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Ama Carmen (capítulo 4)
Escrito por duq

CAPITULO 4

(se recomienda leer los anteriores)

Se miro una vez más y con el collar puesto se sentía humillado y ridículo, más sometido, que era de lo que él una y otra vez huía frente a su querida Carmen, pero todas esas sensaciones encontradas y contradictorias lejos de enojarlo, le excitaban.

Todo lo que él no se atrevía pero que de forma extraña deseaba sentía como ella le empujaba y era un camino que pese a ser duro no quería abandonar.

Estaba muy conjuntado con la tanga roja y el collar rojo, era obvio que rojo era el color preferido de Carmen, el solo deseaba gustarle a Carmen y para ello aunque no lo pareciese iba tratando de vencer limitaciones propias.

Volvió arriba y toco en la puerta.

- Puedes pasar cornudo, le dijo Carmen.

Te queda muy bien el collar, me gusta y espero que tú lo lleves a gusto, con deseo y por supuesto con placer ya que significa que me perteneces, que eres mío, aunque tu aun no hayas dado los pasos adecuados.

- Si Carmen, estoy bien, gracias, si a ti te gusta a mi también.

- Has recogido toda la ropa como te he dicho?

- Si Carmen, aquí la he puesto dijo señalando los sillones de su dormitorio.

- Huele y lame mi braga, Andrés, tu corneador, me ha puesto muy excitada, muy caliente y la he mojado entera.

El cogió la braga de Carmen, disfruto de su aroma y después la lamio saboreando su flujo de excitación.

- Quizás te gustaría oler y lamer el slip de Andrés, es posible Toni?, le dijo Carmen poniéndolo en un aprieto.

Le pillo de improviso y en ese momento nos había que decir, se quede por un instante bloqueado pero recordó la conversación con Carmen y lo que deseaba ella humillarlo con la polla de su nuevo amante, entonces decidió responderle a su amada lo que suponía que a ella le gustaría oír de su boca.

- Si Carmen, me gustaría.

- Pues humíllate ante él, pídeselo con educación, con respeto y quizás te lo permita, le dijo Carmen.

- Te importa Andrés si huelo tu slip?

- Se que sabes hacerlo mejor Toni, dijo Carmen dándole con el codo a Andrés para que estuviese callado, además cornudito si notas que esta húmedo el slip querrás lamerlo para saborear su leche, así que hazlo mejor ahora.

- Me gustaría oler y lamer tus slip Andrés, me permitirías hacerlo por favor.

- Eso está mucho mejor, sé que mi chico cuando quiere puede, dijo Carmen sonriendo.

- Claro Toni, puedes hacerlo pero deberás decirme si te gusta y lo que sientes.

Toni olio y lamio ese slip, era puro morbo y excitación lo que sentía, poder era lo que sentía Carmen en esos momentos.

- Gracias Andrés, me produce excitación y morbo haber hecho esto, ser humillado así y complacer a Carmen es para mí el mayor de los placeres.

- Esa mancha en la tanga te delata Toni, lo estas disfrutando aunque aún te niegues a ello, y de lo que ha provocado esa mancha hablaremos tranquilamente después a solas, porque no pensaras ni por un momento que puedes saltarte lo que tienes prohibido cuando quieras.

Dime, has cambiado de opinión respecto a lo que hemos hablado antes?

- No Carmen, lo siento mucho.

- Bien, acércate y besa mis pies, vamos.

Carmen ante la negativa de Toni se sintió contrariada y algo cabreada por lo que decidió darle una lección y le obligo a hacer algo que sabía no se podría negar y que lo humillaría aún más.

Toni se acercó y se arrodillo ante ella y le beso y lamio los pies como a ella le gustaba.

- Ahora de rodillas como estas, besa los pies de Andrés, tu corneador, agradécele que te haya permitido oler y lamer su slip, así como también agradécele que me esté follando, dándome este gran placer y por supuesto dale las gracias por los cuernos que te está poniendo.

Ahora sí que había puesto a Toni en un compromiso ya que no tuvo más remedio que besar los pies del amante de Carmen, su corneador y darle las gracias por follarse a Carmen y permitirle oler y saborear su slip.

- Muy bien Toni, lo haces bien cuando quieres, deberé aprender a motivarte mejor para obtener de ti todo lo que deseo.

Ahora ven aquí, ya sabes lo que hace un cornudo agradecido, lamer el coño de su Diosa, hazlo con el mío, quiero que lo dejes bien limpio de la corrida que nos acabamos de dar los dos, lo noto que está lleno así que chupa y traga todo, absolutamente todo, como sabes que me gusta y como yo sé que a ti te gusta también.

Ella se acercó al borde de la cama, abrió sus piernas y allí fue directo Toni a meter su lengua y lamer el coño de su amada, él estaba muy excitado con toda aquella situación y de sentir como Carmen le llevaba al límite le excitaba muchísimo, aunque seguía bloqueado y siendo incapaz de reconocérselo a sí mismo.

Se dio cuenta que el coño estaba lleno de semen pero pensó en Carmen y no quiso hacerle ascos por lo que metió su lengua y tragaba todo el placer de ambos amantes, el sabor era fuerte o al menos desconocido para él, la mezcla de flujo de Carmen con el semen de Andrés era de un sabor muy potente, era una masa densa y viscosa, pero esa humillación de tragar todo aquello, le tenía muy excitado, después de correrse sin tocarse y casi sin querer porque no pudo contenerse, después de manchar el tanga, ahora otra vez se le estaba poniendo dura y eso era algo muy especial en él, nunca la había pasado antes ya que después de una corrida necesitaba bastante tiempo para recuperarse.

Carmen gemía de la comida de coño que le estaba haciendo su cornudo y no paraba de acariciar la polla y huevos de Andrés que estaba relajado recuperándose.

- Cornudo, chupa y absorbe bien todo, comételo y no dejes nada, quiero mi coño bien limpio, le dijo Carmen.

- Si Carmen.

Y Toni siguió con lo suyo lamiendo y tragando, siempre le había gustado comerle el coño a Carmen, siempre había disfrutado mucho de ello, pero en esta ocasión esa mezcla de fluidos y la humillación que estaba recibiendo le hacían descubrir placeres nuevos y desconocidos para el hasta ahora.

- Has visto si me queda algo por atrás, le dijo Carmen indicando su culo, lame también por ahí para limpiar.

El obedeció y le lamio también su culo y la raja de su culo, que pese a que sabía que allí no habría nada de restos de sus corridas quería complacer a Carmen y obedecerla.

Ellos seguían medio recostados en la cama, Carmen acariciando la polla de Andrés y poniéndola cada vez más dura para un nuevo asalto y el con un brazo por encima de los hombros de ella llegando su mano justo a sus pechos que el acariciaba y le ponía los pezones duros.

- Mira bien como tiene ya la polla tu corneador para follarme otra vez Toni.

Dime, te ha gustado su leche? Tiene buen sabor?

- Ha sido una sensación extraña, pero no me ha resultado desagradable, junto con tus fluidos estaba sabroso.

- He visto que lo has tragado todo con deseo cornudo.

- Si Carmen, es que todo que me tiene muy excitado.

- Eso ya lo noto en el bulto de tu tanga.

Quizás ahora después te permita que te toques mientras le comes la polla a mi amante.

Él ya se quedó callado aquello aun le costaba mucho, hubiese dicho que si sin pensarlo por la posibilidad de poder hacerse una paja y disfrutar, pero sabía que luego meterse aquel miembro en la boca era algo que le iba a resultar muy duro.

Aquel silencio de Toni y que automáticamente bajara la cabeza sintiéndose sofocado supuso para Carmen un triunfo más, ya tenía dudas y eso haría más sencillo terminar de quebrar su voluntad y adueñarse de ella, que era lo que pretendía, además estaba muy encaprichada en verle comerse una polla y aquella polla era increíble.

- Retira las bebidas que nos has traído, pregunta si tu corneador desea algo más y vuelve enseguida que vamos a volver a follar y no quiero que te pierdas nada, le dijo Carmen.

- Si Carmen.

Andrés, deseas tomar algo más.

- Como que Andrés, ya le deberías de guardar más respeto, como se debe hacer con los superiores, dijo Carmen queriendo apretarle más, que es Andrés?

- Mi corneador Carmen, dijo el sabiendo lo que ella deseaba.

- Tu Señor Corneador para ti cornudo y así le trataras y te dirigirás a él a partir de ahora, como pretendes conseguir que te permita comerle la polla si no le tratas con respeto, es que no entiendes nada, pareces tonto, se muy cuidadoso con el trato, ya sabes que me gusta y valoro mucho la educación y el respeto hacia los roles de cada cual y él tiene un rol superior a ti por lo que debes tenerlo en consideración a la hora de darle el trato que merece, empieza otra vez, vamos.

La polla de Andrés se puso dura a tope y la de Toni también, aquello funcionaba, todos deseaban que Carmen fuese más directa, más severa, más clara en sus deseos y más dura en sus expresiones, nadie quería que ella se cortase, querían más.

- Mi Señor Corneador, deseas tomar algo más por favor.

- Se puede mejorar aún más pero está bien cornudo, le dijo Carmen.

- Me apetece una cerveza bien fresca cornudo y trae algo para picar.

Toni salió de la habitación con su polla dura y que casi se salía por su tanga, no es que su polla fuese grande, es que la tanga era minúscula.

Carmen se quedó con Andrés besándose, le comió la polla un rato y después se subió de nuevo a él clavándose la polla en su coño, ambos andaban como locos, ella sentada encima de él y el acariciando las hermosas tetas de su amante sin dejar de follar.

Toni llego a la puerta y dio dos toques como debía, Carmen de nuevo lo escucho pero quiso que permaneciese ahí con la bandeja y la cerveza admirando como se follaban a su amada Carmen, sabiendo que Toni no se perdería nada se echaba hacia delante dejando ver su precioso culo con la polla de su amante entrando y saliendo de su coño, a su vez ofrecía sus tetas para que Andrés se las besase y lamiese.

- Puedes pasar cornudo, le dijo Carmen.

- Gracias Carmen.

- Donde desea mi Señor Corneador que le sirva la cerveza?

- Déjala donde mismo dejaste la anterior, ahora beberé, le respondió Andrés más centrado en el polvo que estaba echando.

- Le he traído también unas almendras saladas para acompañar Señor.

- Gracias cornudo, déjalo ahí.

Carmen presenciaba la escena y se sentía satisfecha y con mucho poder, intuía que tenía a Toni donde quería, entregado y sometido, aunque era obvio que para todo lo que ella quería aún faltaba mucho.

Sintiendo aquella polla moverse dentro de ella dándole un inmenso placer, observo como Toni muy sumiso y servicial dejaba la cerveza donde la había dicho Andrés, también dejaba cuidadosamente las almendras y la bandeja la dejaba junto a la silla, aquel tanga le sentaba bien, su culo era más que apetecible, algún diría lo follaria con su arnés pensó y al darse la vuelta sonrió al ver la tremenda erección que tenía su cornudo, aquello le estaba gustando y ella tenía que aprovechar el momento.

- Ven aquí cornudo, le dijo.

Él se acercó al lateral de la cama y ella sin dejar de clavarse en la polla de su amante le agarro del collar y le dio un apasionado beso en la boca que casi provoco que él se corriera.

Puso después su boca junto a la oreja de Toni.

- Me tienes loca de excitada de cómo te estas portando, estoy muy contenta contigo, pero te quiero más sumiso, más humillado y más entregado.

Volvió a darle otro beso en la boca y soltó su mano del collar de su cornudo.

En ese momento ella se levantó un poco más y la polla de Andrés se salió de su coño con ese movimiento.

Ella sin sorprenderse y mirando fijamente a los ojos a Toni le dijo.

- Parece que la polla de tu corneador se ha salido de mi coño, cógela y vuelve a metérmela, vamos!

Aquello a Toni le pillo de improviso y no le dio tiempo a pensar, se agacho un poco, se puso a la espalda de Carmen y cogió con su mano la polla de Andrés para metérsela otra vez en el coño de Carmen, ella una que vez que la sintió dentro con una sonrisa empezó de nuevo a cabalgarlo.

Toni se había quedado parado como sin saber muy bien lo que acababa de hacer cogiendo la polla de Andrés, salió de sus pensamientos con la voz de ella.

- Este cabron empuja con tanta fuerza y me da tanto gusto que a veces se sale la polla, aunque sea muy grande, así que quédate por aquí por si tienes que ayudarme a que me la meta otra vez.

- Si Carmen, dijo el.

- Has visto que dura la tiene y lo hermosa que es cornudo?, le volvió a preguntar Carmen para llevarlo al límite.

- Si Carmen, sí que la tiene dura y sí que es gorda y grande.

Entonces ella sonriendo hizo el mismo movimiento y la polla se salió.

- Vaya, otra vez se ha salido, vamos cornudo cógela y métemela.

- Si Carmen, dijo el dispuesto y ya sin dudar cuando fue a ponerse a la espalda de Carmen para coger mejor la polla.

- Ahora cuando se la cojas cornudo, pajeala un poco así entrara mejor.

El no dijo nada pero ya con la polla en la mano la acaricio un poco y se la pajeo unos instantes, aquello era mucho para él, enseguida se la metió a Carmen en el coño y ellos siguieron follando.

Carmen mientras se besaba con Andrés le susurro algo al oído, y entonces pararon y fueron a cambiar de posición, él se puso en el borde de la cama con las piernas fuera apoyadas en el suelo y ella se sentó clavándose la polla pero mirando a Toni, ahora la espalda de Carmen era lo que veía Andrés, así estuvieron follando un rato y entonces Carmen llamo a Toni.

- Mete la lengua, chúpame y lámeme el clítoris quiero correrme con su polla dentro y tu lengua dándome gusto en el clítoris.

Toni en ese momento se excito aún más pues vio que Carmen lo deseaba a él para su orgasmo, así que se arrodillo entre las piernas de Andrés y acerco su cara a aquella polla que entraba y salía del coño de Carmen y al clítoris que el debía de lamer y chupar.

Carmen era una mujer multiorgásmica, su clítoris era grande, como una polla muy pequeñita muy sensible a recibir atenciones, cuando se lo chupaban bien se ponía erecto y aquella pepita carnosa y blanca salía para el placer su dueña.

El con sumo cuidado lamia y chupaba su clítoris aunque esa enorme polla lo rozase sus labios en sus movimientos de entrada y salida.

Carmen que tenía muy buena visión de la cabeza de Toni le agarro del pelo, le subió la cabeza y le dio dos bofetones fuertes, él no los esperaba.

- Si te digo que me chupes el clítoris es para que me des gusto y placer, no para que estes tonteando con tu boca ahí, espabila!, le dijo en tono más fuerte y fijándose que un fino hilito brillante de preseminal salía por el tanga.

Le soltó el pelo y le empujo la cabeza hacia su coño, el saco la lengua y ya sin pensar y sin tener ese cuidado por la polla empezó a lamer el clítoris de Carmen y a la vez como no podía evitarlo el tronco de la polla de Andrés.

Los amantes notaron esa lengua y a ambos les gusto mucho esa lamida que sentían en cada empujón de la polla para entrar al coño.

- Me encanta cornudo, que gusto me estas dando, me tienes muy excitado y a punto de explotar, dijo Andrés.

- Gracias Señor Corneador.

- Es cierto que nos estas dando mucho gusto cornudo, a mi también y eso me agrada especialmente.

Andrés que estaba a punto de correrse se dio media vuelta y poniéndose encima de Carmen se la metió y así podía empujar como él quería para explotar en otra tremendo orgasmo y vaciándose de nuevo en el coño de Carmen.

Ambos se quedaron tumbados en la cama recuperando el aliento hasta que Carmen se sentó en el borde de la cama y le indico a Toni que la lamiese y limpiase como antes.

Él se puso a lamer y a tragar las corridas de los dos como le había ordenado Carmen y ella le miraba llena de satisfacción.

- Sigue estando buena la leche de tu corneador?, le dijo ella.

- Si Carmen, esta buena.

- Me alegro mucho que te guste porque a partir de ahora formara parte de tu dieta.

Supongo que tu lengua llego hasta sus pelotas, no?

Las lamiste?

- Si, con los movimientos de follar mi lengua lo recorrido todo, sí que se las lamí.

- Te gusto?

- No sabría que decirte, el momento fue lo excitante Carmen.

- Y las hostias que tengo que darte, no creas que no lo percibo todo cornudo.

- Eso también Carmen.

- Bueno, tú ya has comido con las corridas que has tragado pero nosotros no, que te apetece para pedir y que nos traigan a casa Andrés, asiático, italiano, chino.

- A mí me da igual Carmen, una pizza o un chino está bien, elige tú, a mí me valen las dos cosas, lo que si quisiera ahora si es posible es darme una ducha.

- Vale, Toni, acompáñalo al aseo, mira a ver si necesita algo o desea algo, también le traes un albornoz tuyo para que se seque y se lo ponga para comer.

Le acompaño al aseo del dormitorio, le indico donde estaban el gel, champú y lo que pudiese necesitar, le pregunto si deseaba algo y fue a su propio dormitorio a traerle unas toallas y un albornoz, al salir Carmen estaba en pie encendiendo un pitillo.

Al volver no se dio cuenta y paso al dormitorio con las toallas y el albornoz, Carmen lo miró fijamente y le dijo.

- Ve y deja eso en el aseo para tu corneador y vuelves aquí inmediatamente.

El tono de voz de Carmen le hizo ver que había cometido un fallo y fue en ese momento cuando se dio cuenta de que había entrado al dormitorio de Carmen sin pedir permiso y eso era algo que tenía totalmente prohibido.

Volvió del aseo con temor en el rostro y se puso frente a Carmen.

- Ponte de rodillas y no digas nada.

Él se puso de rodillas y fue a besar los pies de Carmen, una patada de ella le dio a entender que debía estar quieto.

- Esto no es ningún juego, esto no es para que tú te excites, esta es la manera en la que deseo vivir, es mi forma de vida a partir de ahora y en mi vida solo existen mis normas, mis reglas, si no eres capaz de aprender de una manera, aprenderás de otra, pero aprenderás, te lo aseguro.

En ese momento le agarro por el pelo y comenzó a darle hostias en la cara, después cambio de mano y le dio con la otra en la otra mejilla, Carmen no se cortó y dio fuerte, aquello había que corregirlo como fuese y una buena amiga Domina ya le había dicho que corregir carácter y voluntades requiere disciplina, así que le dio bastante fuerte, no sabe las que fueron pero su cara quedo muy enrojecida, de sus ojos brotaban unas lágrimas enormes y hasta la mano de Carmen estaba dolida.

Mirándole a los ojos directamente Carmen le dijo.

- Ahora después te daré lo que mereces con la fusta, así la probaras, de momento vete abajo a la cocina, pide al chino lo que sabes que me gusta para dos, tu no comerás, que no falte comida, si no te queda dinero de la compra dímelo, lo preparas todo para servírnoslo en el comedor, pero en la mesa pequeña junto al balcón y después de comer hablaremos de todo, ya que debes reflexionar y mucho, no te voy a admitir más torpezas o dudas estúpidas e infantiles, entendido?

O estas o no estas en mi vida, no hay más.

- Si Carmen, entendido y perdóname, fue sin darme cuenta.

- Calla, no digas nada más, solo piensa donde quieres estar aquí o fuera de aquí, si es aquí son mis reglas y mis normas, sin que las cuestiones o sin que te apetezca o no cumplirlas, yo ordeno y tu obedeces, así de simple.

- Si Carmen.

- Antes de irte espera, Carmen fue a un armario saco la bolsa con las bragas que había comprado para él y le dio una, era un tanga rosa de hilo por el culo, ve a mi estudio, te quitas esa que llevas y la dejas allí que luego hablaremos sobre eso y te pones esta, no puedes ir por ahí con el tanga todo húmedo y manchado de haberte corrido como una perra en celo, entendido?

- Si Carmen, entendido.

Aquella tanga rosa le parecía ridícula y que iría ridículo pero era lo que ella quería, humillarlo y él lo deseaba o más bien deseaba complacer a Carmen sin importar lo que el tuviese que asumir.

- Ve y haz lo que te he dicho, antes tráeme un martini como sabes que me gusta, pero después de haberte cambiado.

- Si Carmen.

Al decir ese sí, Toni ya casi vencido hizo algo que Carmen deseaba que aprendiese y que hiciese siempre de forma natural, bajo su cabeza y beso sus pies, ese acto para Carmen era la entrega, el reconocimiento de la adoración por la Dueña, la humillación ante ella y era el agradecimiento, aquello le gustó mucho a Carmen, aun le dio más poder y sintió que sus deseos se cumplían.

En ese momento Andrés salió de la ducha, se puso el albornoz y aunque no se había enterado de nada de lo que había sucedido al ver la cara de Carmen terminándose el pitillo, le dijo.

- Todo bien?

- Si, todo bien, bueno más que bien, genial, le dijo ella acercándose a él y dándole un beso en la boca.

- Yo me lo estoy pasando fantásticamente bien Carmen, tú eres una tía genial y me encanta follar contigo, el rollo que llevas con tu chico es cosa vuestra y espero que tu también lo estes pasando bien y que repitamos muchas veces.

- Lo haremos Andrés, tranquilo, yo he conectado contigo desde el principio y me encanta follar contigo, ni que decir tiene que me lo estoy pasando bomba, ya no se ni las veces que me he corrido y no te preocupes que quiero que me sigas follando mucho tiempo.

En ese momento que ellos charlaban de pie en el centro del dormitorio llego Toni y aunque la puerta estaba abierta como siempre, dio dos toques solicitando permiso para entrar, venia con la bebida que Carmen le había pedido.

- Puedes pasar cornudo, le dijo ella.

El paso y le ofreció la bebida a ella, ella cogió el vaso le dio un sorbo y dio su aprobación de cómo estaba hecho el martini.

Ella dirigió su mirada a él y entonces él se dio cuenta.

- Perdón Señor Corneador, deseas tomar algo hasta que llegue su comida?

- Tráeme lo mismo que a ella.

- Ahora mismo Señor Corneador.

Se retiro y fue a preparar la bebida para Andrés.

Carmen se metió a la ducha y mientras ella estaba dentro Toni llego con la bebida, dio dos toques a la puerta y en esta ocasión Andrés salió hasta la puerta y cogió la bebida, él se disculpó diciendo que debía preparar la mesa para la comida y se fue hacia la cocina.

Carmen salió de la ducha secándose con su albornoz, al ver a Andrés bebiendo su copa, le pregunto.

- Te la ha servido ya?

- Si, vino hace un momento a traérmela y se fue a preparar la mesa para la comida.

- Pero ha llamado a la puerta?

- Si ha llamado y se ha esperado en la puerta, pero he salido yo a cogerle la copa.

Creo que lo ha hecho todo bien Carmen, no te preocupes.

- He de estar atenta Andrés, quizás tu no lo entiendas pero mi chico está en pleno proceso de aprendizaje, por eso no puedo pasarle ninguna, es importante y por eso lo fuerzo a obedecerme y a que tenga las relaciones sexuales que yo quiera con quien yo quiera, me encantaría que te comiera la polla, pero no sé si hoy lo conseguiré, avanza mucho pero aún le cuesta reconocerse como el perro sumiso que es.

- Pues que yo haya visto se ha corrido las mismas veces que yo, es decir dos y el sin haberse tocado, dijo Andrés.

- Si, lo sé, he me dado cuenta y por eso ahora después le castigare, quizás no en tu presencia para que la humillación que reciba no sea demasiada, pero tendrá su castigo.

Se cogieron de la mano y bajaron al comedor, allí se sentaron a saborear su bebida y cuando llamaron al timbre intuyeron que sería el encargo de su comida, Toni se la llevo a la cocina y allí preparo todo en platos y la fue sirviendo en la mesa que Carmen le había indicado, cuando terminaron le dijeron al cornudo que preparase dos cafés y que se los llevase al salón que estarían allí descansando un poco.

- Recoge todo esto y déjalo todo limpio Toni, puedes comer lo que ha sobrado siempre y cuando lo agradezcas, ya que todo lo que recibes es un regalo y eres poco agradecido.

Él iba a ponerse de rodillas pero ella lo paro.

- No solo a mi debes agradecer y no ahora, cuando nos sirvas el café debes mostrar tu agradecimiento a los dos.

- Si Carmen.

Ella se fue hacia el salón, él se quedó recogiendo todo lo de la comida y dejándolo todo como su amada Carmen le gustaba y quería.

Allí en el salón, en el sofá estaba Andrés esperándola, estaba cómodamente en el sofá, ella llego y se sentó junto a él para darle unos besos y dedicarle unas caricias.

- Te apetece descansar un rato Andrés, le dijo ella.

- Si, estaba aquí que casi me dormía, pero en cinco minutos estoy como nuevo.

- Tranquilo, tenemos tiempo, ahora te dejare un rato por si quieres echar una cabezada y después sí que me apetece otro polvo por lo menos.

- Lo tendrás preciosa, le dijo el.

Allí estaban besándose cuando llego Toni, se puso ante ellos y se arrodillo delante de ella, bajo su cabeza y besos sus pies.

- Gracias Carmen por la comida, dijo.

Enseguida se movió y de rodillas ante Andrés, de nuevo bajo su cabeza y beso sus pies, recibiendo una humillación más.

- Gracias Señor Corneador por la comida, le dijo.

Una vez hecho Carmen le dijo.

- Muy bien cornudo, antes de seguir con tus tareas ve a la puerta de mi estudio y me esperas allí que tenemos asuntos que resolver mientras Andrés descansa un poco.

Él se fue hacia donde le habían indicado y ella le dio un beso a Andrés y le dijo que descansase que ella tenía que resolver algo.

Se levanto y se fue hacia su estudio, allí en la puerta de pie estaba el esperando.

- Ya sabes que lo que debes hacer no?

- Si Carmen, tu estudio y tu dormitorio tienen la misma norma.

- Así es Toni, apréndela y todo te ira mejor.

Ella paso y fue hacia su mesa, allí estaba la fusta.

El dio un toque y solicito permiso para pasar educadamente.

- Pasa mi cornudo, tienes permiso.

- Gracias Carmen.

- Quédate ahí en el centro en pie.

Ella se sentó en su sillón y se encendió un pitillo.

- Tienes claro lo de mis reglas y mis normas o deberé repetirlo a cada instante?

- Lo tengo claro Carmen, solo he tenido un descuido, quiero hacer todo como tú me digas, quiero que estes contenta y complacida conmigo.

- Eso no es cierto, no me metas rollos porque siempre dices lo mismo pero luego cuando quiero que hagas algo siempre te da miedo o temor.

Aun no eres capaz de aceptar tu propia naturaleza sumisa.

- Es que no es así como dices Carmen, no es tan sencillo.

- Porque te corres cuando te estoy dando unas hostias por haberte portado mal?

- No lo sé, de verdad que no lo sé, son una mezcla de sensaciones extrañas.

- Porque no te abandonas a esas sensaciones?

- Lo hago Carmen.

- No es cierto.

- Mírate, ya estas empalmado porque sabes que te voy a azotar.

Él se quedó callado, era cierto lo que decía Carmen.

- Dime una cosa cornadita mío, deseas que te azote? Quieres que lo haga?

El de nuevo se quedó callado y su mirada al suelo lo delataba, el bulto de su tanga también.

- Estoy esperando respuesta?

- Carmen de ti lo deseo todo, el solo hecho de que me prestes atención me hace estar loco por ti, lo deseo todo incluso que me azotes si eso te da placer.

- A mí me lo da, pero a ti también.

- No lo sé, dijo.

- Ponte de rodillas ante mí.

Él lo hizo de manera más que sumisa.

- Dime la verdad, gozas cuando te doy bofetadas?

Hubo un silencio tan solo momentáneo.

- Si Carmen.

- Y ahora estas deseando que te azote con la fusta para disfrutar verdad?

- Si Carmen.

- Vas a ser un sumiso estupendo Toni.

Ella le indico que le besase los pies y él lo hizo de manera apasionada, como a ella le gustaba, él estaba como en una nube, su cabeza daba vueltas y todo le acaloraba, la deseaba y solo quería complacerla, verla gozar.

Entonces ella se levantó del sillón, cogió una silla y se sentó en ella, con una indicación le ordeno ponerse sobre las piernas de ella, tal y como ponen a los niños para darles una azotaina, como el no terminaba de ponerse como debía, ella sin decir nada lo cogió de una oreja y tirando de ella lo fue poniendo como debía, su culo quedaba justo donde ella quería y con su mano le empujo la cabeza para que su mirada fuese al suelo, él pudo ver como la mano de ella bajaba hasta su zapatilla y la cogía, no llego a poder pensar lo que sucedería en los instantes siguientes porque sintió esa zapatilla en su culo, una, dos y varias veces dándole en uno y otro cachete de su culo.

- A veces tienes comportamientos como un niño pequeño y como un niño pequeño debes ser tratado, te he dicho muchas veces que aprenderás y estoy segura que lo harás, le dijo ella sin parar de darle con la zapatilla.

Ella siguió con un ritmo constante dándole en su culo y el ya empezaba a sentir su trasero ardiendo y picando, trataba de poner la manos pero ella se lo impedía con un zapatillazo en sus brazos.

- Estoy notando algo en mis piernas que supongo será tu polla excitándose, es así cornadita? le pregunto ella aun con la zapatilla en la mano.

Él no sabía que decir, no quería excitarse pero su polla respondía a estos estímulos cuando el aún se negaba a admitirlos.

- Si Carmen.

Ella entonces intensifico los azotes con la zapatilla en su culo y cuando este ya tenía un color homogéneo y rojizo, paro y le dio un empujón que le dejo de rodillas con sus manos acariciando su trasero.

- Ponte en pie y apoyado en la mesa, pon el culo en pompa.

Él se levantó y se puso como ella le dijo, ella fue y lo termino de colocar como quería dio un paso atrás ya con la fusta en la mano, enseguida dio el primer azote, él se retorció un poco pero aguanto bien, enseguida el segundo y después el tercero y cuarto.

- No te muevas y no te quiero oír quejarte, entendido?

- Si Carmen.

La fusta era de las acabadas en una lengüeta de cuero, no dejaba marca pero si el culo bastante rojo, aun más de lo que ya lo tenía, Carmen que ya tenía algo de experiencia en azotar le fue dando en ambos cachetes del culo y en la parte alta de los muslos.

Él ya había perdido la cuenta y ella seguía dando aquellos azotes que tanto había deseado, sobre todo porque le abrían el camino a otras muchas opciones para someterlo.

Le siguió dando hasta que se acercó a su culo y con la mano lo acaricio viendo que el rojo que tenía ya se mantendría algunos días.

- Es suficiente por hoy, pero esto será algo habitual desde ahora en tu vida Antonio, necesitas aprender y lo harás, necesitas motivación y yo te la daré, deseas que habitualmente te azote, verdad?

- Si Carmen, lo deseo, dijo el mientras trataba de ponerse recto y se tocaba su culo que lo tenía ardiendo.

- Ahora es cuando te arrodillas y besas mis pies agradeciéndome la educación que te estoy dando y el tiempo que te dedico, quiero unos besos sinceros y llenos de deseo, porque así tienes tu polla, llena de deseo, verdad?

- Si Carmen.

Él se arrodillo y beso sus pies mostrándole su excitación y deseo.

- Gracias Carmen por la educación que me das y el tiempo que me dedicas, muchas gracias.

- Así esta mejor, hoy estas avanzando mucho y eso me hace feliz.

Se que ahora estas muy excitado, estas totalmente empalmado por los azotes que he dado pero quiero que sepas y lo digo muy en serio que no puedes tocarte, ni puedes correrte sin mi permiso, entendido?

- Antes me he corrido sin tocarme Carmen y ahora estoy más o menos igual, yo no quiero, quiero obedecerte pero no sé qué pasa.

- Deberás contenerte como sea, pero debes hacerlo o me enfadaras.

Otra cosa, ya has visto que con Andrés hay rollo, he conectado con el de forma muy natural y es un tío muy majo, por lo que será mi amante habitual, ya sabes que no me gusta eso de ir probando unos y otros, prefiero a la gente con la que me llevo bien y alguien más o menos fijo, así que él lo será, acostúmbrate a el porque lo veras mucho por casa y quiero que siempre le trates de tu Señor Corneador, entendido?

- Si Carmen, entendido.

- Cuando te ordene que le comas la polla y los huevos, no quiero ni una duda, ni me mires, ni pongas cara de terror, tu simplemente limítate a comerle la polla y a darle gusto, de la misma forma que si te digo que le hagas una paja o que te arrodilles y le beses los pies, entendido?

El por un momento se quedó en silencio pero enseguida respondió.

- Si Carmen te obedeceré y hare lo que me digas, solo espero saber hacerlo.

- Lo que no sepas lo aprenderás, pero déjate llevar, déjate guiar, tu solo obedece.

Además su polla te gustara, es muy hermosa y sabe genial.

- Si Carmen.

- Antes de seguir con lo que te queda en la cocina, sube a mi dormitorio y arregla un poco las sábanas y el cuarto, ahora subiremos otra vez a follar y me gusta que este arreglado, creo que en tu aseo hay una crema para la piel, cógela y échate un poco en tu culo, hasta que tu piel no se acostumbre saldrán morados y hay que cuidarlos.

Después terminas de arreglar la cocina.

- Si Carmen.

Ella le indico que fuese a obedecer y después ella salió de su estudio y llego al salón, allí estaba Andrés durmiendo, pensó en dejarlo un rato más descansar por lo que volvió a su estudio y encendiéndose un cigarrillo se puso a responder unos mensajes que tenía en el móvil.


continuara ...
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Ama Carmen (capítulo 4) es un relato escrito por duq publicado el 14-09-2022 09:17:02 y bajo licencia de Creative Commons.

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