Adiestra tu mascota

El principal sentido que utilizan los animales, especialmente los perros, es el olfato. Así, el adiestramiento de una mascota humana debe tener como prioridad mejorar este sentido, haciéndolo mucho más sensible a los olores. Lo ideal es que la nariz acabe convirtiéndose en una fuente de placer tan importante o más que la vagina o el clítoris. Una sumisa completamente entrenada para jugar con mascotas es capaz incluso de llegar al orgasmo sin ningún otro estímulo que no sea el comando y el olor del dueño.

Esto requiere un largo entrenamiento y mucha paciencia, preferiblemente en una condición en la que el sumiso permanece como mascota durante más de un día, en su totalidad (puede ser necesaria más de una sesión para lograr los resultados esperados).
El primer paso, al llegar al lugar donde se va a realizar la sesión, es poner al sumiso como mascota, desnudo, llevando únicamente el collar. En esta situación, debe animarse a descubrir los olores del lugar. Debes recorrer cada rincón sintiendo las diferencias de olores. En ese momento hay que dejarla libre, sin guía, y el tiempo de este proceso lo marca la propia mascota.

El siguiente paso es vendarle los ojos a la mascota y, ayudándola con la correa (para que no se golpee con la pared, por ejemplo), desafiarla a descubrir lugares solo con el olfato. Un ejemplo: ordenarle que averigüe dónde está la nevera, la cama o la estantería. Puede ser necesario repetir este juego varias veces. El hecho de tener los ojos cerrados hace que la mascota desarrolle mejor su sentido del olfato. En este punto es importante el control del dueño, con el guía, ya que un accidente (un golpe en la frente, por ejemplo) puede ayudar a romper el encantamiento.

El siguiente paso es presentar comida a la mascota, que, de nuevo, tiene los ojos cerrados con una venda. Por ejemplo, se pueden elegir tres tipos diferentes de galletas (por ejemplo: una galleta salada, una con relleno de fresa y otra con relleno de chocolate). Las galletas deben colocarse, una a la vez, frente a la nariz de la mascota, que debe olerlas y aprender a identificarlas. La posición ideal para este ejercicio es sentado, con las patas al lado del pecho. Después de presentar los alimentos que debe identificar, se debe presentar un código para el siguiente paso. Un ejemplo: si la galleta es salada, debe mover la pata derecha, si es de fresa, la pata izquierda, si es de chocolate, debe ladrar.

Una vez establecido el código, coloque la galleta frente a la nariz de la mascota y déjela adivinar. En esta etapa es importante mucha paciencia y refuerzo positivo. Cada golpe es recompensado con un trozo de galleta y un abrazo detrás de la oreja. Este ejercicio debe repetirse varias veces, hasta que sea muy fácil para la mascota identificar las galletas solo a través del olfato.

En esta etapa, el dueño notará que su mascota será mucho más sensible a los olores y usará mucho la nariz.
Esta es la fase ideal para enseñarle a identificar el olor del propietario.
Esto debe hacerse presentando la ropa usada del propietario. De nuevo con los ojos vendados, se le debe animar a que huela la ropa y se acostumbre a su olor.
El siguiente paso es un juego: el dueño presenta varias prendas: ropa limpia, ropa usada por otras personas (incluida la propia mascota) y la ropa usada por ella. La mascota debe aprender a identificar, sólo por el olfato, cuando se trata de la ropa del dueño y debe hacerlo ladrando o moviendo la pata. Este ejercicio debe repetirse varias veces, hasta que sea muy fácil para la mascota identificar el olor de la ropa que lleva el dueño.
El siguiente paso es asociar el olor del propietario con momentos de placer. Para ello, el dueño debe identificar situaciones que le den placer a la mascota. Si a la mascota le gusta estar en tu regazo, anímala a olerte mientras tanto, incluso poniendo su mano frente a su hocico. Entonces, una de esas veces, pídele que venga. Un sumiso muy obediente debería poder venir las primeras veces. Uno menos obediente puede necesitar más entrenamiento.

En cualquier caso, cuando se corre por primera vez utilizando el olfato, se debe estimular esta conducta a través del refuerzo positivo -de hecho, el propio orgasmo ya es un refuerzo, pero se puede potenciar con caricias y palabras de aliento, como "buen cachorro".

Una vez que se alcance el primer orgasmo, estimule a los demás y anime a la mascota a oler al dueño cada vez que se esté divirtiendo.
El resultado es gratificante, tanto para la mascota como para el propietario. La mascota se sentirá realizada por haber desarrollado otra sensación de placer y orgasmo. Para el Maestro es la realización de ver a su sub feliz y bien entrenado.



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