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Mi Plaza Soñada V
Escrito por Tutor

Una tarde, Don Anselmo, el alcalde, y Martin se encontraron por la calle, se saludaron y el alcalde le propuso al doctor tomar algo. Martin aceptó gustoso y ambos se dirigieron a la única tasca-tienda que había en el pueblo…la regentaba Amalia, la madre de Mauro, la amiga viuda de Carmen…

Amalia tenía treinta y pocos años, era morena, tenía una melena rizada muy hermosa, pero casi siempre la tenía recogida en un moño. Se notaba un cierto halo de dejadez en su aspecto físico y en sus ropajes, desde la muerte de su esposo no había vuelto a ilusionarse con nada, su vida estaba centrada en cuidar de su hijo. Aun así Amalia llamaba la atención de muchos, a pesar de no esmerarse en el cuidado de su imagen, tenía un trasero muy hermoso y dos grandes pechos que luchaban por sobresalir de su blusa…

Buenos días cuanto honor señor alcalde, saludo Amalia…y usted debe ser el famoso doctor del que tanto he oído hablar…

Buenas tardes, si soy el doctor, me llamo Martín, encantado…¿y dice que hablan de mí?

Es la comidilla del pueblo, ja,ja,ja,… se rio don Anselmo

No, a ver, intentó arreglarlo Amalia, es que soy amiga de Carmen…la del molinero…

Martin asintió, no sin cierto enojo, ¿estaría Carmen yéndose de la lengua? Pronto lo averiguaría pensó…

Amalia enseguida se dio cuenta que había metido la pata, pero antes de que pudiera arreglarlo, notó un pellizco en el culo,… Don Anselmo no se cortaba nada, para mayor desgracia de Amalia, pero era el alcalde y la tasca era un privilegio que le había concedido cuando falleció su marido, así que de vez en cuando tenía que plegarse a sus favores…

Martin se percató enseguida y Don Anselmo dijo

Anda pásate para dentro y ponnos dos tintos del bueno… y le dio una cachetada que hizo que Amalia se ruborizara…

Una vez dentro, Don Anselmo se acercó a Martin y le dijo

Tiene buenas ancas doctor y su coño traga bien, si alguna vez necesita un desahogo me avisa, que ella no le negará nada…y no ponga esa cara de sorpresa…que usted tiene a dos mocitas en su casa que seguro que le tratan muy bien…

No las he tocado en ese sentido señor alcalde, replicó Martin un poco enojado…

Pues debería, sino sus familias pensaran que no les va a mantener el trabajo y las molerán a palos…

Martin no contesto y se quedó pensativo…

Don Anselmo continuó diciendo, mire doctor, en esta tierra no somos mala gente, pero tenemos nuestras costumbres y nuestras mujeres están acostumbradas a la disciplina y es algo que agradecen…yo mismo es raro que no descargue mi fusta sobre el trasero de mi esposa una o dos veces por semana…

¿Sobre doña Magdalena? Inquirió Martin…

Si, ahí donde la ve, es muy obstinada y de vez en cuando tengo que meterla en vereda, ponerla en su sitio y después demostrarle mi hombría…cosa que agradece je,je,je… dijo mientras le guiñaba un ojo…

En ese momento regresó Amalia con los vasos de vino y se inclinó para servirlos, momento en que el alcalde le metió la mano por debajo de la falda y comenzó a sobarle las nalgas…Amalia estaba claramente incomoda…pero a don Anselmo no parecía importarle…y siguió hablando como si la mujer no estuviese…

Como le iba diciendo aquí queremos para nuestras mujeres hombres de bien, que sepan mantener el orden y la disciplina de una casa …se que ustedes los jóvenes de fuera son un poco blandos, pero me ha dicho mi mujer que usted comparte el gusto por la disciplina…Amalia comenzó a carraspear y Martin mirando para ella supo que Carmen ya le había contado su “tratamiento”…ni corto ni perezoso le dijo a la viuda…no me gusta nada ese carraspeo, pásese por mi consulta…Amalia se puso totalmente colorada…

Si, pásate y que te mire, dijo el alcalde, mientras le metía un dedo por el coño que hacía que Amalia se incorporase…

Como le iba diciendo, doctor, creo que seria bueno que comenzara a cortejar a mi sobrina por parte de mujer…es un poco, digamos…ligera de normas, pero nada que no se arregle con un poco de disciplina y aquí no hay muchos candidatos que se ajusten ¿Qué me dice?

Será un honor don Anselmo, contesto Martin, quien ya había pensado en Juana como una buena opción de esposa…

Don Anselmo saco de un tirón el dedo del coño de Amalia que soltó un leve quejido y aplaudió la decisión de Martín ¡magnifico! Se lo diré a mi esposa…y ella ya le marcará los tiempos de visita…

Está bien contestó Martin…

Muy bien, pues ya está, yo debo irme, Amalia cierra esto y acompaña al doctor a la consulta para que te mire…quizás en dos o tres días pase a verte… y le sacudió otro cachetazo en el culo…

Si, si don Anselmo contesto ella…

Si, debiera venir…replicó Martin con un tono que hizo estremecer a la viuda…

Amalia cerró la tasca y se dispuso a acompañar a Martin…comenzaron a caminar en dirección a la casa del doctor que quedaba en las afueras…Martin decidió acortar por el monte y Amalia, como no podía ser de otra forma, accedió…en un momento dado cuando ya estaban fuera de las miradas del pueblo el joven doctor le preguntó

¿Qué le ha contado Carmen?

Nada, nada…como azotó a su hija y le puso una cosa que no recuerdo como se llama

Un supositorio

Si, eso , eso es

Muy bien y ¿nada más?

No, no señor

¿Está segura?

Si, si señor…yo no miento

En ese caso antes iremos a ver a Don Luis, el cura, para que se confiese…

¿A don Luis?, no, no es necesario…

Ya veo

Martin levanto su pierna y la apoyó en una roca del bosque, agarró bruscamente a la viuda y de un fuerte empujón la levanto y quedó colgada boca abajo sobre su pierna…

¿Qué hace bruto?

Enseñarle a no mentir

Y comenzó a darle fuertes azotes con la mano encima de la ropa

Amalia pataleaba, pero sus pies no llegaban al suelo y Martin no cesaba la azotaina…

Pronto las lagrimas comenzaron a brotar de los ojos de la joven muchacha…Martin se detuvo y la bajo de la pierna…la pobre viuda sollozaba…Martín la agarró por las caderas y la aupó apoyándola contra un pino cercano…la besó y la sobó…ella comenzó a rodear a Martin con sus piernas, lo suyo era pasión y deseo, desde la muerte de su marido no había catado mas hombre que el alcalde y el cura, que se aprovechaban de su condición de viuda…

Martín saco su verga y se la clavo hasta lo mas profundo de sus entrañas

BUFFFF resopló Amalia, mientras sentía cada embestida…

Martín la poseyó con avidez, dando lo mejor de si…mientras ella se mostraba muy receptiva con ese miembro que la taladraba…estuvieron con ese frenético vaivén, subiendo y bajando, subiendo y bajando, la espalda contra el árbol, la fuerza del doctor clavándole su miembro…así continuaron durante unos excitantes minutos hasta que Martín se hubo vaciado en su interior…

Madre mía…exclamó Amalia, cuando Martin la depositó en el suelo…no me extraña que Carmen lo visite tanto…glups…Amalia se dio cuenta que lo había dicho en alto…

Martin la miró muy serio…vaya, vaya con la bocazas de Carmen y su chismosa amiga…pero quizá lo que no le ha dicho Carmen es que ella me recibe contra natura…

¿contra natura? Es decir, me está diciendo que le recibe por…por…por…detrás????

Efectivamente, así que ahora iremos a mi consulta y usted, mi querida señora, además de recibir un correctivo que recordará durante días, también probará la misma medicina especial que Carmen…

Virgen santa…

Amalia se quedo aterrorizada…eso no se lo había dicho Carmen…su culo era virgen, nadie la había sodomizado nunca…aunque, pensándolo bien, y teniendo en cuenta el polvo que acaban de echar en el bosque, a lo mejor no era tan terrible…

Una vez que llegaron a la casa del doctor, Martin llamó a Lucía y le dijo que se acercara a la casa del molinero y mandara venir a Carmen para una consulta de lo suyo…Lucía miró para Amalia y salió a cumplir el recado…¿Qué pasaría?

Cuando la muchacha llegó a casa de Carmen, esta pasó del sobresalto inicial, puesto que no era martes y el doctor nunca la había llamado… a una mezcla entre excitación y curiosidad ¿Por qué querrá verme?

En ese momento apareció Antonio, su marido, que preguntó que ocurría… Carmen interrumpió a Lucía y le respondió… nada, nada que el señor doctor quiere verme, debe ser por lo de mi alergia…

Pues ve rápido mujer, no hagas esperar al buen doctor… respondió el marido sabedor que cuando su mujer recibía su tratamiento estaba mucho mas fogosa y receptiva con el…

Ambas mujeres cogieron rumbo a la casa y durante el trayecto Carmen fue sonsacando a la muchacha que le dijo que Martín había llegado acompañado de Amalia…La madre de Jacinta se quedó más pálida que un muerto y Lucía le preguntó ¿Qué te ocurre Carmen?

No, no nada… soltó sin hacer caso a la muchacha, pero mientras seguía caminando, pensaba en que Amalia era la única, junto con las criadas, que sabía de las visitas a Martin…y un escalofrío recorrió su cuerpo…

Una vez llegaron a la casa Carmen entró en la consulta donde estaba Martin con rostro muy serio y Amalia con la mirada hacia el suelo…

Cierre la puerta Lucía y que no nos moleste nadie…

Esa frase sonó muy atemorizante para las dos mujeres…y super intrigante para las dos criadas, que, aun a riesgo de ser castigadas nuevamente con el jengibre, se dispusieron a escuchar toda la acción desde el exterior de la consulta, para lo cual se agacharon tras uno de los sillones de la sala de espera de la consulta (ambas estaban muy expectantes y excitadas).

Bien, bien, bien… prosiguió el doctor una vez que estaban a solas en la consulta…así que ustedes dos, madres hechas y derechas, se encargan de ir aireando lo que ocurre en este sacrosanto lugar ¡MI CONSULTA!

Tanto las dos mujeres como las criadas desde su escondite se asustaron con el grito

Carmen no se atrevió a replicar y Amalia hizo un leve amago

Yo no he dich…pero no terminó la frase al ver la cara de Martin

¡Desnúdense!

Pero, pero…

¡Desnúdense como Dios las trajo al mundo!

Las dos mujeres obedecieron

Allí estaban, una morena y la otra mas tirando a pelirroja…las dos con un hermoso trasero, Carmen tenía los pechos un poco mas pequeños que Amalia y quizás, un pelín mas caídos…pero ambas eran dos buenos ejemplares de hembra…

Dóblense sobre la camilla, quiero esos traseros bien expuestos, les voy a enseñar a violar la confidencialidad médico-paciente…

Carmen temblaba, ya sabía como se las gastaba Martin y nunca lo había visto tan enfadado…Amalia estaba mas a la expectativa, ya le había dado una azotaina en el bosque y había acabado siendo follada…y le había gustado…

De repente el mundo se detuvo con el silbido de la vara de roble por el aire…

A las dos mujeres se les cortó la respiración…

ZAS…

El primero cayó sobre la retaguardia de Carmen y fue tan fuerte que le marcó la piel, la hizo gritar y la movió de la camilla…

Ayyyyyyyyyyyyyyyyy

ZAS…

ZAS…

ayyy

ZAS…

ZAS…

ufff

ZAS…

Fueron media docena de gran intensidad, Carmen lloraba, Amalia estaba aterrorizada…el culo de Carmen quedo marcado por seis líneas violáceas…

ZAS…

ayy

ZAS…

ayyy

ZAS…

Por diossss

Los siguientes tres cayeron sobre Amalia, que gritó, se movió e incluso hizo ademán de taparse las nalgas con las manos…

No se lo recomiendo señora…dijo el doctor, mientras le apartaba las manos con la vara

ZAS…

ZAS…

ZAS…

Amalia lloraba desconsoladamente, los azotes estaban siendo durísimos…

ZAS…

ZAS…

Martín retomó el castigo sobre el culo de Carmen que lloraba implorando perdón

ZAS…

ZAS…

ZAS…

ZAS…

Con los cuatro últimos el culo de la mujer del molinero estaba totalmente carmesí y palpitaba de dolor…

Una docena Carmen, eso es lo que has recibido hoy…tienes suerte de que sea la primera vez, si se vuelve a repetir serán como mínimo el doble…

Si, si señor, replicaba Carmen llorando a lagrima partida, en el fondo sabía que había hecho mal, pero no contaba con la bocazas de su amiga ¡ya le arreglaría las cuentas!, lo que más le preocupaba era que el doctor ya no quisiera verla más…

Amalia mientras tanto esperaba con temor los seis azotes restantes…pero en lugar de eso se escuchó a Martin

¡Carmen al suelo de rodillas!

Amalia se quedó expectante, no sabía lo que ocurría, de pronto notó algo aceitoso en su ano, era la manteca de cacao, y recordó que el doctor le había dicho que le iba a poner un supositorio como el de Carmen…ya no pudo pensar más…de pronto notó un fuerte dolor en el culo, era la verga entrando en su ano, forzando su esfínter, y la pelvis de Martin golpeando sus doloridas nalgas…

Bufff resopló mientras Carmen miraba con envidia lo que antes hubiera sido para ella…

El dolor inicial fue aumentando con cada embestida, cuando ya llevaba unos segundos recibiendo embestidas, el dolor paso a convertirse en una especie de ardor, de calor interior y, finalmente paso a convertirse en placer…¡¡¡la habían desvirgado analmente!!! La estaban sodomizando y le estaba gustando esa sensación…

Le gustó sentirse posesión de Martin, le gustó que le hubiera violentado el culo y le gusto mas cuando, después de correrse dentro, sacó su verga y con una orden seca, obligó a Carmen a chupársela y limpiarle los restos de semen y demás elementos…

Carmen lo hizo con una sensación de derrota…pero por nada del mundo quería contrariar y perder al doctor…lamió la polla hasta dejarla bien limpia mientras Amalia seguía doblada sobre la camilla con el culo en pompa y bien abierto…

Martin le dijo a Carmen que se levantara y así lo hizo…

¿sabes porque te ha pasado esto? Le preguntó

Carmen se encogió de hombros, porque no entendía la pregunta

Porque tu amiga es una bocazas,…

Carmen se mordió el labio…lo sabía y se las pagaría…

Pero de repente escuchó

…así que es justo que tu puedas aplicarle un castigo…

Amalia giró la cabeza sorprendida…

Carmen, como compensación por la indiscreción de su amiga, puede usted propinarle doce azotes con la mano, seis en cada nalga

Carmen no salía de su asombro, pero rápidamente se puso a la faena

PLAS

PLAS

PLAS

PLAS

Cada azote era mas fuerte que el anterior, no eran tan dolorosos como la vara, pero sin duda hacían mella en el trasero de su amiga…

PLAS

PLAS

PLAS

PLAS

Ayyy no más por favor, Carmen, más despacio…

Pero Carmen estaba tan enfadada que no oía nada, mientras Martín disfrutaba de la escena

PLAS

PLAS

PLAS

PLAS

Así se completó la faena…entre llantos y quejidos de Amalia y una mayor satisfacción de Carmen

En esas estaban cuando a las dos criadas, que estaban absortas escuchando el monumental castigo, las cogieron por las orejas y las levantaron de detrás del sofá donde estaban escondidas escuchando

Ay, ay, ay…se comenzó a escuchar…y de repente se abrieron las puertas de la consulta y apareció un caballero de la misma edad de Martín, alto, rubio, vestido con un traje impecable, con bigote y perilla, que traía a las dos criadas por las orejas y de puntillas…

Hola Martin

¡Peter, que haces aquí!

La escena era única… Martin de pie observando, Carmen desnuda con el culo bien marcado por los azotes de la vara, Amalia que también estaba desnuda doblada sobre la camilla con el culo rojo y palpitante y con el esfínter anal totalmente abierto por la reciente sodomización…

Pues he venido de Inglaterra a ver como estabas, pero ya veo que te lo montas bien, amigo mío…

Ja, ja, ja… se rio el joven doctor, un poco de disciplina, tú ya sabes…

Ya veo, ya, pues yo me he encontrado a estas dos jovenzuelas espiando, así que creo que se merecen una pequeña tunda ¿tengo tu permiso?

Por supuesto amigo mío, como en la residencia, lo mío es tuyo…

Y Peter, ese joven bien parecido soltó a las chicas de sus orejas, se quitó la capa y se dispuso cómodamente en el sofá de la consulta…hizo un gesto a Pilar que, tras mirar a Martin, se acercó sumisa y el caballero ingles la tumbó sobre sus rodillas…

La tunda fue corta, pero muy intensa, Peter golpeaba mas fuerte que Martín, eran golpes secos y mas rápidos, pero tenían un componente mas erótico que los de su amigo. Entre eso y que Peter era bien parecido, la excitación de Pilar comenzó a fluir…Peter miró a Martin y este asintió con la cabeza, así que rápidamente metió un dedo en el coño de Pilar que resopló, jadeó y al cabo de unos segundos se corrió…

Llegó el turno de Lucía que siguió los mismos derroteros que Pilar, unos azotes rápidos y secos, la humedad en la entrepierna y una penetración con el dedo, pero en su caso anal…ufff como la puso…no se lo esperaba…y eso lo hizo mas y mas excitante, así que en un instante se derramó sobre la pierna de Peter…

Cuando las chicas se hubieron levantado y viendo la mancha dejada en su pantalón Peter exclamó: ¡creo que tendré que deshacer la maleta!

Martin se rio a carcajadas…y Peter aprovecho para preguntar quienes eran las dos mujeres desnudas ¡mis pacientes exclamó el doctor!

Entiendo asintió su amigo, mientras se levantaba y pasaba su mano por sus respectivos traseros…pues sería bueno que vinieran en los próximos días para una segunda opinión…

Ya hablaremos…contestó Martin…

Y acto seguido les ordenó a todas que se vistieran y les dejaran solos…

Las cuatro mujeres abandonaron la consulta con el trasero dolorido, unas mas que otras, y con la sensación que, de ahora en adelante, recibirían mas azotes y más satisfacciones…

Ya mas tranquilos mientras tomaban un coñac, los dos caballeros fueron intercambiando sus vivencias desde que se habían separado al finalizar la carrera…

Peter se había tomado un año sabático y estaba visitando a sus compañeros de facultad dispersos por el mundo, apenas se quedaría un par de semanas…Martin le dijo que sería un placer que se quedara mas tiempo, pero su amigo rehusó la invitación…

Así pasaron la tarde y después de cenar Peter le sugirió a su anfitrión el parecido que Pilar tenía con Mary, una muchacha de un colegio de señoritas cercano a su facultad al que acudían los estudiantes a cortejar a sus alumnas…Martín no había reparado en ello, pero en el fondo si tenía un cierto aire.

Mary había sido objeto de muchas disputas entre los dos, incluso en una ocasión en que ambos saltaron la muralla para verla, les había costado un buen escarmiento, la señorita Rotcheild, la directora del internado, que se había despertado sobresaltada ante el ruido generado por los dos tunantes, había salido al jardín del colegio en camisón y bata ¡y los había pillado debajo del balcón de las señoritas!…Sin que tuvieran tiempo de escapar, los había agarrado y llevado a su despacho…

Una vez allí les echó un sermón eterno sobre la decencia y la moralidad tras el cual les indicó que se dispusieran a recibir su merecido allí mismo o sino se vería obligada a comunicarlo al rector…Ante semejante amenaza ambos muchachos doblaron sus cuerpos sobre el respaldo de sendas sillas, dejando su trasero en pompa…

La señorita Rotcheild con agilidad se había sacado su chinela, plana y abarquillada, con tacón bajo, suela de cuero y una cubierta de seda negra en la parte superior, ¡no se me olvidará en la vida reía Peter!... con suma precisión había comenzado una sinfonía de zapatillazos sobre el trasero de ambos, tan solo protegido por un fino pantalón de tergal…Ninguno era capaz de recordar cuantos azotes recibieron con la dichosa chinela, solo recordaban que fueron muchos, durante mucho rato y que la señora directora era una experta en el manejo (se ve que la veterana mujer había ensayado mucho con los traseros de sus desdichadas alumnas)…no dejo una pulgada de su trasero sin haber probado esa suela de cuero…¡Dios como quemaba!

Ambos reían recordándolo, pero Martin señaló, ahora nos reímos, pero al día siguiente no podíamos sentarnos… por lo menos fueron cuarenta zapatillazos ¡ni el rector nos había pegado tanto nunca!

¡Y al final para nada exclamó Martin!

A Peter le cambió la cara…y el doctor exclamó ¿no me digas que tu si que…? ¡serás cabronazo!

Peter asintió satisfecho, ¿recuerdas el día que no fui al baile de la facultad de ciencias porque estaba enfermo?

Claro asintió Martín

Pues te mentí, ese día saqué a Mary por la ventana y nos fuimos a una pensión del centro…

¿y?

Un caballero no cuenta esas cosas…

¡venga ya, tu no eres un caballero jajajaja!

Tienes razón…jajajaja la llevé a la habitación, le di la vuelta suavemente, comencé a besarla en el cuello y seguí bajando a medida que la desnudaba…a cada beso ella se estremecía, su piel y su vello se erizaba…poco a poco se fue deshaciendo en mis brazos como un azucarillo…y cuando la tuve completamente desnuda le bese los senos, le mordí los pezones, resoplaba…como le gustaba a la jodida… le metí un dedo y estaba muy mojada, la puse de espaldas al borde de la cama, le lamí las nalgas, le comí el coño…y no veas como jadeaba y suspiraba…al final la agarre del pelo, le metí la almohada debajo del vientre y le clave la verga en el coño desde atrás…

¡resopló como una yegua!

Debo decir que, para ser virgen, apenas sangró prosiguió su relato ante la atenta mirada de Martín

Tenía tanto vicio la muchachita, que tras reposar un rato me dijo que quería repetir, así que le manosee el trasero, juguetee con los pocos pelos que tenía en su coño y así estuvimos un buen rato…restregándonos, follando, cabalgando…

Menuda criatura…

¿y la volviste a ver?

No, a los pocos días de terminar nosotros la facultad su padre, el coronel, se fue destinado a la India, y ella se fue con su familia, creo que se ha casado con un militar un poco simplón pero con buena posición económica… ¡estoy seguro de que ella se repasa a todo el regimiento jajaja!

¡y has esperado todo este tiempo para contármelo! Recriminó Martin simulando estar enfadado…¡eres un sinvergüenza!, pero por dentro estaba muy frustrado porque el no había insistido con la muchacha para preservar su virginidad ¡que ingenuo había sido!...

En eso Peter le indicó a su amigo que estaba agotado del viaje y que se iba a retirar, Martin decidió que ambos se retiraran y al día siguiente continuarían…

Pero esa…esa es otra historia…


Licencia de Creative Commons

Mi Plaza Soñada V es un relato escrito por Tutor publicado el 09-05-2024 16:22:20 y bajo licencia de Creative Commons.

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