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Fiesta y Sorpresa
Escrito por Ender

Cuando aparecí aquella mañana en el gimnasio y vi a Luisa vestida con aquel chándal horroroso ya supe que el marido había vuelto, pero cuando me vio se me acerco con una sonrisa.
— Hola, ¿Qué tal?
— Yo muy bien, pero a ti te veo muy abrigada, ¿Te entro algún virus?
— Jajajajaja, sabes de sobra que virus tengo, anoche se presentó en casa, pero tengo una buena noticia, va a enganchar dos o tres rutas, esta noche se va para dos semanas.
— Sí, la noticia es muy buena, pero no soporto verte con ese chándal.
— Con eso si que puedo hacer algo — Se quitó la parte de arriba y debajo llevaba un top oscuro muy sugerente.
— Pues la mejora ha sido espectacular, así se te ve mucho mejor, o sea que vas a estar quince días sin nadie en casa, algo tendré que hacer para que no te sientas sola.
— Uy miedo das, cualquiera sabe que se te puede ocurrir.
— Pues de momento se me ocurre que vas a estar todo este tiempo sin usar bragas, y a entrenar vas a venir con unas mallas bien ceñidas.
— Pero se me va a marcar todo.
— Así estarás más sexy —esto se lo susurre al oído y note como se excitaba al sentir mi aliento.
— Lo haré, sabes que no te puedo decir que no.
— Y cambiando de tema, ¿qué hablaste con Mercedes para ir animando el pub?
— Vamos a hacer una fiesta, iba a mandar imprimir unas invitaciones de 2 x 1 en copas y las voy a repartir por aquí.
— Es una manera de empezar, yo esta tarde ya le conectaré el ordenador al equipo de música, creo que eso ya será una buena mejora.
— Creó que lo deberías hacer es empezar a conectar más con ella, aparte de tanta música y tanto pub, necesita algo más.
— ¿Eso te lo ha dicho ella?
— Con esas palabras no, pero lleva mucho tiempo sola y me da que no iba a decirte que no.
— ¿Y a ti no te importa?
— A mí me encantaría ver como la haces tuya, ayudarte a hacerlo y que me dejases compartirla contigo.
— Pero mira que eres viciosa, me encanta que seas así.
Después de esta pequeña conversación ya nos separamos para seguir a lo nuestro, es curioso, pero no entrenábamos nunca juntos, aunque las pesas es un deporte bastante solitario, siempre te juntas con alguien para ayudarte y para charlar en los descansos entre serie y serie. Yo tenía mi grupito con los que siempre entrenaba y nos echábamos unas risas. Los más próximos y que seguro se apuntaban a la fiesta eran:
Rafael “El granaíno”. A este sólo se le podía definir de una manera, era un cachondo, siempre estaba de broma, a veces decía unas cosas que si las dice cualquier otro te hubiesen dado ganas de soltarle un guantazo, pero a Rafa no, al final hasta te reías, él era el que nos había puesto los apodos a todos.
Iván “El pijo”. Iván era lo que llamaría un metrosexual, salía cada día a entrenar como si fuese a una pasarela de moda, el pelo en una coleta perfecta, y la ropa siempre de marca, al principio podía resultar repelente pero cuando le conocías un poco era un tipo bastante majo.
Alex “El chungo”. Nunca tuve claro de donde le salió el sobrenombre de chungo, es verdad que trabajaba de guardia de seguridad en un local de mala fama y que si te miraba fijamente con esos ojos azul claro que tenía imponía un poco, sin embargo, era de lo más educado y amable.
Alfonso “El expreso de Tomelloso” “Alfonsito”, este tenía doble apodo, uno para todos los públicos y otro en privado lejos de oídos indiscretos, la mejor manera de definirle es un chaval de más de 1,90, con un cuerpo impresionante trabajado en gimnasio y la polla más grande que he visto en mi vida, cuando lo veías en el vestuario y luego te mirabas al espejo te acomplejaba para una semana.
Mujeres había menos, no se si por el horario o porque trabajar con pesas les atraía menos que el aerobic o el pilates.
Vela. Era la chica de recepción, jovencita, amable y siempre sonriendo, un encanto de niña, siempre tenía buenas palabras para todo el mundo, creó que Alex le tenía echado el ojo y más de una vez me lo encontraba en la recepción de charla.
El grupo de las mamis, así las llamaba Rafa, para ser exacto las llamaba mamis follables, pero con lo salido que andaba eso incluía al 99,9% de la población de mujeres adultas, las que yo más o menos conocía eran:
Olga. Una morena de pelo largo, le gustaba lucirse y siempre iba maquillada, era la principal competencia de Luisa luciendo modelitos sexys en el gimnasio.
Toñi. El polo opuesto, de cara no estaba mal pero su cuerpo era un secreto mejor guardado que la fórmula de la coca cola, siempre llevaba ropa amplia y tenía la costumbre de criticar a sus compañeras más provocativas.
Regina. La perfecta, pija entre las pijas, siempre súper arreglada y mirando a los demás con la nariz levantada y aires de superioridad.
Marina. Una chica muy maja con gafas, su problema es que parecía querer saber más de todo que cualquiera y eso la hacía un tanto repelente.
Esa tarde había quedado con Mercedes para explicarle como iba a quedar el tema de la música. Yo tengo un problema, no se quitarme de encima las cosas que ya no uso, cuando me compré un ordenador nuevo para casa conservé el antiguo ya que funcionaba perfectamente y no supe deshacerme de él. Para lo que necesitaba me vino de maravilla, solamente tuve que instalarle un programa de reproducción de música que me fuese mezclando las canciones, y grabarle la música que había digitalizado. El problema es que tuve que usar el coche para ir al pub para llevar el ordenador.
Cuando me vio entrar por la puerta Mercedes se sorprendió al verme tan cargado, mientras me ayudaba a pasar todo al cuartito del equipo de música no paraba de hablar disculpándose por haberme causado tantas molestias.
— Si es que no tenías que haberlo hecho, esto es demasiado.
— Me lo he pasado muy bien haciéndolo y de paso me he quitado algún trasto de casa.
— Tienes que decirme cuanto te tengo que pagar.
— Anda ya, esto es un regalo.
— No, no, no, te lo tengo que pagar.
— Vale, ya me lo cobraré —ahí la mire a la cara y no sé que vio en mis ojos, pero se puso colorada.
Conectar el ordenador al equipo de música, fueron 5 minutos, le explique como usar el programa para reproducir música, crear listas de reproducción y los cuatro conceptos básicos que necesitaba, la verdad es que lo entendió muy rápido, y enseguida empezó a hacerse sus listas.
En pocos minutos ya empezó a sonar la música y a Mercedes se la veía encantada, como una niña con un juguete nuevo.
— Se oye muy bien, no se nota diferencia con los cds.
— Y puedes crearte la lista para el tiempo que quieras, no tendrás que tocar nada en toda la noche, lo pones en marcha y te despreocupas.
— Queda pendiente el pago, dime que te debo.
— Que pesada eres, ¿Sigues queriendo que te cobre?
— Sí, es lo justo.
Me acerqué a ella y la abracé por la cintura, pareció sorprendida pero no hizo intención de separarse.
— Puedo ser muy caro ¿Todavía quieres pagarme?
— Sí —Esto lo dijo en un susurro muy bajo.
Le sujete por la nuca y busque su boca con la mía, me recibió con ansia abriendo los labios y enroscando su lengua, baje las manos hasta aferrar su culo acariciando sus nalgas a través de la tela.
— Me va a gustar mucho cobrarte y ya que insistes en pagar me encargaré de que disfrutes tu pago.
Le subí el vestido despacio recreándome con lo que iba viendo hasta sacárselo por la cabeza, tenía un bonito cuerpo, pero su ropa interior no le hacía justicia, en un único movimiento bajé sus bragas hasta los tobillos y eché mano a su coño que me encontré empapado.
— Vaya, vaya parece que a Merceditas quiere más.
— ¡Merceditas necesita más!
La levante a pulso y la senté sobre la pequeña pila que había en el cuarto, cuando hundí la cabeza entre sus muslos se estremeció y empezó a darme golpes de cadera en la cara, estaba ansiosa y buscaba su placer.
— ¡Merce!, ¡Merce!, ¡MERCEEEEE!
Los gritos que llegaban desde el pub hicieron saltar a Mercedes que se metió el vestido rápidamente por la cabeza y se marchó corriendo. Y allí me quedé plantado con un calentón del carajo y el sabor del coño de Merce en la boca. Me lavé la cara en la pila y entonces vi que con las prisas no había recogido sus bragas, me hice un selfie oliéndolas y se lo envié con un texto — Me las quedo como intereses por el retraso en el pago, no te vas a librar.
Me asomé por la puerta entornada y vi a Mercedes hablando con un hombre, por la confianza que demostraba estaba claro que se conocían, él se marchó camino al cuarto de baño y aproveche para salir.
— ¿Quién es ese tipo?
— Un antiguo conocido, era muy amigo de mi marido, pero no me cae demasiado bien.
— Y eso ¿por qué?
— Es muy pesado y me mira de una forma que me pone nerviosa.
— Oye, pásame las invitaciones que Luisa las quiere repartir mañana.
Me dio un montón de tarjetas de invitación a la segunda copa, y ya me marché para casa.
Al día siguiente nada más llegar al gimnasio le di las tarjetas a Luisa para que las repartiera, ella tenía mucha más simpatía que yo y era mucho mejor como relaciones públicas, yo me quedé unas pocas para repartir mis mejores amigos.
Luisa entrenó poco, cada vez que la veía estaba hablando con unos o con otros y repartiendo tarjetas.
Esa tarde llegué el primero al pub, la música de los 80 sonaba suavemente en los altavoces, y el ambiente olía muy bien debía haber quemado algunas varillas de incienso, pero el mayor cambió era Mercedes, se había maquillado y vestido unos pantalones ajustados que realzaban su figura y un top que dejaba al aire su ombligo, estaba preciosa y muy atrayente.
— Wow vaya cambió has dado.
— ¿Te gusta? Luisa me ayudo a elegir algo de ropa, decía que así tendría mejor imagen en el pub.
— Pues tenía razón, estás desconocida.
— Mientras sea para bien, a ver como sale la noche.
— Bien, saldrá bien tú estate tranquila.
Pronto empezó a llegar más gente, primero llegaron Regina y su marido que parecía tan estirado como ella, saludaron pidieron sus bebidas y se sentaron en un rincón, no parecía tuviesen interés en confraternizar, Alfonso y Rafa llegaron juntos pidieron sus bebidas y se pusieron a hablar conmigo al poco rato se nos unió Alex, pero en cuanto vio entrar a Vela desapareció y se marchó con ella.
El pub se fue animando, poco a poco siguió llegando gente, la que me sorprendió fue Toñi, no pensaba que se animase a venir, llevaba un vestido largo abotonado hasta el cuello y llegó sola. Se fueron formando grupos y corrillos y la gente parecía pasarlo muy bien.
Luisa llegó como un torbellino, repartiendo saludos a todos, cuando paso a mi lado me guiñó un ojo y pasó al otro lado de la barra a ayudar a Mercedes. Entonces me di cuenta de que las dos se habían vestido igual, llevaban la misma ropa pero en colores inversos, blanco y negro para Mercedes y negro y blanco para Luisa, hacían una pareja espectacular.
Yo lo estaba pasando bien, una noche de amigos sin complicaciones, mirábamos, opinábamos y arreglábamos el mundo entre copa y copa, pero nunca se sabe cuando juntas tanta gente las historias que pueden surgir, en un momento dado Rafa se despidió diciendo que iba a tomar un rato el fresco y cuando salió a la calle nunca imaginamos lo que iba a pasar.
Rafa ya estaba un poco agobiado, aunque el ambiente era bueno y el local estaba bien ventilado, le apetecía respirar el aire de la calle y estirar un poco las piernas, se disculpó con los demás y salió, empezó a andar y al llegar al primer cruce giró a la derecha, era una calle bastante más estrecha y poco frecuentada, no se veía a nadie. Un poco más adelante había una obra y le pareció ver una figura encorvada y escondida detrás de un contenedor, se acercó andando despacio y sin hacer ruido hasta tener una panorámica mejor, la figura encorvada era una mujer y estaba con las medias y las bragas bajadas mientras se tocaba el coño y miraba por una rendija de la valla que rodeaba las obras, si aguzabas el oído se escuchaban gemidos apagados. Debía haber una pareja follando oculta tras la valla y la mirona se estaba haciendo una paja a su salud, Rafa no se pudo controlar y sacó el móvil para empezar a grabarla. Ella se movió ligeramente y su cara mejor iluminada le permitió reconocerla, ¡¡Era Toñi la mojigata del gimnasio, la que siempre iba tapada hasta el cuello!!. La mala suerte fue que al moverse ella también le vio.
— Oooooh, me estás grabando
— Sigue, sigue por mi no te cortes que está quedándome un vídeo chulísimo.
— Y seguro se lo enseñarás a todos tus amigotes.
— Tranquila guapa que es para mí uso exclusivo jejejeje.
— Y lo querrás publicar en internet para que me vea todo el mundo.
— Que no señora que yo no hago esas cosas.
— Eres un delincuente, lo usarás para chantajearme.
— A ver que ya se está pasando sin insultar, ¡eh!
— Me obligarás a hacer todo lo que quieras y no podré negarme.
— Mire señora si tan mal se siente lo borro y en paz.
— Me forzarás a obedecerte y me convertirás en tu esclava.
— Madre mía, que exagerada, ¿está usted un poco loca no?
— Tendré que vivir sometida a los caprichos de un pervertido sin poder decírselo a nadie y sin poder decir que no.
— Usted ha visto muchas películas me parece a mí, ya estoy empezando a enfadarme.
— Ooooohhh, vas a hacer de mi tu puta, para cumplir todas tus fantasías.
En ese momento el cerebro de Rafa hizo “CLICK” y se dio cuenta de dos cosas, de lo que le estaba diciendo ella en realidad y además que no había dejado de masturbarse en ningún momento. Apagó el móvil y se acercó.
— Ya que vas a ser mi puta, sólo te tocarás si yo quiero o sea que ya estás parando.
Ella sacó la mano de sus bragas mirando al suelo, Rafa no perdió el tiempo y ocupó su lugar sobándole el coño sin ningún miramiento.
— Calentito y mojado lo tienes, tan puritana que parecías y no eres más que una guarrilla.
— Oooohhhh, no me digas eso, yo soy una mujer muy decente.
— Ya noto con cuanta decencia te frotas con mi mano jejeje, pero no te preocupes que eso lo vamos a arreglar rápido, vete a recoger el bolso y después vuelve para acá, mi coche es el Ford rojo que está aparcado en la esquina, te estaré esperando, por tu propio bien no me hagas esperar.
— Sí, sí no te enfades conmigo por favor.
Se marchó presurosa al interior del pub, Rafa se encaminó a su coche con paso tranquilo y el corazón acelerado, se iba colocando el paquete inconscientemente, cuando llegó al coche no pudo evitar mandar un mensaje al grupo de wasap.
— ¡¡¡HOY FOLLO, HOY FOLLO!!!
— Sí claro y mañana ¡FATATAS!, Juasss.
— Calla capullo, y si supierais con quién ibais a quedaros a cuadros.
— Cuenta, cuenta.
— Se dice el pecador pero no la pecadora  y ahora os dejo que tengo que cumplir.
Ya había visto acercarse a Toñi por el retrovisor, venía un tanto apurada y con paso acelerado, bajó la ventanilla para que le pudiese oír.
— Has tardado mucho, no me gusta esperar.
— Perdón he ido todo lo rápido que he podido.
— No subas al coche, antes quítate las medias y las bragas.
— Oooooohhh no puedo hacer eso me van a ver.
— Ya estás tardando, no me hagas salir del coche y quitártelas yo.
— Voy, voy.
Apurada y mirando a todos lados, se quitó los zapatos, los pantys fue lo peor con las prisas y el apuro casi se cae y se tuvo que agarrar al coche cuando las tenía por las rodillas, las bragas salieron mucho más rápido y se metió en el coche totalmente colorada.
— Súbete el vestido hasta la cintura que nos vamos.
— Pero me verán si hago eso, me da mucha vergüenza.
— Ya me has enfadado por tener que esperarte, ¿Quieres enfadarme más?
— No, no.
Se subió el vestido y se abrochó el cinturón, Rafa arrancó y empezó a circular, el problema es que no llevaba casi dinero y la visa la tenía ya bastante exprimida, no le apetecía pagar un hotel, tenía que pensar un sitio discreto.
— ¿Dónde me vas a llevar?
— Estoy pensándolo zorra.
— Oooohhh eres capaz de obligarme a hacer cualquier cosa en mitad del campo, dónde nadie pueda ayudarme.
Cuando Rafa escuchó eso, ya supo donde tenía que ir, en pocos minutos el coche abandonaba la ciudad, las casas se fueron haciendo cada vez más escasas, al final cogió un desvío de tierra y en pocos minutos se detuvo en una zona boscosa.
— Baja del coche.
— Lo que tú me digas.
— Quítate la ropa, que se vea lo que tanto escondes.
Toñi se sacó el vestido por la cabeza y lo echó dentro del coche, se desabrochó el sujetador que siguió el mismo camino y se quedó esperando con las manos tapándose las tetas.
— Quita las manos que te vea entera.
Rafa empezó a dar vueltas lentamente a su alrededor, observándola a su gusto, estaba un poco gordita, pero eso a Rafa le complacía, buenas tetas y un culo grande y redondo como a él le gustaba, una palmada en el culo, un pellizco en un pezón, una caricia en el cuello la fue toqueteando mientras seguía inspeccionándola, finalmente se colocó a su espalda y empezó a acariciarle el coño.
— Estás bastante buena, pero para ser mi puta tendrás que arreglarte este coñito tan peludo, ¿Entendiste?
— Haré lo que me mandes, me lo recortaré como me digas.
— Así me gusta, pero antes me enfadaste y tienes que recibir tu castigo.
Le agarró por la mano y la llevó hasta el árbol más próximo.
— Apoya las manos en el tronco e inclínate hacia delante.
La colocó a su gusto, en esa postura el culo era una auténtica provocación que destacaba blanco y redondo bajo la luz de la luna.
Rafa se sacó el cinturón con calma, lo deslizó por su espalda lentamente y lo sujetó firmemente por la hebilla. El primer azote fue de tanteo no demasiado fuerte, pero en el silencio de la noche sonó como un disparo, ella se estremeció, los siguientes fueron subiendo en intensidad centrándose en el culo y la parte superior de los muslos que pronto fueron tomando un intenso color rojo. Toñi se estremecía con cada correazo, pero no se quejaba, de hecho, suspiraba cada vez que el cuero tocaba su piel.
Rafa acarició la piel enrojecida disfrutando del calor que desprendía, deslizando la punta de los dedos por sus nalgas, su mano alcanzó el coño y lo encontró húmedo.
— Parece que aguantas bien tu castigo, pero ahora quiero algo más de ti.
La separó del árbol y la obligó a ponerse de rodillas. Ella notó cada una de las pequeñas piedras del suelo clavándosele, y al momento una polla oscilando delante de su cara.
— Chúpamela, pónmela bien dura para cuando te folle.
Puso cara de asco, pero se la fue metiendo en la boca, parecía que quería notar en sus labios cada vena y cada pliegue, cuando más de media polla había entrado en su boca se puso a chupar moviendo la cabeza adelante y atrás. Rafa no pudo más que disfrutar de la mamada apoyándole las manos en la cabeza para marcarle el ritmo. Cuando sintió que no podría aguantar más la cogió por el pelo y la arrastró hacia el coche. La tiró sobre el capó y se la metió de un solo empujón.
— Aaaahhhh estás abusando de mí.
— Cállate y disfruta puta, se nota lo que te gusta tenerla dentro.
— Noooooooo.
Rafa notó como ella se corría mientras lo negaba, y desmontándola se pajeo furiosamente frente a su cara, cuando se corrió lo hizo directamente en su frente y el semen chorreó por la cara de Toñi, en ese momento sacó el móvil y le hizo una fotografía.
— Ale, esta para mi colección particular.
— Eres un pervertido, yo soy una pobre mujer indefensa que vive sola, seguro que estás pensando en pedirme unas llaves de mi casa, para venir a abusar de mí a tu antojo.
La mirada lujuriosa que tenía ella le hizo pensar que de pobre mujer indefensa tenía poco, pero desde luego no iba a perder esa oportunidad.
Rafa y Toñi habían sido los primeros en marcharse, pero a unos pocos kilómetros la fiesta no se había detenido, a saber cuántas historias continuaban sucediendo en ese mismo momento.


Licencia de Creative Commons

Fiesta y Sorpresa es un relato escrito por Ender publicado el 09-10-2021 03:41:18 y bajo licencia de Creative Commons.

 

 

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