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Las distintas sesiones con mi Ama Ana 3
Escrito por Arteya

Ana
Estamos de vacaciones y no me puedo creer que ya haya pasado un mes desde que la tengo viviendo conmigo. Me bajo de mi cama para ir a buscarla a la suya.
- hola! ¿qué tal bonita?

Arteya
- Muy bien y tú?
- Me acabo de levantar.

Ana
- Igual! ¿me haces un huequito?

Arteya
- Claro. - Moviendo mi cuerpo me echo hacia un lado levantando la sabana.

Ana
Entro despacito en la cama, llevo un pantalón de pijama largo, camiseta básica y calcetines y me quedo viendo el cuerpo de ella en una ligera camiseta manga corta y culot deportivo. Me acurruco a su lado.
-buenos días, preciosa – le saludo dándole un pico, viendo como ella abre su boca despacio lamiendo los míos después. Poso una mano en su cadera mientras siento su lengua y la sigo besando.

Arteya
Me siento encima de su vientre rodeándola con mis piernas para tumbarme sobre sus pechos y seguir besándola.

Ana
Coloco mis manos en su precioso culo y lo manoseo mientras nos besamos más... apretándolo y jugando con él, llevando los dedos a la goma del culot y descubriéndolo lentamente.

Arteya
- Umm – siento una pequeña excitación al sentir cuando me toca, separando mis piernas froto mi pelvis contra su rodilla y muslo
- quieres que me desnude ya? - susurro mordiendo suave su lóbulo y lamiéndolo después

Ana
Sonrío notando su excitación, bajando el culotte hasta sus rodillas
-sí, anda...-hazlo ya, mi vida

Arteya
Asiento sonriendo llevando mis manos atrás me termino de quitar el culot, mostrando mi pelvis desnuda y completamente depilada.
Alza mis brazos para que me quite la camiseta ella.

Ana
Acerco mis manos a su camiseta y la deslizo hacia arriba, hasta descubrir sus pechos y sacarla de su cabeza, la tiro a un lado
-así, mucho mejor, sí – sonrío y me incorporo, sentándome en la cama frente a ella. Contemplando su cuerpo desnudo

Arteya
Me quedo sentada dejando que me veas, se lo mucho que te gusta que esté siempre desnuda
- hace frío Ana - susurro temblando un poquito, viéndose mis pechos de pezones relajados cubiertos por sus aureolas tostadas

Ana
Sonrío comiéndola con la mirada, omitiendo su pequeña queja acerco una mano a sus pechos, acariciando uno, luego el otro y mirando entre sus piernas, el depilado sexo
-sigues teniendo frio, pequeña? - dando tironcitos en uno de sus pezones...

Arteya
Emito pequeños jadeos al sentir como aprieta mis pezones, mordiéndome los labios
- no, así se me va quitando un poco. Sonrió picara, echándome sobre ella la abrazo con fuerza metiéndonos de nuevo bajo las sabanas.

Ana
Cojo la sabana y la paso por encima de su cuerpo, abrazándola, las dos de rodillas, una frente a la otra
-eso es, pequeña...- y bajo una mano, hacia su entrepierna pasando un dedo por su rajita, sintiéndola suave, blandita, y como empieza a hincharse poco a poco su clítoris.

Arteya
- ufff - suspiro al sentir su dedo en mi raja, mordiéndome suave el labio inferior, echándome encima de ella le abrazo de la cintura, hundiendo mi cabeza entre sus muslos, quiero tocarla.

Ana
Rio y coloco una mano sobre su coronilla, casi con una actitud "maternal" mirando como busca mi entrepierna.
-bájamelo, mi vida...- susurro relajada


Arteya
Asintiendo cojo el borde de su pantalón tirando de él, lo bajo despacio quitándoselo me quedo mirando su sexo cubierto por su panti, abriendo mi boca grande, le empiezo a lamer a través de la tela, frotando mi nariz contra su rajita.

Ana
Acaricio su coronilla, sintiendo la presión de su cara sobre mi sexo
-uhm... te has levantado hambrienta, perrita? - pregunto con dulzura...
Acerco una mano a mis panties y aparto la tela a un lado haciendo aparecer mi vello oscuro y rizado y mi entrada rosada, de labios algo salidos.

Arteya
- si- susurro mirando su vagina hipnotizada, y acercándome a ella, tiro de la braguita también bajándola del todo, para acercar mi boca a su entrada amarrándome a ella, comienzo a lamer con mi lengua rozando sus labios una y otra vez, y abriendo mis dientes tiro de ellos un poco para soltarlos e introducir mi lengua dentro de su rajita.

Ana
Sin dejar de acariciarte la coronilla, me centro en mi placer, cierro los ojos y con la mano libre estimulo uno de mis pechos disfrutando de tu lengua, tus dientes, gimoteo y jadeo -uhm.. eso es... me encanta despertarme así.

Arteya
Estiro mis manos llevándolas a tus nalgas las masajeo un poco apretándolas después, para tirar de ti hacia a mí, haciendo que te pegues más a mi boca, tu pelvis choca contra mis labios, mientras me aferro así a tu cuerpo, abrazándome a tu culo, clavo mi lengua muy dentro, metiéndola hasta dentro, comienzo a moverla en circulitos, mientras chupo tu coño succionándolo con fuerza.

Ana
Instintiva, empiezo a moverme, usando también el relieve de tu cara, presionando a su vez con una de mis manos, dándome placer con ella, con tu nariz, boca, lengua, barbilla, mientras juego indistintamente con mis pechos, arrodillada sobre la cómoda cama.

Arteya
- mmm- gimo al sentir como tu misma me aprisionas más contra ti. Alzando mi vista hacia arriba, observo tu posición y queriendo ponerte más cómoda, llevo mis manos a tus rodillas, te hago cambiar de postura, moviendo tus piernas, tiro de ellas, estirándolas, para recostarte en la cama, hacia atrás, y separar así más tus piernas para tener un mejor acceso. Continúo comiendo tu coño, mientras siento como te frotas tu misma contra mi cara empapándomela en tus fluidos, te vuelvo a tomar del culo, hundiendo mi lengua, la meto y saco una y otra vez en tu interior.

Ana
Me dejo caer al ver cómo me quieres...y abro bien las piernas, sin dejar de presionarte contra mí.

- Ufffffff, joder...- jadeo más abiertamente moviendo instintiva mis caderas en esa misma posición, rodillas flexionadas.
-cómeme el culo, perrita...- jadeo y sin más, levanto mis caderas, sujetando mis piernas con ambas manos, liberándote un instante.

Arteya
Sonrió ante tu orden, siendo consciente lo mucho que te gusta que te coman el culo, me cambio de posición, metiéndome boca arriba bajo tus nalgas, las cuales separo con mis manos, y abriendo mi boca grande, me amorro a tu ano, para empezar a lamerlo con la punta de mi lengua, lo rodeo lentamente con la punta, para pasar después mi lengua por toda tu raja de arriba abajo.

Ana
Jadeo morbosa, me encanta esa sensación sintiendo como me trabajas el culito en silencio, ojos cerrados, caderas arriba para darte todo el acceso.

Arteya
En un momento dado llevo mis dedos a tu vagina, introduciéndolos suave, empiezo a moverlos dentro, sintiendo tu interior empapado, mientras continuo ahora buscando meter mi lengua dentro de tu ano, la hundo, buscando darte un mayor placer así, mientras te penetro con mis dedos el interior de tu coño.

Ana
- offfff...- resoplo al sentirlos entrar, estoy mojada, entran fácil e instintiva, relajo mi recto, buscando facilitarte la entrada mientras disfruto de tu boca y dedos, como cada día
-eso es, perrita.. fóllame el coño, sí...

Arteya
Llevo mi mano restante a tu ano, y con mi lengua incluso dentro, empiezo a meter mi dedo corazón hacia dentro, mientras mantengo dos de mi otra mano en tu coño, masturbándote, entonces meto un tercero y un cuarto por tu vagina, para hundir más mi lengua en tu culo, y meter un segundo dedo también en tu ano, comenzando a fistear ambos orificios lentamente y poco a poco más rápido, buscando que te corras de un momento a otro en mi boca.

Ana
-ay, joderrr...- me retuerzo lasciva... sintiendo todos tus dedos dentro de mí... a punto de correrme
-sigue, sigue, sigue...- digo muy excitada. Suena a chapoteo en mi sexo chof chof chof cuando remueves tus dedos, arqueo mi espalda, muevo los dedos de mis pies dentro de los calcetines mientras doy gruñiditos, gemidos sin parar.

Arteya
Con mis dedos dentro de ti sin sacarlos ni un ápice, continuo metiéndolos más y más hacia dentro, y tomando impulso con mis rodillas, empujo mi boca contra tus nalgas, aplastando mi carita contra ellas, entierro mi nariz en tu raja y más aún mi lengua en tu recto comienzo a mover mis dedos en tu interior, sacándolos y metiéndolos más y más, sintiendo como te derramas, inspiro con fuerza, y sin pensarlo mucho te meto dos dedos más en el ano, puedo sentir como friccionan entre tus paredes vaginales, las cuales toco con suavidad, mientras sigo chupando a ratos tu culo.

Ana
Noto como dilatas mi ano, pierdo un poco los papeles
-ostiass... ahh, ahhh ahhhh...- sintiendo como se abre, como lo estimulas con firmeza, pero también cariño, se nota que me conoces bien.
Medio ida, casi a punto de correrme...
-métemelo todo...- susurro entre gemidos y jadeos muy, muy excitada.

Arteya
Sonrió al ver tu reacción, sorprendida, al escucharte decir ostias, me asusto un poco, preocupada porque haya hecho algo que no debía, a veces no se si quieres que te toque o no, de una forma u otra, pero entonces me doy cuenta de que reaccionas bien, suspiro un poco, dejándome ir, en lo profundo de tu ser y tu interior, no paro de mirar tu ano y raja y como lubricas, sacando un momento mi lengua de tu culo, la estiro hacia tu coño, probando tu sabor que tantas ganas tenia de lamer, me trago tu flujo, relamiéndome, para volver a meter ahora más mi mano hacia tu interior de tu recto, la empujo ya entera con mis cuatro dedos dentro, buscando meter un quinto, como me has ordenado, girando mi muñeca con delicadeza, buscando no hacerte daño, y solo hacerte sentir placer, hago presión, mientras sigo, lamiendo tu recorrida, me la trago toda y en un momento dado, pum!, consigo que mi muñeca entre de golpe, entrando toda mi mano dentro, mis ojos se abren, un poco asustada, recordando cuando tú me lo hiciste a mí, no sé qué debo hacer ahora, de modo que hago igual que hiciste tú, aunque en este caso, es tu culo, me limito a moverla despacio, hacia dentro, empujando más y más lentamente.

Ana
- AY, DIOSSSS - me retuerzo, mirándote sudada... deseosa, te pido más con la mirada... mi coño está abierto, muy muy mojado. Cuando siento tu mano colarse en mi ano, plop, tu muñeca avanzar, la estimulación extraña, placentera, intensa, con un ligero escozor, que es paliado por el propio morbo, empiezo a moverme, como pidiéndote que la muevas tu mientras llego
-me corro, me corro, me corro, me CORROOOOOO
Empieza a brotar flujo de mi sexo, abundante.

Arteya
Escucho tu gemido, noto como te retuerces, desde abajo no puedo ver tu rostro, pero sé que quieres que siga y no pare por tus movimientos, de modo que continuo moviendo mi mano en tu interior, dentro, fuera, dentro fuera, poco a poco, entonces escucho que te vas a correr, mi mano gira, dando un giro de 90 grados, cierro mi mano en un puño, para hacer otro en el sentido contrario y hacia dentro, empiezo a empujar y solo empujar, sin sacarla, penetrando más tu culo, lo follo literalmente con mi puño, abriendo mi boca grande, me amorro a tu coño, esperando que te corras en mi boca, comienzo a tragar tu corrida, lamiéndote al mismo tiempo, repetidas veces, el ano, pasando mi lengua de tu ano a tu vagina, una y otra vez.

Ana
Noto como avanzas el puño mientras me corro, como empujas y empujas... la sensación es intensísima, me corro muchísimo... entre gruñidos y gritos... acelerada, con el pulso a mil... Sintiéndote muy muy dentro de mí, curiosa, morbosa, nunca me había sentido así de abierta

-AY AYYYYY- me retuerzo, dándotelo todo en una corrida larga, intensa, electrizante quedando exhausta, al final del intenso cosquilleo.

Arteya
Lentamente comienzo a bajar el ritmo poco a poco cuando siento que va terminando tu orgasmo, despacito, dejo mi mano en tu interior, un rato dentro, moviendo solo mis dedos despacio, acariciando las paredes, me gusta la sensación de suavidad, y esa sensación de estar en tu interior, sorprendida por ello, no pensaba que me gustaría, mientras con mi lengua continuo relamiendo los restos que aun derramas de tu vagina, despacito y cariñosa, dándote besitos al mismo tiempo, cuando veo que culminas, empiezo a tirar de mi brazo despacio, para sacar mi muñeca, poquito a poquito, con giros cuidadosamente, tiro en un último instante, consiguiendo sacar mi muñeca por completo, girándola de igual forma que antes, llevando mi mano a mi boca, la relamo, limpiándola probando tu sabor, de igual forma saco mis dedos de tu vagina, para también relamerlos, y tumbándome sobre ti, te abrazo, quedándome así sobre tu cuerpo, viendo cómo te recuperas poco a poco.

Ana
Te recibo cariñosa, me siento muy dilatada, como nunca lo había estado. Te miro dulce tras ver como tu misma limpiabas tus manos tras haber estado en mi interior y cojo la sabana, cubriéndonos las dos
- buf, mi vida... ha sido increíble...- te confieso, a pesar de sentir un ligero escozor en mi abierto ano, que no es excesivamente molesto y que me recuerda lo que acaba de ocurrir.

Arteya
Me aferro a tu cuerpo abrazándote, te sonrío con una cálida y cariñosa sonrisa
- me alegro - acercándome a tus labios te beso
- ya desayunaste? - me alzo un poco, rozando tus dedos con la yema de mis dedos
¿quieres que vaya a la cocina y prepare algo?

Ana
Juego con tu mano con la mía
-no y estoy hambrienta, la verdad...te sonrió y de nuevo te doy un pico
-me preparas algo?

Arteya
- si! ¿lo de la otra vez? - sonrió, ahora, rozando con las yemas de mis dedos tus labios, besándolos otra vez.

Ana
Beso tus dedos y los lamo, divertida
-No, esta vez tortitas con mermelada- sonrío

Arteya
Besándote de nuevo, bajo corriendo hacia la cocina, separándome de ti, en cuestión de minutos, te preparo unas tortitas, te las subo con un café y un zumo de naranja, y para mí, unas tostadas con mermelada de cereza y un zumo de frambuesas. Desnuda aun, dejo la bandeja sobre la cama, para acercarme a ti, y pinchando con el tenedor, te acerco un trozo a la boca- aquí tienes.

Ana
-hola...sonrío al ver que traes el desayuno.

Arteya
- hola - te sonrió dulce, acercándote más el tenedor, con un trozo de la tortita pinchado en el - ¿Qué haremos hoy? - te pregunto pensativa - es festivo, podríamos aprovechar para salir fuera. Te miro esperando tu respuesta.

Ana
Mastico el trozo de tortita pensativa
- me apetece dar un paseo por el monte
-hace un día estupendo - miro a través de la ventana.
– Despejado, parece que buen día. -así que desayunamos, nos vestimos y nos vamos, vale, preciosa? - busco otro trozo de tortita, abriendo mi boca.

Arteya
Te miro un rato como pensando en otra cosa
- ¿en un monte puedes someterme? - digo riéndome juguetona, como imaginando algo en mi cabeza cogiendo otra vez el tenedor y el cuchillo te parto otro trozo, llevándotelo a la boca
- me parece una idea estupenda - asintiendo, me paro
- mmm como quieres que vaya?
Ves que permanezco desnuda, sin nada aun puesto, aclimatada ya al frio que sentía antes, por el calor que aun siente mi cuerpo.

Ana
Mastico el segundo trozo, desayunando relajada y pensativa
- puedo someterte donde quieras, no crees, cariño? - te sonrío con la boca llena y miro tu cuerpo desnudo
-de hecho...- pienso unos instantes
-en esta zona apenas pasa gente... que yo recuerde la última vez no nos cruzamos con nadie...dejo caer.

Arteya
Observo tu reacción, viendo como masticas el trozo
- sí, estoy muy segura de ello
- perfecto entonces - respondo formándose una sonrisa de oreja a oreja en mis labios, me quedo unos segundos viendo como miras mi cuerpo ahí parada frente a ti
- eso quiere decir que quieres que salga así?

Ana
- Que lista es mi chica – sonrío
- Bueno, te pondrás unas deportivas.. no quiero que se lastimen tus bonitos pies, pero nada más...- qué te parece? estás contenta, perrita? abro la boca buscando otro trocito de la tortita que has preparado
-café, porfi.

Arteya
Sonrió picara esta vez, contenta de que me elogies.
- de acuerdo - me agacho buscando mis deportivas por la estancia, para alzarme otra vez y responderte
- si!! mucho!! observo como abres de nuevo la boca, y cogiendo de nuevo el tenedor, te parto otro trozo, llevándotelo y cogiendo la taza de café, la acerco a tu boca
- mmm no recuerdo donde puse mis deportivas... - concluyo mirando la zona viendo que no están en la estancia - las buscare después -respondo sentándome en el colchón y sigo partiendo tus tortitas, esperando a que termines de desayunar paciente por ello.

Ana
Voy desayunando, ayudada por mi perrita
- Bueno, sino ve con cuidado y ya está... yo sí que voy a calzarme, eso sí...
- Servilleta- digo tras acabar de desayunar acercando mi cara para que la limpies.

Arteya
- Ya me acorde! las deje en el armario de la entrada! - tomando la servilleta despacio, la llevo a tus labios, limpiando tu comisura con suavidad, acercándome a tu frente te beso con cariño y luego en los labios.
- iré a ponérmelas.
- hay algo más que quieras que haga antes de ello? ¿o puedo ir a ello?

Ana
Aparto las sabanas, descubriendo mi cuerpo, abro mis piernas, te sonrío y miro mi entrepierna como diciéndote - bésalo y ve.

Arteya
- ostras es verdad....- acercándome a tu entrepierna, me quedo viéndola unos segundos, sonriendo grande, me acerco, para besar tus labios vaginales, y luego lamerlos- se me olvidaba lo más importante, té beso varias veces la pelvis, con ternura, lamiendo después la misma zona para separarme, ¿así está bien? o algo más?.

Ana
- Así está bien...- sonrío complacida -recoge esto y prepárate - voy a vestirme.
Me incorporo y comienzo a buscar algo de ropa cómoda y deportiva por el dormitorio.

Arteya
- sí! asintiendo, tomo la bandeja recogiendo todo, junto la taza de café, lo bajo todo a la cocina, para meterlo al lavavajillas y ponerlo, al poco, la cocina esta también limpia más que reluciente, y caminando hasta el armario de la entrada, cojo mis zapatillas, poniéndomelas, espero paciente a que bajes

Ana
Bajo con unas deportivas, mallas y una camiseta de tirantes, te sonrío al verte desnuda casi por completo
-lista?- cojo las llaves de la entrada y abro, ofreciéndote la mano.

Arteya
Me quedo viendo tu cuerpo de arriba a abajo, poco acostumbrad a verte en ropa de deporte, se ve tu cuerpo ajustado a las prendas, y me quedo unos segundos disfrutando de ello.
Asiento ante tú pregunta - sí, totalmente lista, extiendo mi mano para tomar tu mano, percatándome de que quieres que camine de pie, para esta ocasión, sujeto tu mano con firmeza pero suave.

Ana
Abro la puerta y tiro de ti suave, sacándote al exterior, para acto seguido cerrar con llave
-vamos...- comenzamos la caminata... un camino pedregoso hasta que alcanzamos la zona de bosque más salvaje en la que te suelto la mano. Te miro unos instantes, disfrutando de la imagen, tierna, sensual, de mi perrita desnuda en plena naturaleza, me fijo en el suelo terroso y mullido y decido que te prefiero por completo al natural
-no me cuadran las deportivas con tu atuendo... déjalas aquí.

Arteya
Asiento como jalas de mi con firmeza pero suavidad al mismo tiempo, un toque que siempre me encanta, severo pero dulce en la perfecta medida, al instante mi pie va solo para dar otro paso y comenzar a caminar detrás de ti, espero a que cierres la puerta, y de nuevo retomo el ritmo, siguiéndote por el campo, del que disfruto, con tu compañía, la subida es un poco complicada, pero agradezco que me dejases llevar las zapatillas para poder subirlo sin problemas, entonces llegamos a una zona más clara, y sueltas mi mano.
Veo como me miras, tanteando mi cuerpo, pensativa. Me ordenas quitármelas, una gran sonrisa de regocijo se forma en mis labios, contenta de que me animalices de nuevo, me las quito sin rechistar, dejándolas en el suelo, me quedo descalzada, te miro desde abajo arrodillada, esta vez, esperando alguna orden nueva.

Ana
-venga, sígueme... perrita... pero a cuatro. - te señalo indicándote como quiero que lo hagas.
-te he permitido caminar como una chica hasta aquí, pero hasta nueva orden, me seguirás como siempre- te ordeno dulce y firme.
-hop hop - doy una palmada y comienzo a caminar bosque a través, a un ritmo relajado, permitiéndote seguir mi ritmo, observando el paisaje.

Arteya
- sí!- exclamo efusiva, asintiendo enérgica, en el acto coloco mis manos al suelo, ese suelo que por primera vez es arenoso, distinto, a pesar de todo me sorprende que me agrade el tacto suave de la arenilla, comienzo a clavar mis rodillas de igual forma y a moverme a cuatro patas detrás de ti, viéndose como mis caderas se mueven de lado a lado y mis pechos se zarandean, te sigo el ritmo sin separarme de tus piernas, al principio me cuesta un poco, pero poco a poco me voy acostumbrando, sorprendida porque a pesar del frio, de la sobre excitación que siento, ni sea consciente de la temperatura a la que estoy ahora mismo, continuo así, siguiéndote a cuatro patas, mientras recorremos el campo al aire libre.

Ana
Camino controlándote de reojo, como sigues mis pasos, complacida, en silencio, mirando tu espalda, como tus caderas se contonean, como te esfuerzas por seguir mis piernas sin separarte... observo también el entorno, el paisaje arbolado, campestre, salvaje, pájaros, insectos, ruidos de la naturaleza, pero ni un alma humana, cuando de pronto me fijo en un pequeño charco en el camino y con mi mano te hago un gesto de stop y me acuclillo ante el charco de agua de lluvia y aprovecho para que descanses unos momentos, me acuclillo apoyando una mano en tu espalda
-qué tal perrita? ¿te está gustando el paseo? - mi otra mano se acerca a tus pechos, que cuelgan naturales... los acaricio y rasco suave tu vientre, sonriente y complacida
-acércate, aquí tienes agua- te indico acto seguido, mostrándote el charquito.

Arteya
De vez en cuando me paro al ver que te quedas viendo algún pájaro o animal, para retomar el ritmo cuando tú lo retomas, me percato que de vez en cuando miras hacia atrás para ver por donde ando, y me encuentras ahí justo al lado de tus piernas en todo momento, entonces, veo que te detienes al ver un charco en el suelo, me ordenas parar, mi cuerpo se para en el acto, en cuanto veo tu mano indicándomelo, aprovecho para descansar, a pesar de que no estoy para nada agotada ni si quiera un ápice siento tu mano en mi espalda, como la apoyas en ella, entonces me hablas
- sí, me está encantando. - mmm- gimo cuando siento que tocas mis pechos, un poco excitada por tu contacto, soy consciente de que quieres que beba del charco, sino no te hubieras parado, la simple idea de pensarlo hace que me moje, sin saber porque, al mismo tiempo me da cierto asco, pero entonces caigo en que esa agua, no está sucia, al verla, se ve clara, es agua de lluvia encharcada, me quedo pensativa un rato, es la misma agua que tomábamos los seres humanos muchos años atrás, no puede ser tan malo que lo haga yo, mi cuerpo hace clic, cuando me ordenas acercarme para que beba del charco, asintiendo, me inclino, y sacando la punta de mi lengua, no puedo evitar no cumplir una orden tuya, comienzo a beber del charco, despacio, solo de la superficie, sabiendo que mientras que no roce el fondo, no tiene por qué ser malo para mi salud, doy varias lamidas al charco, hasta que me siento saciada y sin sed alguna.

Ana
Aprovecho para colocarme detrás de ti y apoyada en tu espalda, observo tus cuartos traseros, tu culo, tu ano oscurito, tu sexo depilado, las plantas de tus pies, mientras escucho como sorbes
-es agua de lluvia, preciosa, te hará bien...acerco una mano a tu nalga, tirando de ella y acto seguido la bajo a tu sexo, pasando un dedo por la entrada, que en seguida noto pringosilla.
Sonrío y hago círculitos con la yema justo entre tus labios, me gusta verte excitada, siempre lista, pienso para mí, cuando de pronto, escucho unos ruidos frente a mí, de espaldas a ti y miro en esa dirección, curiosa más que asustada.

Arteya
Mi mirada se alza al ver que te pones detrás de mí, pero continuo bebiendo un poco más al final el agua sabe bastante bien a pesar de todo
- gracias, la verdad es que sí es refrescante.
Comienzas a tocarme, sorprendida, me doy cuenta de que tienes ganas de jugar con mi cuerpo ahora más accesible a ti, separo mis piernas, dándote incluso un mejor acceso, al fin y al cabo mi cuerpo es tuyo, noto como hurgas mi interior, jugando con mi humedad, me notas ya mojada, por la situación en la que me encuentro, bastante sobre excitada, mis ojos se abren de repente al escuchar sonido, viniendo hacia nosotras, sin saber que hacer, me limito a quedarme ahí, paralizada.

Ana
Con mi dedo sobre tu sexo, miro en la dirección del ruido cuando de pronto veo como aparece de un claro un perro lobo enorme y precioso. Mira hacia nosotras relajado parándose unos instantes
-vaya... tenemos compañía...- susurro sonriendo. No me asusto con facilidad.

Arteya
Me relajo al ver que solo es un animal del bosque, me hubiera dado algo si fuera un humano, por el contrario, los animales siempre me han encantado, aun siento tu dedo en mi sexo, me muerdo los labios, al percatarme de que lo mantienes dentro.
- Debe de habernos oído - comento, sin asustarme de igual forma, no es un animal al que le tenga miedo
- es precioso - igual tiene hambre, y al escuchar ruido, este buscando algún conejo que cazar, sé que no te da miedo, pero no creo que sea buena idea, que nos quedemos aquí, podría atacarnos.

Ana
Hablamos entre susurros...
- Yo creo que es tu olor el que lo ha guiado aquí - le miro fijamente y le sonrío con media falange en tu interior. El perro comienza a avanzar hacia nosotras, relajado, moviendo la cola en son de paz. Miro de nuevo hacia tu sexo y decido empujar aún más mi dedo estimulándote ante el animal mientras me apoyo con mi otra mano en tu baja espalda. Miro de nuevo como el perro-lobo se acerca y se para a escasos dos metros de nosotras
- Es… precioso...- vuelvo a susurrar.

Arteya
Arqueo una ceja, al escuchar tu comentario, sin apartar mi mirada del animal, al ver que se acerca, sí que comienzo a impacientarme un poco, no sé lo que pueda hacer, si me levanto, o comienzo a huir, así que me limito a quedarme ahí. Veo como se acerca más hacia a mí.
- ah...!- se me escapa un gemido jadeante, al sentir como me clavas el dedo más dentro, me tiemblan las piernas, sintiendo como mi interior empieza a mojarse, unos pequeños chorritos derraman por mis muslos, aprieto mi mano en un puño, conteniendo las ganas de gemir más
- Ana... no estarás... pensando... lo que creo...- exclamo jadeante, al ser consciente de lo que estas intentando a pesar de ello, me quedo ahí, quieta, sin moverme totalmente inmóvil.

Ana
Me fijo en tu reacción natural, en como tu cuerpo se retuerce instintivamente cuando aprieto mi dedo y lo muevo en tu interior, como emanas flujo denso, que no hace más que llamar la atención del perro-lobo, que se siente atraído por tus feromonas.
-ven aquí, precioso...- le susurro en tono dulce, que el comprende perfectamente.
Saco el dedo de tu vagina y acerco mi mano a su hocico. El perro comienza a relamerla, es un perro grande, salvaje, peludo y musculoso, mi fina mano justo antes sus enormes fauces. Me fijo en como relame con avidez, sonrío obviando tu comentario.
-parece que le encantas...- susurro...curiosa, excitada por la situación mientras limpia mi mano, cuando lo hace, con cuidado acaricio su lomo, su barriga, su cuello, el permanece inmóvil, relajado, mirando en dirección a tu vagina, da unos pasos acercándose a tu olor y curioso, coloca su hocico justo sobre él.

Arteya
Mis ojos se abren más cuando veo que alientas al animal, para atraerlo con mi olor, me encuentro en una tesitura, si seguirte el juego, a pesar del miedo que tengo ahora, de cómo el perro pueda reaccionar, si se revuelve o salir corriendo echando patas, pero al mismo tiempo, esto me está poniendo cachonda, incluso sorprendiéndome a mí misma por ello, nunca me ha gustado el zoo, te escucho incluso llamarlo, y como sacas el dedo de mi vagina, para dárselo a lamer, estoy estupefacta ante lo que eres capaz de hacer cuando estas excitada
- espera... yo.... no se si...- trago saliva - ah!- exclamo cuando siento que acerca su hocico a mi coño y comienza a olerlo
- Ana....- balbuceo sin saber que hacer, aun inmóvil ante la situación

Ana
-cielo... estás bien? - me coloco a tu lado, mientras el perro hurga en tu vagina, oliéndote... de pronto no es solo su hocico sino su lengua la que explora el exterior de tu vulva. Apoyada en tu espalda, aparto tu pelo a un lado y beso tu mejilla, con actitud dulce, protectora. Cuelo una mano de nuevo bajo tu cuerpo y acaricio tus pechos, como tantas otras veces. Sé que te encanta y a mí me encanta hacerlo cada vez que me apetece.
Siento tus pezones duros, síntoma de excitación, mientras el perro relame con su larga y áspera lengua tus labios de abajo, tu clítoris, instintivo, guiado por tu flujo y tu olor a hembra
- Es un perro precioso, mi vida... me encanta la idea de juntar a mi perrita con un perro así de bello, así de salvaje...- te confieso con ternura.

Arteya
- ahhhh- un gemido algo más alto se me escapa cuando te siento a ti sobre mí al mismo tiempo que el animal usa ahora su lengua lamiéndome, me tiembla el cuerpo, sintiendo un escalofrió recorrer mi cuerpo hasta mis brazos y piernas, cierro mis ojos excitada, cuando te siento a ti tocándome, también excitada por la situación, decido ceder ante tus exigencias sin poder negarme a ellas, asiento - sss-siiii... ess... toy... bien....- joooodeeeeer Ana....- balbuceo, sintiendo como tocas ahora mis pechos, mientras el animal sigue lamiéndome.
- Esta bien Ana, dejare que me monte si quieres...- concluyo suspirando, sin moverme ni un instante, mientras permanezco ahí a cuatro patas, con mis piernas totalmente abiertas, sintiendo como de mi interior empieza a derramarse más de mis fluidos.

Ana
Sonrío al verte tan excitada, pellizco uno de tus pezones, dando tironcitos de él, con firmeza, me encanta sentirlo crecido y duro, hago lo mismo con el otro, el perro excitado relame ahora buscando tu interior, buscando ese líquido que tanto le atrae, una roja verga va creciendo paulatinamente, brotando de una funda de piel peluda, grande y huesuda, gruesa y viscosa.
La actitud del perro se vuelve más excitada, se le nota tenso, queriendo satisfacerse, le miro de reojo, da un par de ladridos cuando de pronto, de un pequeño salto, cubre tu espalda con su vientre, sus patas a los lados de tu cuerpo, doy un respingo
-vaya...- y me acerco ayudarlo -s hhh, shhh.. tranquilo...- me fijo en como la verga, enorme, roza con uno de tus muslos, sin haber acertado.
Le acaricio mientras él babea sobre tu pelo busco con mi mano su polla, que siento enorme, ardiendo, goteando un líquido transparente, incesante.
-le has puesto a mil, cariño...- te susurro...le ayudo a colocarse bien y dejo el glande del animal justo ante tu vagina.

-estás lista, preciosa? va a montarte este animal precioso... disfrútalo...- siento mi entrepierna encharcada... que imagen más morbosa.

Arteya
Me pone de sobre manera no el de ser montada por el animal, sino verte a ti tan salida por ello y más excitada que yo incluso, la idea de ser sometida así por ti me supera, y no paro de temblar, y jadear, mi pecho no para de subir y bajar, transpiro, y mi respiración se ve más agitada que nunca, puedo notar mis pezones arder de lo mucho que los aprietas para que se pongan cada vez más duros, muerdo mis labios, conteniendo mis gemidos, unos instantes, para abrir mi boca y volver a gemir
- ahhhhhhhhh aaaaaaaaah dioosssssss- entonces siento como el animal se levanta y cae sobre mí, mi cuerpo cede un poco, pero amortiguo con mis codos, manteniéndome aun erguida a cuatro
- Espera Ana... aun no... estoy... lo suficiente... mente... - uffff- jadeo - di...latada... culmino, notando como tú incluso guías su polla hacia mi entrada, puedo sentir su glande, buscando entrar en mi interior, el cual no para de segregar más y más humedad, estoy totalmente empapada a pesar de que la idea me desagrada totalmente, sorprendida de que me pueda estar poniendo tanto algo así, algo que me da tanto asco realmente.

Ana
Mantengo la polla del perro en tu entrada, pero es un animal, no atiende a razones..
- Relájate ca...- antes de terminar mi frase, el animal al sentir caliente y blandito, responde dando un caderazo y enganchándose a ti de una embestida... comienza a penetrarte... mientras miro la escena, cayendo al lado de culo, sin quitar ojo, como el perro, hábil, natural, se abrocha a ti y te penetra con fiereza, como el animal salvaje que es... se escucha el chof chof chof chof, de su verga entrando y saliendo de tu interior, dilatándote mucho.
-dioss...- susurro - el perro se mueve frenético y me acerco a ti, gateando sobre el césped, poso mi mano sobre la tuya - lo estás haciendo genial.

Arteya
Noto como el animal se mueve, y busca meterla, pero tú la retienes para que aún no entre, en ese preciso instante, él la mete de golpe en mi interior, siento como entra hasta el fondo
- jooooooooooooodeeeeeeerrrrr- exclamo en un tremendo gemido, con mis manos en puños, y mis piernas totalmente separadas con mi coño lleno de tremenda verga del animal, el no para de entrar y salir- ah ah ah ah ah ah !!! ahhhhhh!!- exclamo ante cada embestida, mientras mi cuerpo se mueve de atrás adelante, por los impulsos que arremete contra mi cuerpo
En un pequeño instante te sonrió mirándote de reojo "que pervertida eres" pienso para mí, "pero sabes que me encanta que seas así" - te miro de forma lasciva como si supiera que puedes leerme
- Ana... - jadeo cuando me sostienes la mano de esa forma - nooo..... nooo seeee... si aguante.... más - balbuceo conteniendo mi orgasmo.

Ana
El perro no deja de moverse, moviendo tu cuerpo a su antojo... monótono, sin pausarse en ningún momento, buscando su orgasmo, siento mis mallas empapadas por completo, mirando tu cuerpo moverse, tus pechos bailar ante las embestidas del animal
- CHOF CHOF CHOF 20cm de verga, chocando hasta el nudo, una enorme bola que contiene sus espermatozoides, una y otra vez...el perro está cerca de eyacular, mientras no deja la tremenda monta a mi perrita, te miro con gesto casi de orgullo
-qué buena perrita tengo...- aprieto tu puño con mi mano, cariñosa, mientras te miro con ternura. Tus ojos de excitación, igual que los míos, el perro en un momento dado, en vez de retroceder, sigue empujando... se queda ahí unos instantes, empujando con fuerza su bola, para descargar como es debido... una enorme presión en tu vagina, hasta que suena un PLOP húmedo y viscoso...miro curiosa
-joder, que ocurre??

Arteya
La siento entrar tan dentro que me cuesta respirar, puedo sentir la punta en la boca de mi útero, como lucha por entrar más, y como se forma un bulto en mi vientre, que podría tocar si llevase mi mano a ella, la puedo sentir palpitar dentro de mí, gorda gruesa venosa, y como su bola choca contra mi entrada, escucho como me apremias y elogias, pero ni responder a ello puedo, mi cuerpo arde, y me cuesta mucho mantenerme a cuatro así, con el peso del animal encima de mí, cuando siento como se monta más sobre mí, pero esta vez, solo empuja hacia dentro y ahí viene, un espeso líquido que siento entrar en mi interior, llenándome, el perro se está corriendo dentro de mí, mis ojos se abren, asustada, sorprendida, y atónita, mi espalda se arquea, apretando mis manos más en puños y mis labios mordiendolos
- mmmm Anaaaaa..... se.... esta... corriendoooo muchooo dentrooo de mi....- balbuceo, conteniendo mi orgasmo mas tiempo.

Ana
Junto con el semen, una enorme cantidad de semen contenido, la bola resbala dentro de ti quedando dentro de tu vagina... la verga roza intensamente tu útero mientras expulsa su semilla. Mientras sujeto tu mano me fijo en como brota semen de tu vagina, goteando abundante sobre el césped.
- Dios, cielo...- me muerdo el labio, el perro termina de moverse, satisfecho, abrochado en tu cuerpo, unidos los dos, cubriéndote todavía, lame tu oreja, casi con un gesto de cariño.
- ¿Estás bien, princesa?- te pregunto curiosa, caliente a más no poder.

Arteya
-uffff- suspiro cuando noto que algo más entra dentro de mí
-ummmgggg- un gemido enmudecido, mordiendo mi mano, la bola del animal y su polla toda dentro, me generan una gran presión en la vagina, que me cuesta mucho contener, hago un último esfuerzo por mantenerme a cuatro sin caer de bruces, aun soportando el peso del animal sobre mí, sintiendo como sigue corriéndose aun y sigue derramando su semen dentro de mi
- sí...- estt..estoy bien....- noto como sigue abotonado a mí, sin salir aun, permanezco ahí a cuatro patas, sin poder moverme aunque quisiera.

Ana
El perro se relaja, escupiéndolo todo dentro de ti... es un macho semental y necesitaba descargar... os miro a un lado, curiosa, sonriente... no te suelto la mano, poco a poco su bola se va deshinchando, conforme decae su excitación al haber descargado, espera pacientemente, cubriendo a su perrita, jadeando sobre ella, cuando de pronto, da unos pasos hacia atrás y te libera – SLURPPP
Veo como brota un borbotón de líquido de tu interior y te sonrío, el perro se acerca a tu cara y lame tu mejilla y labios y sin más, desaparece, yéndose igual que vino
-dios, cariño...- digo mirándole.

Arteya
Permanezco a cuatro patas, a la espera de que el, decida salir, cuando se descargue del todo, paciente sin queja alguna, me mantengo ahí sumisa al perro, mientras siento como me sigues sosteniendo la mano, siendo consciente de lo excitada que debes estar más que yo incluso, pues puedo ver tu humedad en tus mallas, y yo al menos si he podido recibir estímulos del perro, agotada, con los parpados caídos y pesados, noto como el perro empieza a relajarse y su miembro se va deshinchando poco a poco, cuando sale de mi interior
- mmmm- gimo de alivio al sentir la presión de antes liberada, se forma un gran charco de semen del perro y mis fluidos en el suelo, dejo que me lama sin queja alguna, entonces me giro para verte, y luego ver como el animal se aleja una vez ha descargado
- ahhh- Ana.... noo... pensee... que algo así, podría excitarme.... confieso mirándote a los ojos, sintiendo mi interior completamente lleno de semen del animal.

FIN


Licencia de Creative Commons

Las distintas sesiones con mi Ama Ana 3 es un relato escrito por Arteya publicado el 22-11-2020 16:16:54 y bajo licencia de Creative Commons.

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