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Dominado y con orgasmo arruinado
Escrito por dereck

Hoy será una noche diferente. Aún resuenan en tu cabeza esas palabras. Cuando ella, tu amada sumisa, te lo dijo tu imaginación voló. Acostumbrado a someterla, atarla, y gozar de ella a tu antojo, ¿Qué se propondría? ¿Quizás una sesión en una de aquellas mazmorras de alquiler? ¿Algún juguete nuevo? Pero lo último que esperabas es verte en esta situación.

Con los brazos esposados al cabecero de la cama. Totalmente desnudo y los tobillos igualmente sujetos a los extremos, las piernas abiertas dejando expuesto toda tu virilidad. ¿Cuántas veces la has tenido a ella así? Pero jamás esperarte verte así, totalmente a merced de sus caprichos.

Sorprendentemente la situación te excita y prueba de ello es que tu polla apunta al cielo, firme. Ya te la estas imaginando, con su maravillosa figura, sus preciosos ojos de color miel, su larga cabellera negra y sus pequeños pero firmes pechos botando mientras te cabalga sin freno toda la noche, mientras te la chupa saboreando todos tus fluidos. Porque no esperas otra cosa de tu fiel sumisa mas que darte placer.

Pero los minutos pasan. ¿han sido 5, o 20? Empiezas a notar las articulaciones dormidas. La frustración da paso a la ira y la ira al desespero. Has gritado varias veces su nombre y no ha aparecido. Poco a poco vas cediendo, tu polla ya dormita en reposo y por primera vez sientes lo que es estar completamente a merced de otra persona. Cuando ya se te pasa por la cabeza gritar, esta vez suplicando, la puerta se abre.

Ella sonríe con una mueca de travesura. Sus largas piernas están enfundadas en unas medias y tan solo lleva puesto un minúsculo tanga negro que deja poco a la imaginación. Avanza hacia la cama y sus dedos acarician la planta de tu pie. Avanza despacio dejando que sus uñas se arrastren por tu piel, subiendo por tus gemelos, por tu rodilla. Notas como sus uñas se clavan y probablemente estén dejando un surco rosado por donde pasan. Gruñes un poco mientras siguen arañando la piel por rus muslos pero antes de decir nada, su mano ya se a posado en tu pene. Masajea tus huevos y tu flácido pene como si amasara el pan y sus caricias pronto logran devolver tu hombría a su máximo esplendor. Sonríe satisfecha. Se inclina un poco y besa tiernamente la punta de tu pene.

Se tumba sobre ti, sus pechos se oprimen en tu cuerpo, notas su pelvis sobre tu pene, te rodea la cabeza con sus brazos y te besa. Es un beso duro, su lengua penetra con fuerza en tu boca violándola, llegando hasta la garganta sin retroceder. Se desata una guerra en vuestras bocas con mordiscos y saliva, con vuestras lenguas dándolo todo. Y cuando comienza a faltarte el aire ella se retira, a tan solo unos centímetros de tu boca, en la cual aun ella deja caer un pequeño rio de babas. Ese beso tan obsceno aun te pone mas caliente.

Ella se pone en pie, cada pierna a un lado de tu cuello. Acostumbrado a tener arrodillada, nunca la has visto desde esta posición, elevándose sobre ti como una diosa. Y ella, con tranquilidad, desliza su tanga por las piernas, dejando al descubierto su sexo perfectamente depilado.

Baja y te besa nuevamente, esta vez es un beso rápido que te deja unos instantes fuera de juego, momento que aprovecha para introducir su tanga en tu boca y sellarla con cinta. Tiras de los brazos sin recordar que estás esposado y protestas, pero de tu boca solo salen unos insignificantes gemidos.

Ella se coloca, sentada, junto a tu cintura. Utiliza sus dedos índice y pulgar para apartar la piel de tu pene dejando el glande completamente al descubierto. No puedes evitar lanzar un profundo suspiro de placer. Hasta que notas la presión, sus dedos toman el capullo y lo aprietan ahogándolo. Gimes entre furioso y algo dolorido, un dolor que se mezcla con placer. Ella afloja la presión y vuelve una vez mas a estrujarlo levemente. Lo vuelve a soltar solo para volver a apretarlo, esta vez un poco mas fuerte, mas intenso. Su tortura se alarga durante minutos en donde la mezcla de sensaciones te vuelve loco, si bien poco a poco vas notando el glande mas castigado.

Ella sonríe satisfecha con su juguete. Escupe sobre el pene copiosamente. Y comienza a deslizar la yema de su dedo índice a lo largo del tronco del pene, mojándolo con su saliva para que deslice mejor. En algunas pasadas araña dulcemente con su uña. Arriba y abajo. Con la otra mano, agarra el glande para dejar el pene bien recto hacia el techo, facilitando el deslizar su dedo por toda la base.

Esas caricias te vuelven loco, suspiras de placer y esperas ansioso a que agarre con fuerza el pene y lo masturbe… pero no llega. Pasan los minutos y ella se dedica a jugar con el pene, acariciándolo con dulzura. Hace rato que ya está húmedo de tus propios fluidos, pero ella te niega el placer, y con el tiempo esas caricias son una tortura de ansiedad. Tiras de tus cadenas y gruñes, y eso solo parece hacerla feliz. Ignorando tus suplicas, ella sigue acariciando el pene con total tranquilidad, su dedo sigue subiendo y bajando. Pero ahora además, se agacha. Su pelo cubre tu cuerpo y la puntita de su lengua acaricia tu glande, trazando pequeños círculos. Darías lo que fuera para que te la comiera, porque te masturbara, pero ella se mantiene con sus suaves y frustrantes caricias.

Notas tu pene muy caliente, muy lubricado pero sin poder hacer nada, y ella parece satisfecha y de golpe para. Y se marcha para sentarse en una silla en una esquina del cuarto, fuera de tu campo de visión donde parece ponerse a leer una revista despreocupadamente. Gruñes con fuerza y tiras de las esposas para tratar de llamar su atención pero solo logras agotarte hasta que finalmente te rindes. No sabes cuanto tiempo llevas así, notas tu pene doblegarse y encogerse hasta su tamaño casi normal. No la ves venir, pero en ese momento ella vuelve a aparecer, agarra tu pene con fuerza y comienza a masturbarlo con violencia. Es una paja brutal y en pocos instantes, aun excitado por los masajes anteriores, estas empalmado y lubricando. Por fin vas a tener tu recompensa pero en ese momento ella, que conoce perfectamente tu cuerpo, suelta tu polla para tu frustración.

Vuelve a ponerse en pie. Otra vez como una diosa, ahora comienzas a entender lo que es estar a merced de alguien. Esta vez su pie se coloca sobre tu pene y poco a poco va aplastándolo contra tu estómago. No lo frota, solo lo presiona. Pero cuando lo levanta y hace lo mismo con tus huevos sientes un momento de pánico, ella los estruja contra el colchón, justo para que no duelan pero suficiente para tener esa sensación de incomodidad. Levanta su pie y sientes una punzada cuando te da un suave puntapié en el pene.

Ahora ella se arrodilla frente a tu cara, oyes su voz susurrarte mientras aun tratas de retorcerte para frotarte tu dolorido pene sin poder llegar a él de ninguna de las formas. “primero yo”

De un tirón arranca la cinta y te saca el tanga de la boca. Apenas tienes unos segundos para respirar cuando te atrapa del pelo forzando tu cuello a levantar la cabeza y pega su coño chorreante a tu boca. Siempre te a gustado lamerla, hacer que se corriese a tu ritmo mientras la tenias atada. Ahora es ella la que te utiliza, frotándose en tu boca mientras sacas tu lengua y lames como un perrito. Estas tan ansioso y desesperado por correrte, que pones todo tu empeño en ofrecerle una buena comida de coño, la follas con la lengua y notas como le gusta. De golpe se da la vuelta dejándose caer sobre tu cara, con su coño en tu boca, llenándote de sus fluidos vaginales. Un cálido escalofrío te recorre cuando notas sus dedos nuevamente jugar con tu glande y ese roce te activa, sacando tu lengua y follando su coño ávidamente. Ella se levanta un poco, te permite coger aire y vuelve a sentarse asfixiándote y follándose tu cara. Aguantas sus embestida, sudas, coges el poco aire que te cede y sigues comiendo, inundado en sus líquidos, notando su placer y suplicando porque ella te conceda de una vez el tuyo. Notas su orgasmo en tu boca y sus gemidos de placer mientras agarra con su mano el tronco de tu polla y la estrangula. No puedes gemir con su coño cubriéndote la cara, solo puedes soportar como estrangula tu pene y esperas porque acabe su orgasmo.

Por fin ella se levanta y aprovechas para respirar, no te das cuenta como te vuelve a meter en la boca el tanga y sellarla. Miras con desespero, ella vuelve a acariciar tu pene suavemente, deslizando sus dedos. Y se marcha.

En esta ocasión solo tarda unos instantes, no has visto lo que trae pero pronto te das cuenta. Unas pinzas, como las que tantas veces has usado en sus pezones, que ahora coloca en los tuyos sin delicadeza. No habías experimentado esta sensación nunca.

Sus dedos vuelven a deslizarse por la base de tu pene, apenas rozándolo con la uña, de arriba abajo, justo para mantenerlo erecto, húmedo.. pero sin la intensidad necesaria como para darte placer, para permitir que te corras. Ella no parece tener prisa, juguetea con tu tronco y en ocasiones lame el glande con su lengua. Lo que sería un sueño es ahora una agonía.

Ahora sientes como ella juguetea en tus huevos. Un cordel sedoso se desliza entre sus dedos, rodea tu piel y tensa la cuerda dándole un par de vueltas a tus huevos, dejándolos muy aprisionados, para dificultarte el correrte.

Ella se levanta, arrodillándose y coloca tu pene en la entrada de su vagina. Agarrando el tronco comienza a dibujar círculos en su entrada con tu pene. Se te acelera el pulso lamiendo ya tu merecido premio. Suspiras cuando notas como tu glande se hunde en su interior, pero no mas. Ella se mantiene asi, solo permitiendo la entrada a su coño de tu capullo. Da un manotazo a las pinzas regalándote un latigazo que te recorre todo el cuerpo. Y baja su culo dejando entrar un par de centímetros de tu pene. Aun se lleva unos pocos de minutos hasta que por fin todo tu pene queda en el interior de su ser. Notas su calor, sus jugos derramándose en tu cuerpo. Pero su sonrisa es triunfal y eso te escama.

Ella no se mueve, tan solo deja tu polla en su interior. Contrae sus paredes para que te sientas prisionero de su cuerpo. Y de entre las sabanas saca un vibrador que lo lleva a su vagina con lo que comienza a masturbarse. Te vuelves loco y tratas de embestirla, una vez, dos veces.. pero con tu pene aprisionado y su peso no logras nada, tan solo mas excitación, poner aun mas dura tu polla para su deleite. En algunos momentos se levanta y se sienta otorgándote una follada que se queda solo en ello. Y ella gime, masturbándose con el aparato, con tu pene en su interior y tu de testigo de un nuevo orgasmo que no tiene reparos en chillar.

Cuando por fin se queda satisfecha se levanta y desata tus huevos. Una vez mas comienza a acariciar tu pene con la yema de sus dedos, pasándolo suavemente por el tronco, lamiendo tu glande. Casi tienes ganas de llorar, de suplicar. Hasta que por fin comienza masturbarte con fuerzas, metiéndose tu polla hasta la garganta y regalándote una mamada brutal. Mueves tu pelvis al ritmo, te retuerces del placer que hasta ahora te había negado y por fin sientes que vas a estallar. Ella, que te conoce, que tantas y tantas veces a sentido tus corridas en su boca, se da cuenta y se aparta dejando a tu pene sin ningún roce. Te vuelves loco. Y en ese momento te da un manotazo en el pene. Ese último golpe logra que te corras. Un primer chorro de semen sale disparado cayendo mayor parte sobre tu cuerpo, tu estómago y tus muslos. Pero ella no sigue frotando tu polla, ni siquiera la toca. Y no tienes con que frotarte, con que mantener el orgasmo. Gruñes y te retuerces tratando de llegarte al pene sin modo alguno. Y sientes un segundo chorreón de semen salir disparado sin tener el pacer y el gozo que debían acompañarle.

Finalmente, con un orgasmo medio frustrado te dejas caer rendido y tu pene va encogiéndose. Ella se tumba a tu lado. Comienza a besarte el cuello, lamerte la oreja. Su mano vuelve a coger tu pene y comienza a acariciarlo con mano experta. Y sus palabras a tu oído hacen que te estremezcas “Déjame ponerte a punto otra vez cariño… la noche es larga y aun quiero jugar un buen rato contigo…”


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Dominado y con orgasmo arruinado es un relato escrito por dereck publicado el 21-09-2022 14:56:08 y bajo licencia de Creative Commons.

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