, ofreciéndole, al mismo tiempo, placer.
Con la mirada baja tuvo, por orden de Roberto, tuvo que darles las gracias, mientras ellos sonreían irónicamente.

- Mamá ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué haces estas ojeras? ¿Qué le has hecho Roberto? ¿Qué le has hecho?.
- ¿Yo? Yo no le he hecho nada. Que te cuente ella misma lo que han hecho, con su consentimiento.
- Nada hijo… Nada.
- Que se lo cuentes coño. Te lo estoy ordenando.
- Pero…
- ¡Que se lo cuentes!
- Me han follado… Me han follado cinco hombres…
- Cuéntale quien eran y que has pagado por ello. Venga, cuéntamelo todo.
- Unos inmigrantes… He pagado cien euros… Porque Roberto me lo ha dicho..
- Y lo has hecho con gusto. La hubieses oído cómo gemía de placer, la muy zorra, si hasta le ha comido el culo a uno.
- Mama, por Dios, estás enferma, mira en lo que te has convertido. En lo que te ha convertido.
- En una sumisa viciosa. Ahora deja que vaya a la cama a descansar. Yo me voy, que me espera Andrea y tengo ganas de contarle lo que ha pasado, seguro que le pone cachonda JAJAJA.

Una hora más tarde Ricardo contemplaba el cuerpo desnudo de su madre tumbada, con los ojos cerrados, encima de la cama y no podía evitar acariciar su pene por encima de los pantalones, viendo aquel, aun deseable cuerpo.


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AVENTURAS Y DESVENTURAS DE V (VIII)) es un relato escrito por Lena publicado el 06-05-2024 11:39:18 y bajo licencia de Creative Commons.

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