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1 de Diciembre (24 días para Navidad)
Escrito por Pandora sum de Nazgul

La personas ya no corren de un lado a otro, los niños apenas juegan en los parques... una época donde en la fría y oscura noche, bajo las luces tintineantes de las farolas, las calles están desoladas, vacías....

Miraba por la ventana, moverse los árboles por el fuerte viento, mientras me encontraba tumbada sobre la alfombra cerca de la chimenea, caliente, ardiente, chispeante.... Así me sentía en esos momentos, quería que mi Amo hiciera explotar mi cuerpo, pero a la vez me encontraba tan perdida en mis pensamientos. Navegaba por ellos, recorriendo todos los recuerdos de ese año, e imaginando las futuras y cercanas Navidades que estaban a la vuelta de la esquina.

Me encanta la Navidad, son mis fiestas favoritas. Mi Amo sabe que me encantan, que me compro jerséis, calcetines, tazas, decoraciones navideñas, etc. Todo lo que tiene que ver con la Navidad me tiene enamorada, incluso empiezo a decorar la casa, desde el mismo día 1 de diciembre, y no empiezo antes porque no me deja (es un poco Grinch, pero que sea nuestro pequeño secreto). Incluso empiezo a escuchar villancicos a mediados de Noviembre, y muchos pensarán que es una exageración, pero cuando a alguien le apasiona algo, no puede evitarlo.

Hacía unos días que mi Amo me había regalado un calendario de adviento un tanto especial (sé que lo hace por mí, y por mi pasión navideña), pero como es obvio no me deja abrirlo sin él, y no antes del 1 de Diciembre, es decir, hoy. Los nervios me recorrían por todo el cuerpo, tenía muchas expectativas de los dos en estas Navidades, pero casi más sobre ese calendario.

Las horas iban pasando, parecía que había pasado una eternidad pero en realidad solo habían pasado cinco minutos, como cuando íbamos a clase y las horas pasaban exageradamente lentas en esas materias de profesores aburridos. Las seis de la tarde y todavía no había llegado, me prometió que hoy llegaría pronto del trabajo, pero supongo que también había tenido lío como estos días atrás.

Por fin oí el tintineo que producían las llaves de mi Amo cuando las sacaba del bolsillo y las metía en la cerradura, para después girarla y abrir la puerta. Vi su cara de cansancio, seguro que había tenido un día largo de oficina, mientras cerraba la puerta detrás de sí. No suelo cometer imprudencias, pero algo dentro de mí me decía que ese era el momento para hacerlo, que él lo necesitaba. Así que me levanté deprisa, corrí hacia él, y tras abrazarme a su cuerpo le di un gran beso de bienvenida, a lo que él me respondió cerrando los brazos sobre mi cuerpo y abriendo lentamente sus labios y su boca, para corresponder mi beso.

Despacio separó nuestros labios para ofrecerme una pequeña sonrisa de "por fin estoy en casa". Le ayudé a quitarse el abrigo y los zapatos, sabe que tenemos que dejarlos en la entrada para no ensuciar la casa. Puestas sus zapatillas, me quedé arrodillada ante él, esperando a su leve caricia sobre mi cabeza, como tenía la costumbre de hacer siempre que venía a casa. Me la dio y no pude evitar sonreír ampliamente provocando en él otra gran sonrisa.

Me puso la correa al collar y nos fuimos al salón. Tenía su merienda preparada, cocacola zero con un sandwich de nocilla, lo que provocó una reacción positiva por su parte.

- ¿Qué tal ha estado mi perrita durante el día? ¿Ha ido todo bien? - mientras daba un sorbo a su cocacola fresquita.
- He tenido un buen día en el trabajo, no puedo quejarme y después he venido a casa, he hecho algunas cosas como recoger lo desordenado, limpiar la cocina, ya sabes. Y ahora te estaba esperando, quería verte. ¿Qué tal tu día? ¿Ha sido muy largo? - me encantaba la complicidad que teníamos el uno en el otro, nos contábamos todo, hablábamos durante horas...-
- Sí, ha sido un día largo en el trabajo. El jefe estaba un poco pesado porque uno de los clientes no paraba de quejarse, y uno de mis compañeros no sabía muy bien cómo hacer su parte, en fin,... no quiero aburrirte con mis rollos del trabajo.
- Sabes que me encanta saber todo de ti, incluso lo de tu trabajo, como tú sabes todo del mío -sonrío ampliamente.
- Es verdad, tienes razón, pero ahora diría que te consumen más las ganas de saber qué es lo que contienen el día uno del calendario que te regalé.
- Es cierto - dije mientras me sonrojaba y él sonreía - ¿podemos abrirlo ahora que ya estamos los dos?
- Sí, adelante, ábrelo.

Las ganas que tenía hicieron que casi corriera a cuatro patas. Me moría por saber cuál sería el primer regalo de mi Amo, e incluso rompí la puertecita de cartón que me impedía ver el interior del día 1. Miraba emocionado lo que ahí había, no podía creérmelo, me encantaba, lo quería desde hace tanto tiempo. Sin esperar lo saqué de la caja y se lo enseñé a mi Amo con toda la ilusión del mundo.

Eran unas orejas de perrita rosas con un par de lacitos navideños de los que colgaba un cascabel, y la cola era del mismo color con pequeños adornos navideños que colgaban a la misma altura del pelaje de la cola. Mi cara de emoción era indescriptible, había dado totalmente en el clavo, y éste sólo era el primer regalito de muchos otros que habría durante estos días.

- Me encanta Amo, no puedo expresarlo con palabras, no sé que decir....
- Pues mejor no digas nada y ven aquí para que te los ponga - sonreía ampliamente -
- Sí, Amo.

Fui hasta su sofá de nuevo con los dos regalitos que me había dado, los nervios que sentía en mi interior me hacían caminar con cierta torpeza, lo que a mi Amo le resultó ciertamente gracioso y tierno. Llegué a su lado, dejando los regalos sobre su regazo.

- Ven acerca tu cabeza -tirando ligeramente de la correa-.
- Sí Amo.

Acerqué mi cabeza y él lentamente puso las orejitas de perro sobre ella, provocando que lamiera tímidamente su mano como una linda y tierna perrita. Acarició mis mejillas, tiró de la correa girando mi cuerpo completamente, y dejando mi culo en pompa. Se deshizo de mi ropa, y tras dar un par de buenos azotes sobre mis cachetes, escupió directamente en mi ano, masajeándolo con la parte del plug de la cola.

Hacía amagos por entrar, aunque siempre se acababa retirando, acrecentando mis ganas de explotar, de arder como fuego en la hoguera. Uno de sus dedos pulgares se posó sobre mi clítoris empezando un masaje torturador, lento y suave, sin prisa pero sin pausa. Constantemente aumentaba más mi deseo por él, hasta que sin previo aviso, metió el plug de la cola directamente en mi culo y provocando una cara de sorpresa sobre mi rostro reflejado en el espejo de en frente.

Acarició mi culo, mis caderas y subiendo las manos, llegó a mis turgentes pechos, blancos con pezoncitos rosados y duros por la gran excitación que sentía en mi cuerpo. Tirando de ellos consiguió darme la vuelta, dejando que nuestros ojos se encontraran una vez más, en aquella noche tan oscura pero mágica que estábamos teniendo.

Una vista rápida suya, me hizo comprender lo que quería, lo que tenía que hacer, y me iba a volver loca una vez más. Abrí sus pantalones, con mis manos deseosas saqué su polla, y sin hacerme de rogar, la lamí entera desde la base hasta la punta. Se notaba que él ya estaba algo excitado, pues su polla estaba algo erecta.

Quería seguir lamiéndola, él sabía perfectamente como me hacía sentir aquello, quería ver como me moría de ganas por tenerla en mi boca, y cómo mi coño se empapaba a cada camita que daba, pues me encantaba comerme su polla, me ponía muy perra.

- Estas van a ser tus instrucciones perra: comerás hasta saciar tu hambre con mi corrida, y continuarás comiendo hasta que otra vez dura, te pueda follar hasta que tu cuerpo no pueda más. ¿Lo has entendido perra?
- Sí, Amo- Lo he entendido a la perfección.

Acarició mi cabeza, y esa era la señal que estaba esperando para continuar con mi tarea. En mi interior quería torturarlo un poquito como él había hecho conmigo, así que empecé a hacer círculos con mi lengua sobre la cabeza de su polla, haciendo distintas presiones con ella. Veía su cara de placer y eso me encantaba, acariciaba con cierta fuerza mi cabeza en señal de que lo estaba disfrutando.

Mordisqueaba suavemente el tronco de su polla, subía y bajaba por él a mi apetencia, mientras una mano la llevaba a sus huevos, que se morían por ser masajeados. Puse mi lengua sobre la punta y haciendo pequeños circulitos, intenté meterla por su agujero, (sé que es imposible, pero a él le encanta que lo haga). Escupí sobre ella y tras entenderlas con mi mano sobre su polla, abrí mi boca metiendo esa polla todo lo que pude dentro de mi garganta.

Me quedé quieta, sabía que disfrutaba el sentir mis arcadas sobre su polla, hasta que tras unas pocas, no aguanté más y la saqué de mí. No tardé mucho en volverla a meter y repetir el proceso varias veces, incluso en algunas, era mi Amo quien sostenía mi cabeza bien profundo. Con ciertas lágrimas en los ojos, saqué su polla de mi boca y volviéndola a meter, comencé un vaivén con mi cabeza, primero lentamente para después continuar con más velocidad.

Sentía como se retorcía sentado en el sofá, el movimiento de cabeza, más el movimiento constante de mi lengua sobre su polla le estaba llevando al clímax. Cada vez me sujetaba con más fuerza y me dejaba más tiempo con su polla metida en mi boca. Se estaba hinchando más su polla, y me costaba respirar, hasta que ejercicio una gran presión en mi cabeza mientras se corría de lleno en mi boca. Era una gran cantidad, me costaba tragarlo rápidamente, por lo que una parte se me escapó por la comisura de los labios hasta mis pechos.

Soltó mi cabeza, dejando re respirara de nuevo, cogiendo grandes bocanadas de aire, e intentando tranquilizar mi corazón desbocado. Miró mis pechos, y recogiendo con sus dedos lo poco de su corrida que había caído ahí lo metió en mi boca, haciendo que relamiera sus dedos, hasta dejarlos relucientes.

Me levanté, porque vi que él todavía seguía duro como una roca, aunque sabía que él no tomaba ese tipo de pastillas, me dejó bastante sorprendida. Había tenido un día duro en el trabajo, por lo que hoy me tocaría mover más, y sentándome sobre él, me metí su polla hasta el fondo de mis entrañas. Para mi sorpresa recibí un par de azotes.

- ¿No dije que tú me follaras a mí verdad? Ve a nuestra cama y ponte en posición de castigo - mi cara era un poema al ver su seriedad-.
- Sí Amo.

Fui a la cama, y me puse frente a ella con las piernas abiertas y las manos apoyadas sobre el colchón, dejándome en ángulo de 90 grados y bien expuesta. Le oí entrar en la habitación, un pequeño temblor recorrió mi cuerpo, y no tardaría en sentir los azotes sobre mi culo y muslos. Cada uno iba a un sitio en concreto, tan certero como siempre, no perdía mano.

Tras un rato de azotes incontables, y un culo bien enrojecido, me tiró sobre la cama dejándome boca abajo. Puso un poco de crema en mis pezones, y enganchó la máquina que succionaba mis pezones constantemente, sabía que me encantaba esa máquina, y sus planes tenía con ella.

Se puso detrás de mí, y tras apartarme la cola del culo, ensartó su polla profundamente sobre mi coño. Llegaba bien profundo, y no paraba de darme en mi punto más placentero, una y otra vez, una y otra vez. A la vez, masajeaba mi clítoris con fuerza haciendo que los orgasmos llegaran y explotaran en mí. Sentía que mi cuerpo flaqueaba, ya no podía más, pero él continuaba incansablemente. Notaba mi cuerpo temblar bajo el suyo y entonces escuchó las palabras que aquél día quería tanto oír.

- No puedo más mi Amo, ya no respondo - mi respiración era muy agitada-.
- ¿No puedes más? Eres mía, y eso lo decido yo. Pero por hoy lo has hecho muy bien -me acarició la cabeza-.

Un par de estocadas más, y se dejó ir dentro de mí, como si quisiera preñar a esta perrita suya, pero a mí no me importó, sería un gran regalo para mi Amo y para mí. Un último escalofrío de placer recorrió mi cuerpo al sentir su corrida en mí, y como lentamente salía de mi coño torturado. Puso un tapón en mi coño, de ahí no podía salir nada, y levantándose quitó la maquina de mis también torturados pezones.

Me colocó bien sobre la cama, metiéndome dentro de ella, y dejándome arropada hasta el cuello, cómo sabe que siempre duermo en invierno. Se acostó a mi lado, y dormidos hasta el día siguiente….


Licencia de Creative Commons

1 de Diciembre (24 días para Navidad) es un relato escrito por Pandora sum de Nazgul publicado el 02-12-2021 23:26:29 y bajo licencia de Creative Commons.

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Comentarios  
Chica Alemana
0 #4 Chica Alemana 06-01-2022 03:41
siempre me ha gustado muchisimo la navidad y me entristece cuando acaba todos los años. Bonito relato
NACHERAS
0 #3 NACHERAS 06-01-2022 02:30
Me parece super original el relato
Lore
0 #2 Lore 05-01-2022 12:23
A mi tambien me ha parecido algo muy bonito
Lord Hell
+1 #1 Lord Hell 03-01-2022 19:46
Bonita manera de expresarse. La navidad siempre es bella
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