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Luna de Miel en Kenia-Maldivas FINAL
Escrito por Amocalabozo

CAPITULO IX
DESENLACE-FINAL

Álvaro estaba como loco,
"Habrás cenado bien. Esto no puede ser. No puedes desaparecer así, estábamos preocupados", me dijo de mala forma.
"Pues mira, si, cené muy bien, un filete, dos huevos, patatas y tres pollas. Un menú de primera", le dije tan contenta.
“Tenemos que poner fin a esta locura. No podemos seguir así”, me dijo.
“Si, claro, pero hay que tener en cuenta, que ala que han dado 300 latigazos, ha sido a mí. A la que han atravesado los pezones con agujas, ha sido a mí, ala que han colgado de las tetas, ha sido a mí, la que ha comido mierda, y bebido meados, he sido yo, a la que han inflado a bofetadas, tu incluido, ha sido a mí, a la que han follado 14 o 15 tíos ha sido a mí, a la que la ha estado follando toda la noche una maquina coño y culo, ha sido a mí, y podría seguir, pero el que me ha alquilado sin preguntar, y se ha embolsado 2000 euros, has sito tú. Así es que ya hablaremos cuando lleguemos a Madrid, ahora quiero disfrutar de mi último día de playa, si es que no me has vuelto a alquilar, a vender, o algo así.
Me puse el bikini, el pareo encima, cogí mi bolsa de playa, comprobé que llevaba los 20 euros, y me bajé a desayunar. No esperé a Alvaro, que bajó casi cuando yo terminaba. Busque a Rocía, y Pamela, y nos fuimos las tres a la playa. Sole ya se había ido.
Las tres nos sorprendimos de ver lo bien que estábamos después de la paliza que habíamos recibido.
Nos tumbamos, y pronto aparecieron los chicos de la crema.
“Chicos hoy esmeraros bien que nos vamos ya”, les dijo Rocío.
“Oh, que pena”, dijeron ellos.
Nos ha jodío, pensé yo, si muchas les dan 20 euros estos tienen que sacarse un pastón al día.
Hicimos lo de todas las mañanas, no pajearon hasta que nos corrimos, y Pamela decía,
“Estoy por decirles que vamos a unas dunas, y que me follen entera”.
Roció dijo que ella también se apuntaba.
Yo no me iba a quedar sola, así es que les dije que vale.
Pamela se lo dijo a los chicos, que se pusieron tan contentos, y nos fuimos los siete a una zona de dunas, que había sobre la playa, donde habitualmente follaban los chicos.
“Cuanto hay que darles?”, pregunté.
“Pues habrá que preguntarlo, no lo sé”, dijo Rocío.
“Darles algo más. Yo no es la primera vez que vengo a las dunas, y les he dado 10 euros. A estos si les damos 50 se ponen como locos”, dijo.
“Chicas no hemos emputecido aquí. En cuanto que volvamos a casa, hay que hacerse algún teste de enfermedades de transmisión sexual, porque con el trajín que estamos teniendo…, no sé yo”, les dije.
“Sí, tienes razón”, me dijo Rocío.
Ya en las dunas, los chicos extendieron las toallas, y nos follaron a las tres, los cuatro. Efectivamente, se pudieron tan contentos con los 50 euros.
Pero a mí había algo que me preocupaba. Lo compartí con las otras.
“Chicas, no sé si os pasa, pero empiezo a darme cuenta de que el sexo convencional cada vez me excita menos. Necesito situaciones, más raras, más extremas que las que es echar un polvo con tu marido”, les dije.
“Te diría que es normal, pero seguramente no lo sea. De verdad no acierto a pensar cómo será mi vida sexual a partir de ahora”, nos dijo Pamela.
“Si, mucho me temo que la experiencia vivida aquí nos haya cambiado la vida, la sexual, y yo creo que también la normal”, dijo Rocío.
“Tendremos que consultar a un psicólogo o un psiquiatra, a ver que camino tenemos que tomar”, dije.
“No jodas tía, nos encerrarían por locas”, dijo Pamela.
“Bueno, tenemos que seguir en contacto, chicas. Aunque no vivamos en el mismo sitio, hay que hablarse mucho a ver que va haciendo cada una”, les dije.
“Nos hemos comido el culo, nos hemos comido hasta nuestras mierdas, ¿como no vamos a seguir en contacto?”, dijo Pamela.
“Calla, calla, no me lo recuerdes”, dijo Rocío.
“Pues veis? A mí eso me pone”, les dije.
“Ser una guarra?”, dijo Pamela.
“No exactamente, que también, pero hacer cosas que nadie hará en la vida, que ni siquiera las ha pensado”, les dije.
“Ya, pero no podemos ir por ahí comiendo culos, y mucho menos mierdas”, dijo Pamela.
“Ahy, no seas tonta, seguro que me entiendes”, le dije.
"Claro que te entiendo. En cierta medida, me pasa lo mismo, aunque he de reconocer que este sentimiento ya lo traía", me dijo Pamela.
"Antes de anoche, cuando estuvimos follando las cuatro parejas más el sádico de Francesco, no podía creer que estuviéramos las cuatro parejas de luna de miel, y que hiciéramos aquello", pero me gustó mucho y más hacerlo delante de mi marido, dijo Rocío.
"La verdad es que ha sido todo muy extraño desde que llegamos a Kenia. Yo me atrevería a decir que nos han dirigido sexualmente desde el principio. Quizás en los combinados que nos daban, no lo sé, pero esta gente tiene plantas para todo. Yo, por ejemplo, no es un secreto que me he estado viendo con Francesco. Siempre cuando llegaba me traía un combinado, el día de la pista de pádel, unos chupitos y todos a follar. Eso explícito, que luego en la comida nos han podido echar lo que hayan querido, y tenernos perras todo el día", les dije.
"Tú crees?", me dijo Rocío.
"No la falta razón. Yo también he follando con Francesco y también me ha dado siempre algo de beber antes", dijo Pamela.
"Bueno, yo también he follado con él y a mí me daba unas hojas a masticar porque me decía que estaba muy tensa", dijo Rocío.
"Vaya tres", les dije, "nos creemos muy listas y nos han estado engañando como a colegialas, drogándonos para follarnos", les dije.
"Cierto", dijo Pamela, "y creo que deberíamos hacer algo al respecto".
"Que sugieres?", le pregunté.
"Me gustaría tener esas drogas, así como las hojas que nos han curado las heridas en cuestión de horas, y no hay mejor manera que a través de Francesco", dijo Pamela.
"No está mal pensado, pero no creo que el hijo pura ese vaya a dárnoslas por la cara", le dije.
"No, claro que no, pero ya ha cobrado 4.000 euros a nuestra consta. Yo creo que ya está pagado", dijo Pamela.
"Ya, ¿y como lo hacemos?, pregunté.
" Propongo que nos presentemos las tres en su guarida después de comer, con el ánimo de despedirnos y cuando le tengamos delante, le daremos lo que se merece", dijo Pamela.
"No creo que podamos con él sin más. Esta muy canchas", le dije.
"Lo sabemos, y no vamos a entrar dando guantadas. Le embelesaremos, le desnudarse os le tumbamos en la cama, una le pone el coño en la boca, y las otras dos le atamos a la cama", nos dijo.
"Rocío, tu que eres la más flacucha le pones el coño, Pamela y yo, le atamos", le dije.
"Vale, jajaja, genial", dijo Rocío.
Pues en eso quedamos después de la comida a la venganza.
Comí, esta vez sí, con Alvaro, aunque a penas cruzamos palabra. Yo creo que estaba claro el fin de nuestra relación.
Después de comer, y sin preguntar ni decir nada, yo me fui a la playa como hacia habitualmente.
En vez de ir a la playa, fui a casa de Francesco, y esperé fuera a que llegaran Rocío y Pamela.
No tardaron en llegar, y llamamos a la puerta de Francesco. Ahora que no estuviera.
Pero sí, si estaba.
“Hola Amores, ¿ya recuperadas?”, nos preguntó.
“Si”, le dije yo, “Hemos venido a despedirnos, mañana nos vamos”.
“Claro Amores, ya pensaba yo pasar a despedirme, pero bueno, habéis venido y mejor claro”, dijo Francesco.
Actuamos como tres gatas en celo, rodeándole, y empezando a desnudarle, para en un momento tumbarle en la cama.
Rocío se apresuró a ponerle a lamer el coño, mientras Pamela sacaba de la bolsa de la playa unas cuerdas, que ya traía preparados para solo pasarle las manos por ellos, y atarlos a algún punto de la cama.
Me dio un trozo haciéndome una señal de que vamos.
Yo miré donde se le podía atar, y a la misma cama tenía unas patas para hacerlo fácilmente.
Una vez atadas las manos de Francesco, Rocío se quitó de su cara para que no le comiera más el coño.
Pamela, que era la que más estudiado se tenía el guion, le preguntó a Francesco,
"Bueno amores, ahora nos vas a contar con que nos has estado drogado para follarnos".
"Yo?, Por Dios, con nada", contestó él.
"Wrooonggg, respuesta errónea", dijo Pamela sacando de la bolsa un cuchillo de cocina de grandes dimensiones.
Empezó a pasarle la punta del cuchillo por la polla que ya tenía totalmente tiesa y por los huevos.
"Tienes una segunda oportunidad", le dijo apretando le con firmeza el filo del cuchillo sobre la polla.
"Quieta, quieta, está bien. Ha sido con Maca, pero no es una droga, son plantas con poderes afrodisíacos", nos dijo él.
"Chicas, ¿nos lo creemos?", dijo Pamela volviendo a apretar el cuchillo sobre su polla.
Yo por un momento, pensé que se le iba a ir la mano y la cabeza y se la iba a cortar.
Rocío, mientras, miraba en internet lo que era la Maca.
La maca es una planta rica en aminoácidos, que estimulan el cerebro, los órganos reproductivos y aportan altas dosis de energía y vigor físico. Sus efectos afrodisíacos son especialmente notables en mujeres, en las que equilibra las hormonas y aumenta la fertilidad y el deseo sexual.
"Yo no me lo creo, deberías cortársela ya", le dije a Pamela.
"Yo tampoco, pero córtasela más abajo, a la altura de los huevos, que no le sirva ni para mear", le dijo Rocío.
"El caso es que tampoco va a tener huevos, porque también se los vamos a cortar, y luego que se ponga unas hojitas de esas, a ver si le vuelven a crecer", dijo Pamela.
"Chicas, chicas, por favor, cálmense. Está bien la Maca la mezclo con yumbina", dijo Francesco.
La yumbina que se emplea en veterinaria, para aumentar la libido de las hembras
"En los combinados que nos traías generosamente, ¿verdad?, le pregunté.
" Y por casualidad ese interés por nosotras era para luego alquilarnos años tíos esos? ", preguntó Rocío.
“Joder, si, yo sabía que venían estos clientes, y me habían pedido tres putas, para destrozarlas, me dijeron.
“Claro y tu dijiste, estas tres tontas, son ideales para que las destrocen”, le dije.
“¿Y que más drogas, estimulantes, o mierdas, has usado con nosotras?”, le preguntó Pamela.
“Guaraná y Ginseng” dijo Francesco.
Guaraná contiene tres veces más cantidad de cafeína que el café, por lo que se utiliza en muchas bebidas revitalizantes y energizantes, ya que combate la fatiga. Sin embargo, sus estimulantes neuronales no solo aumentan la resistencia física al cansancio, sino que también incrementan la libido. Los indios guaranís de Brasil ya lo utilizaban desde tiempos inmemoriales como potenciador del deseo sexual.

Ginseng Aumenta los niveles de testosterona, el recuento de espermatozoides y su movilidad. es rico en saponinas esteroideas y protodioscina aumentando la función eréctil, el deseo sexual
“Buen arsenal has usado cabrón. Ahora queremos las cantidades de cada cosa, y que nos des todo lo que tengas de esas sustancias, por no llamarlas drogas”, le dije.
“Ehhh, yo tengo aquí poco, y las medidas de las mezclas, están en mi cabeza”, nos dijo.
“Pues ya sabéis, chicas, tendremos que abrirle la cabeza y sacárselas”, les dije.
“No, ni a ver, seamos civilizados. En el primer cajón de la cómoda, hay un cuaderno, donde anoto, las medidas que me dan los chamanes, aunque yo luego las altero un poco para que sean más efectivos”, nos dijo Francesco.
Rocío, buscó el cuaderno, que efectivamente encontró, y miro las anotaciones sobre las drogas.
“Dinos como lo alteras”, le dijo.
“Pues sobre todo para los primero encuentros, la maca, que se debe tomar una dosis de 5 a 15 gramos, yo os echaba 25. Así el efecto era mucho más rápido y mayor”, contestó.
“O sea que nos ponías cerdas perdidas con eso”, le dije.
“Sí”, dijo él.
Y para mantener tu siempre la erección, ¿que usas?”, le seguí preguntando.
“Extracto de ginseng. Como pudisteis ver con vuestros maridos, el día de la discoteca, tiene muy buenos resultados, bueno y en mí mismo”, dijo él.
“Vale, ¿y donde tienes el producto?”, le pregunté.
“En un mueble en la cocina”, contestó.
Rocío se fue para la cocina, y volvió al rato con una bolsa llena de las diferentes sustancias.
“Bueno Francesco, como agradecimiento a las 24 horas con los 10 tíos, te vamos a dejar un pequeño recuerdo”, le dijo Pamela.
Le cogió la polla y con la punta del cuchillo, le marco un P, más o menos a la mitad. Me pasó el cuchillo y yo le grabe una L, y por último Rocío le grabo una R.
No sabíamos cómo quedaría y tampoco nos importaba.
Nos fuimos de su casa con el cuaderno, el producto y la sensación de habernos vengado.
Ah, se me olvidaba, le dejamos atado. Alguien iría a desatarle cuando le echaran en falta.
Subimos a la habitación de Pamela, y allí repartimos el producto, cada uno con su nombre, e hicimos fotos a lo apuntado en el cuaderno, y a las anotaciones de Rocío.
"Chicas, que os parece si en la cena les echamos a los gilipollas de los mariditos, una buena dosis de maca y ginseng?, seguro que se ponen burrisimos, y cuando quieran follarnos les damos plantón", dijo Pamela.
"Vosotras hacer lo que queráis, pero yo desde luego al mío ni agua", les dije.
"Sí, tienes razón, pero a mí me gustaría montar alguna sonada de despedida", dijo Pamela.
"Que tal si organizamos algo en la playa después de cenar", dijo Rocío.
"Y el que?", pregunté.
"Una macro follada", dijo ella.
"Genial, ¿y con quién?", pregunté.
"Podemos hacer correr la voz entre los empleados del hotel, botones, recepcionistas, mantenimiento, camareros, cocineros, etc. No ser muy explícitas, decirles que por la noche fiesta de despedida con tres clientas en la playa, que se requiere etiqueta, solo toalla que se le vea la etiqueta, y que pueden invitar a amigos", dijo Pamela.
"Mente perversa la tuya", le dije.
"Nosotras también solo con la toalla en el chorro", añadió.
"Y quien conoce a alguien de confianza para proponérselo?", pregunté.
Pamela, levantó la mano pillinamente. Esta se había follando a medio hotel.
Rocío también dijo,
"Yo he tenido un escarceo con uno de mantenimiento. Subió a reparar la ducha que perdía agua, y cuando entró en la habitación después de llamar varias veces y no contestarle, me pillo desnuda. Se disculpó dijo que volvía más tarde pero le dije que no que lo mirase en ese momento. Y miró todo lo que quiso. Solo nos dio tiempo a hacerle una mamada y que me sobara un poco, llegó mi marido ", dijo.
" Vaya pues yo no puedo ayudar ahí", les dije.
"Con estos dos servirá", dijo Pamela, "ellos se encargarán de correr la voz".
"Lucía, encárgate tú de las bebidas, refrescos, alcohol, hielo, vasos de plástico, etc. Quedamos a las nueve en la puerta del restaurante, y nos contamos lo que hemos conseguido ", me dijo Pamela.
Nos pusimos manos a la obra. Yo fui a una tienda que había fuera del hotel y encargué lo que me había dicho Pamela.
El dependiente, me preguntó muy simpaticoté que si era para una fiesta, le dije que si, que esta noche en la playa delante del hotel.
Me dijo que él me llevaba todo lo comprado a la hora que le dijera.
Le dije que a las doce y que solo podía ir vestido con una toalla, enseñando la etiqueta, y que si le hacía falta ayudantes llevara los que quisiera, pero igual vestidos.
El negrito, después de la sorpresa inicial, me dijo que tenía una toalla con una etiqueta muy grande y visible, y que si, que llevaría algún amigo para que le ayudara.
Me llevé, eso sí una caja de imperdibles con animalitos en la cabeza. Los usaríamos con las toallas, sino iban a durar muy poco puestas.
Bueno, pues ya había contribuido a la causa.
A las nueve nos vimos las tres en la puerta del restaurante, y les conté lo del chico de la tienda, y de los amigos.
Pamela me dijo, que ella había hablado con el de mantenimiento, que le había dicho que el corría la voz.
Y que desde entonces le había visto un par de veces, y le había dicho que ya le habían confirmado 8 que iban. Y que ellos se encargarían en acondicionar el lugar para que no molestáramos al hotel con música.
Bueno si llegábamos a 12 tocábamos a 4 cada una. No estaba mal.
Después de cenar, Alvaro y yo seguíamos sin dirigirnos la palabra, más que lo imprescindible, me reuní con Pamela y Rocío, y nos fuimos para la playa. De camino, cogimos tres toallas, de las que pone el hotel a servicio de los clientes.
Ahora había que encontrar donde habían escogido el sitio. Realmente no fue difícil, Había unas antorchas en la playa y venía música de la zona. Nos fuimos para allí.
Em seguida vimos al de mantenimiento, venir a recibirnos.
“Hola”, nos saludó.
“Hola”, dijimos las tres, y le seguimos.
Vino hacia mí el chico de la tienda. Todos tan monos con sus toallitas puestas. Habían puesto todas las botellas, y vasos, sobre una mesa plegable.
“Aquí está todo, señora, y he traído tres amigos”, me dijo.
“Muy Bien, muchas gracias”, le dije.
Me di una vuelta dándoles a todos los chicos un imperdible, y diciéndoles cómo ponérselos para que la toalla durase algo.
Nosotras también nos pusimos las toallas, solo tapándonos de cintura para abajo- Había 15 chicos y el de mantenimiento nos dijo, que camareros, cocineros y pinches, vendrían una vez terminadas las cenas, y recogida la cocina.
Al final íbamos a reunir un numero interesante de pollas.
Así es que ya todos listos y uniformados, empezamos la fiesta.
Pamela, que se había erigido en la anfitriona, dijo unas palabras, agradeciendo a todos el trato recibido durante la estancia en el hotel y les dijo que por eso habíamos pensado en esta pequeña fiesta, para despedirnos y agradecerles los servicios prestados y los que quedaban por prestar.
Que empiece la fiesta, fue el grito de guerra.
Nos fuimos a la mesa, a servirnos algo de beber. Por primera vez, íbamos a tomar un combinado que sabíamos que no estaba adulterado con nada.
Empezamos a beber, y empezamos a bailar.
El hecho de estar en tetas, motivaba a que los chicos, aprovecharan la mínima para sobárnoslas. Por supuesto nos dejábamos hacer con gusto.
Habían dispuesto un poco retirado de la zona donde estaba la mesa y donde bailábamos, tres tumbonas, con sus correspondientes colchonetas. No había que ser un lince, para saber lo que esperaba que pasara allí.
Seguíamos bailando. Se acercó gente, sin duda atraída por la música, que supongo eran clientes del hotel. Preguntaban que se hacía allí, y de que iba la fiesta. Ni cortas ni perezosas, les decíamos que de folleteo.
Casi todos se dieron media vuelta y se fueron, pero hubo dos chicas que, al decírselo, se fueron a hablar con las parejas, y volvieron los cuatro preguntando si podían unirse. Les dijimos que sí, pero que tenían que quedarse ellas en tanga o braga al no llevar toalla, y los chicos en slip.
Dijeron que no había problema que uno de los chicos se acercaba al hotel y se traía cuatro toallas.
Así lo hizo.
Ellas preguntaron si debajo se dejaban el tanga o se lo quitaban. Pamela se abrió la toalla, para que vieran que debajo no llevábamos nada.
Hicimos un corrillo las cinco. Los chicos se fueron poniendo en otro corro más grande detrás.
Pamela dijo,
"Bueno chicas, esas toallas están muy pegadas al cuerpo. Vamos a ver cuánto tardan en montar la tienda de campaña".
Todas reímos la tontería, pero no había dicho que hacíamos para lograrlo.
No hizo falta. Se cogió a una de las nuevas y empezó a morrear con ella. Esta, después de la sorpresa inicial, empezó también a devolverle el morreo mientras se sobaban las tetas.
Rocío, se cogió a la otra nueva y empezó también a morrear con ella.
Vaya me había quedado desparejada.
Los chicos, supongo que maridos de las dos nuevas, miraban a sus mujeres con la boca abierta.
Yo me uní a Pamela y la chica y empecé a tocarlas a las dos el culo, por encima de las toallas.
Mire al corro de chicos, y efectivamente empezaban a mostrarse las primeras tiendas de campaña, y los primeros yo creo que fueron los maridos de las nuevas.
El círculo que había detrás nuestro, empezó a cerrarse, y no tardamos en notar las primeras manos sobarnos a las cinco.
Aquello ya estaba en marcha.
Dos de los chicos del hotel habían ido a por dos tumbonas más para las nuevas.
Note como tiraban de las toallas intentando quitárnoslas, pero el imperdible lo impedía.
Note algo más que manos en mi cuerpo.
Ya que no podían quitarnos la toalla, nos la subieron y empezaron a restregarnos pollas por todos lados que podían.
Casi a empujones nos fueron llevando hasta las tumbonas y nos fueron tumbando a cada una en una. Sin muchos preámbulos nos soltaron el imperdible y nos quitaron las toallas.
Se pusieron tres con Rocío y las dos nuevas y cuatro con Pamela y conmigo.
Ellos también se quitaron las toallas y empezaron a aparecer un montón de pollas. Los nuevos se pusieron uno con Pamela y el otro conmigo. Mientras esperaban le oí a uno cuchichearle al otro al oído
"Mira mi mujercita, es, o era racista a muerte y mita el pedazo de polla negra que se está comiendo".
El otro rió y dijo algo así,
"Sí, como la cabrona mía".
Ya estábamos chupando efectivamente y se iban incorporando más chicos. Estos debían ser los camareros y cocineros. Al final eran 5 grupos de 5. 25 en total
Si nos follaban todos, nos íbamos a ir serviditas para casa.
Yo mamaba ahora una polla negra, más bien pequeña. Bueno pequeña para lo que estaba acostumbrada, eran tamaño estándar, como la de los blancos.
Al que mamabas, cuando veía que ya la tenía bien dura, te follaba y/o enculaba hasta que notaba que se iba a correr. Entonces te la sacaba y se iba a la chica siguiente. Así fueron pasando por nuestros tres agujeros un número indeterminado de pollas, ya que se fueron uniendo más tíos, no se su casuales, invitados o qué.
Los dos nuevos seguían con sus comentarios,
"Que hija puta, a mí no me ha dejado nunca acercarme a su culo, y estos la están enculando como si no hubiera un mañana.".
"Pues a mí me toca la tuya, la voy a petar el culo bien petado".
"Que cabrón. Pues ya verás cuando coja a la tuya. Va a tener que comer los garbanzos atados para que no se le caigan, de lo abierto que la voy a dejar el ojete".
"Eso no es de extrañar con los pollones que tienen estos pavos, mira, mira como se folla ese a la mía coño y culo alternativamente, y parece que no le cuesta nada, y su polla es el doble de la mía".
"Como la preñen, la mando pa ca, que críen a la criatura estos".
"Pues como preñen a la mía se lo saco a guantas", decía el otro, pero bien que se esforzaba en follar bien follada con la que estaban.
Le tocó a uno de ellos follarme y empezó a hacerlo con ritmo y violencia.
"Que fuerte", dijo.
"El que?", pregunté.
"Na, que hay tres tíos ahí, detrás de una palmera mirando, pero no se atreven a acercarse", dijo.
"Ja, ja, ja, tengo un presentimiento, voy a ponerme a cuatro patas para verlos", le dije.
"Genial, me encanta la posición del perrito", dijo el chico mientras yo me colocaba.
“Mejor túmbate tú y yo te cabalgo, y dile a tu amigo si quiere mi culo”, le dije.
El amigo vino sin pensarlo, y me empezaron a follar coño y culo a la vez, mientras otro me daba polla en la boca.
“Sabes quiénes son?”, me preguntó el que cabalgaba.
“Claro que lo sé son nuestros maridos”, le dije.
“En serio?”, preguntó.
“Totalmente en serio, por eso he querido que me hicierais una doble follada, y mamar otra polla, que vea para lo que sirve su mujercita.”, le dije.
“Joder, tía sois unas cabronas”, me dijo.
“Sí, puede ser, pero tu folla y déjate de juicios de valor sin tener conocimiento del tema”, le dije.
Eran casi las 5 de la madrugada cuando nos metimos en la habitación del hotel. Había que dormir un poco antes de coger el avión de regreso a casa. Estaba exhausta, habían sido 5 horas follando, no sé con cuantos tíos. Me habían rellenado de semen, coño, culo y boca.
Satisfecha, pero apenada por despedirme de Rocío y de Pamela, aunque nos prometimos seguir en contacto.
Apenas tuve tiempo de dormir un par de horas. A las nueve venían a buscarnos para ir al aeropuerto. Esas dos horas, me supieron a gloria.
A las 8 me levanté, recogí las cosas. Hice las maletas. Álvaro me dijo,
"Lucía, tenemos que hablar".
"No tenemos nada de que hablar tú y yo. Lo que tengamos que decirnos lo harán nuestros abogados", le dije.
Le cambió la cara.
"Vas a pedir el divorcio?", me preguntó.
"En cuanto aterricemos", le dije.
"Pero Lucía, vamos a hablarlo. Seguro que encontramos una solución", me dijo.
"Hay cosas que no tienen solución, y esta es una de ellas”, le contesté.
" Pero que van a decir nuestras familias, nuestros amigos…. ", me dijo.
" Eso es lo que te preocupa?, ¿el que dirán?, diles qué ha sido todo culpa mía, que me he follado a media África", le dije.
"En serio, Lucía, ha sido un cúmulo de despropósitos por mi parte, pero no se volverán a repetir, te lo prometo. Yo te quiero y nada de todo lo que ha pasado, debió de pasar", me dijo.
"A alguien que quieres no se le hace lo que tú me hiciste a mí, y no hablo solo de alquilarme, como una mercancía de tu propiedad, sino el fin del alquiler. Las bofetadas, los latigazos que me diste, no eran para cubrir el expediente. Eran con todas tus ganas, y encima el empalme que tenías cuando lo hacías y lo hacían otros, estabas disfrutando como un cerdo, así es que no me hables de despropósitos”.
Han pasado dos años. Efectivamente nos divorciamos, nada más llegar a casa. De hecho, yo ese mismo mía, volví a casa de mis padres.
Alvaro intentó en numerosas ocasiones, hablar y retomar la relación, cosa a la que yo no he estado dispuesta en ningún momento, aun reconociendo la parte de culpa que yo había tenido en todo lo sucedido.
Con Rocío y Pamela, que también se divorciaron, sigo manteniendo una relación periódica, ya sea vía wasap o teléfono.
Y seguro que muchos se preguntarán cual es mi vida amorosa, y mi vida sexual ahora.
Bueno eso ya sería cuestión de contarla detalladamente, y quizás en otro relato.
Besos a todos.


Licencia de Creative Commons

Luna de Miel en Kenia-Maldivas FINAL es un relato escrito por Amocalabozo publicado el 23-06-2022 20:56:54 y bajo licencia de Creative Commons.

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42 No me gusta0
Comentarios  
Maria
0 #1 Maria 27-06-2022 19:18
Bastante bestia...Pero interesante.
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