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La señora y la chacha
Escrito por Lena

DELIA

Me estoy volviendo loca. ¿Qué coño me pasa? Nunca me he sentido atraída por las otras mujeres, por ninguna y ahora no puedo dejar de pensar en ella. Antes no la veía, pero desde que en la oficina hemos implementado el teletrabajo, cada miércoles y cada viernes la veo toda la mañana y cuando no la veo siento su presencia.
Esto me debe estar pasando porqué desde que me separé de mi esposo, hace ya casi dos años, no he tenido sexo con ningún hombre. Aun así, si al menos fuese una rubita joven, de buen ver, pero estar como estoy por esta mujer. Esta mujer de piel oscura, casi negra, no es que yo sea racista, pero no sé. Una mujer vulgar, con sobrepeso, con estas inmensas tetas ya gastadas y estas enormes nalgas. Estoy muy, pero muy, enferma. Vaya si lo estoy, si se me van los ojos y cuando está haciendo la cama, entró en la habitación con cualquier excusa, para verla agachada y contemplar sus muslos, porque, claro, con esta bata barata que se pone a la que se agacha los muestra y bien mostrados. Una limpiadora, una emigrante, que vete a saber si está con los papeles o no. De Ecuador me dijo que era, casada y con tres hijos, que estas siempre tienen muchos. Una cincuentona.
Y yo que me encierro en el estudio para tocarme imaginando sus pechos, seguro que con una gran areola negra y unos pezones que no puedo pensar cómo deben ponerse de duros. Haría cualquier cosa para verlos, tocarlos, chuparlos; pagaría por ello.
De verdad que debería ir a un psicólogo, si hasta me he hecho un perfil falso en Facebook y le he pedido amistad para poder contemplar sus fotos, que vaya la que puso hace dos días, sentada en una terraza de la playa, con un bikini que casi se le salían las tetas. Le puse un corazón después de correrme.
Por suerte no creo que se dé cuenta de nada, qué se va a dar cuenta, ni siquiera se lo puede imaginar, estoy segura.
Cada día estoy peor y encima estos días va sin sujetadores, parece que lo haga adrede para ponerme caliente. No va y me dice: sí le molesta que vaya así, que con este calor y claro, qué le iba a decir yo, que no me molestaba, claro. Si a veces hasta huelo su ropa, la que lleva por la calle, cuando la deja colgada en la habitación de los invitados, huele a perfume barato, a ella. De verdad que estoy enferma.

ENGRACIA

Vaya con la señora, claro que la dejó su esposo, si es una bollera, una pija bollera, claro que aquí parece que esto es algo corriente y las miradas que me echa, por dios, si fuese un hombre ya le habría dicho algo. Debe pensarse que por ser inmigrante soy estúpida y no me entero de nada. Anda que cuando hago su cama siempre tiene alguna excusa para entrar a mirarme el culo, con lo grande que lo tengo. Pero mira que fijarse en mí, porque ella es guapa, es que a mí no me van las mujeres, pero sé reconocer, claro que esta se cuida, seguro que va al gimnasio y hace dietas y estas cosas. Una rubita que no llega a los cuarenta, raro es que no tenga alguna amiga y vaya por mi como hace, o es que tiene mucho vicio, con su cara de buena.
Ahora voy sin sujetadores para que disfrute más, es divertido verla así, mirando medio pasmada.
Hasta se lo he contado a mi esposo. Al principio dudaba en hacerlo, porque es muy celoso, pero tratándose de una mujer pensé que hasta lo encontraría divertido y va y me dice que le pida un aumento de tarifa, que le saque la pasta, pero la verdad es que me da un poco de pena. Bueno, yo si me pone dinero igual se los enseño y hasta se los dejo tocar, pero lo que es yo que no cuente con que le meta mano. Anda ya con una mujer.
Lo último ha sido ya lo de Facebook, es lo que me digo, se cree que soy tonta. No va y me pide amistad, si hasta la foto que ha puesto se le parece, con cuatro amigos que tiene y cuatro tonterías puestas. Subí una foto en que casi se me ven las tetas a ver como reaccionaba y no va y me pone un corazón, me partía de risa. Bueno, un dia de estos la sacaré, que Leonidas se enfadará si ve que la he puesto. Ahora se me ocurre una cosa; si veo que está activa en el Facebook, voy y le mando un mensajito a ver si me contesta jjjjj.
No me extrañaría que se tocase pensando en mis tetas. Mira que he visto cosas limpiando casas, pero como esto nada.

CHAT

- Hola.

- Hola.

- ¿Nos conocemos?

- No. Vamos, creo que no.

- Como me pediste amistad, pensé que igual nos conocíamos y se me había borrado de la memoria.

- Perdona ¿Te molestó que lo hiciera? La verdad es que soy nueva en esto y no tengo muchas amistades que no estén relacionadas con el trabajo. Vi tu perfil y pensé: Mira una buena manera de relacionarme con personas de otras partes del mundo.

- En realidad vivo en Barcelona desde hace años, pero la mayoría de mis amistades son viejos conocidos del Ecuador. ¿Tú también eres de Barcelona?

- No, qué va, soy de Madrid.

- Hasta vi que pusiste un corazón en la última foto que me puse jjjjjj

- Bueno, es que me gustaste jjjj.

- A ver si eres como una de las señoras de las que voy a limpiar su casa, que se ha enamorado de mi jjjj

- ¿Enamorado? Vaya.

- Bueno, es por no decir encoñado jjj

- ¿Lo dices en serio?

- Sí. Sí. Te lo digo de verdad y mira que ya estoy vieja yo, Pero bueno si hasta se lo conté a mi esposo

- Ah, ¿Sí? ¿Y qué te dijo?

- Se rió mucho y me dijo que le pidiese un aumento, Que seguro que me lo daba, pero la verdad es que me da algo de pena, Por una parte, me hace gracia ver a una señora así; si a veces hasta se sonroja, pero por otro pienso, pobre mujer, debe ser una pobre bollera desesperada.

- Mujer, no le llames bollera, no seas bruta, La verdad es que a mí las mujeres ni fu ni fa, pero, en parte las entiendo, después de todo una mujer puede darte tanto placer como un hombre. ¿No crees?

- Ah! Pues no sé. A mí no me gustan las mujeres, pero vamos, que si me pone cien euros me dejo jjjj Y digo me dejo, porqué lo que es yo ni la toco.

- ¡Joder! Pero esto es prostitución.

- Eso mismo le dije a mi marido, pero él dice que no, que las putas cobran para dar placer, pero en este caso yo cobraría porque me lo diesen jjj Porque ya te digo que yo no le como nada a esta, pero bueno, si tanto quiere teta, pues voy y me dejo jjj

- Pues se lo dices. Igual le sacas algo y la pobre queda satisfecha y tranquila.

- Qué va, si quiere algo que me lo diga ella, no sea que se haga la ofendida y me quede sin trabajo por su tontería.

- Sí claro visto así tienes razón. Bueno te dejo. Seguiremos charlando. Besos.

- Besos Antonia.

Delìa salió de Facebook, húmeda y nerviosa, Engracia divertida riendo.

DELIA + - ENGRACIA

Estaba nerviosa, se encerró en su estudio, no sabía cómo reaccionaría, quizá no entendiera el mensaje o aun entendiéndolo lo ignorara. Oyó cómo abría la puerta, sus pasos. Seguro que ahora se estaba cambiando, desnudándose para ponerse su bata. Había pasado ya más de media hora. Mejor sería que se concentrara en el trabajo, definitivamente no iba a pasar nada de lo esperado, de lo temido. Oyó sus golpes, suaves, en la puerta,

- Pasa, pasa ¿Qué ocurre? ¿Necesitas algo?

- No señora, solo que se ha dejado cien euros en la encimera de la cocina. No sé si se ha dado cuenta.

- Sí, los he dejado para ti, he pensado que quizá quieras comprarte algo. Un vestido, por ejemplo, siempre llevas el mismo.

- ¿Para mí? Vaya ¿Pero por qué?

- No sé, es un regalo.

- ¿Un regalo? ¿No será que quiere ver esto, Antonia?

Empezó a desabrocharse la bata mientras ella se sonrojaba como una colegiala. Aquellos pechos eran como siempre los había imaginado; Generosos, algo caídos ya por la edad, con las areolas negras y grandes y aquellos pezones que pedían ser chupados. No solo se los mostraba si no que le ofrecía, cogiendo y haciendo subir uno de ellos.
- Yo..Yo…

- Tómelos señora, disfrútalos, hace tiempo que mi esposo los ignora, se ha acostumbrado a verlos.

Tenía la bata totalmente abierta, solo con sus bragas negras, unas bragas grandes, antiguas. Se levantó, aun sonrojada, su mano, temblorosa acercándose a aquella ubre ofrecida.

- No me llames señora.

- ¿Cómo quiere que le llame? Me gusta llamarle señora. Mi señora bollera.

- No soy bollera...Yo..Yo nunca había...

Empezó a acariciarlo, aún insegura, lo tocaba, lo acariciaba. Sintió su mano en su cabeza, acercándola a aquel seno. Lo besó, lo chupó. Notaba su pezón ya duro, su boca llena. Le cogió la mano para llevarla a la otra teta. Se estaba humedeciendo, mojándose. Era una locura. Su locura. Su deseo se estaba satisfaciendo. Oyó sus suspiros. Miró sus ojos. Acercó su cara buscando sus labios.

- No, señora, eso no.

Bajó la mirada, algo avergonzada.

- Joder señora. Que bien los chupa. Me está poniendo cachonda. Mire cómo me ha puesto el chocho.

Aquel lenguaje vulgar no hacía si no excitarla más. Sintió cómo cogía su otra mano, cómo la llevaba dentro de sus bragas. Su sexo, peludo, sin cuidar, mojado, mojado por ella.

- Creo que tendrá que comerse algo más que las tetas jjjj. Será mejor que vayamos a su habitación. ¿No le parece?

Sin decir nada la siguió hasta la habitación, se había quitado la bata y veía sus grandes nalgas. Cuando ella se tumbó en la cama, dejó sus piernas abiertas, colgando.
Supo qué tenía que hacer, qué deseaba hacer. Arrodillada frente aquel coño empezó a lamerlo, mientras una de sus manos acariciaba sus ubres, sus muslos y la otra bajaba hasta su entrepierna, levantado su falda, llegando a su propio sexo.

- Coma, coma. Señora. Siga, Que bien lo hace señora. Que puta es señora. Mi puta bollera.

Oía sus gemidos. Sus manos cogiendo con fuerza su cabeza. Sus obscenos comentarios.

- Voy a llenar su boca con mis jugos. ¡Me corro! ¡JODER. ME CORRO!

Las dos satisfechas, relajadas, rendidas.
Ella seguía arrodillada, jadeando, saboreando.

- Creo que tendré que hacer una hora extra diaria jjjj

- Te la abonaré…

- Lo daba por supuesto, señora. Voy a vestirme, se me ha hecho tarde, señora. La próxima vez la quiero a usted también desnuda, señora.

- Si, AMA.

Oyó cómo se cerraba la puerta del piso, ya de pie, aun temblando.


Licencia de Creative Commons

La señora y la chacha es un relato escrito por Lena publicado el 11-08-2022 22:11:02 y bajo licencia de Creative Commons.

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